La vida universitaria llega con planes divertidos y nuevas amistades, pero también con nuevas responsabilidades y mucho esfuerzo. Lo saben bien Marta Duckworth, Brais Otero, Diego Parada y Alberto Pin, los cuatro coruñeses que figuran en la lista de veinte alumnos gallegos a los que la Xunta reconoce su excelencia con los premios extraordinarios de Bachillerato del curso 2021-2022. Los cuatro acaban de empezar una nueva etapa, pero no olvidan lo anterior. “Bachillerato es un gran esfuerzo, sobre todo porque vienes de la ESO y hay un salto de nivel”, señala Otero, que estudió en Adormideras, mientras que Pin recuerda el “apoyo” de su centro, el Peñarredonda.

Brais Otero. L. O.

Todos coinciden en que el galardón del Gobierno gallego es “una recompensa”. “Con la Selectividad tenía todas las asignaturas muy machadas, pero fue una sorpresa recibir el premio”, confiesa Duckworth, alumna del Compañía de María que ahora está haciendo Medicina en Santiago. Allí también se trasladaron Brais Otero y Diego Parada, del Liceo La Paz, para estudiar Física e Historia, respectivamente. Más lejos se fue Alberto Pin, que está en Madrid haciendo Ingeniería Industrial: “Es un honor optar al premio y haber sido capaz de ganarlo”.

Diego Parada. L. O.

El objetivo de estos galardones de la Xunta es valorar los méritos excepcionales basados en el esfuerzo y en el trabajo de los alumnado que finalizaron esta etapa educativa con un sobresaliente resultado académico. “Está muy bien que haya esta oportunidad”, señala Parada.

Alberto Pin. L. O.

Para optar al premio, convocado por la Consellería de Cultura, Educación, FP y Universidades, los chicos tenían que tener una nota media en el Bachillerato igual o superior a 8,75 puntos. Además, los candidatos tuvieron que superar una prueba presencial. Cada uno de los galardonados recibe un premio económico de 1.000 euros y un diploma.

La vida de los cuatro premiados ha cambiado. Y no por el galardón, sino por la aventura que iniciaron hace unos meses. “Estoy súper contenta, conociendo a mucha gente. Es un gran cambio”, analiza Marta Duckworth, que tenía claro que lo suyo era la Medicina. “Desde tercero de la ESO tengo la idea de dedicarme a esto”, revela.

A Alberto Pin le costó algo más decidirse, pero la ayuda de su tutor le permitió despejar todas las dudas. “No estaba seguro. Sabían por donde iban los tiros y que me gustaba una ingeniería, pero no sabía cuál o si Física o Matemáticas. En el colegio me ayudaron mucho”, comenta el joven, que opina que “la vida universitaria es muy distinta”. Al final se decantó por Ingeniería Industrial porque “es la más general” y todavía tendrá opción de especializarse “más adelante”.

Otero ha notado “mucho cambio” en sus primeros meses como universitario. “Hay que tomarlo con paciencia y trabajar mucho. Parece una tontería lo otro comparado con esto, aunque no lo es”, analiza el estudiante de Física, que ya como alumno del Adormideras participó en las Olimpiadas de Física y le gustó “mucho”.

“Todavía me estoy adaptando”, reconoce Diego Parada, que está “muy ilusionado por la nueva etapa” en la que está aprendiendo “nuevos contenidos”. Amante de la historia medieval y moderna, no dudó en matricularse en este Grado. Ha notado ”un cambio” con respecto a las clases en el Liceo. “La metodología es distinta”, apunta, aunque guarda un “muy buen recuerdo” de la etapa anterior.