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Jorge Drexler Músico, presenta ‘Tinta y Tiempo’ en el ciclo Noites do Porto, el sábado

Jorge Drexler: “Me emociona que la gente se detenga con amor a escuchar lo que uno hace”

“No escribo sobre lo que quiero sino sobre lo que puedo, sobre lo que me sale, y escribir es un acto generador y fruto de dilemas así que acabo escribiendo mucho sobre esto”

Jorge Drexler, en una imagen promocional. ANTÓN GOIRI

Jorge Drexler ofrece este sábado 22 de octubre un concierto en A Coruña con el ciclo Noites do Porto para presentar Tinta y Tiempo, disco que cocinó en el confinamiento y ahora aliña en cada cita con el público. Le canta al amor y a su oficio de cancionista. El uruguayo llega con letras nuevas pero con el mismo dominio, certero, virtuoso, de la palabra y la armonía al que nos tiene acostumbrados aunque con una puesta en escena apartada de sus más recientes visitas.

Su última vez en A Coruña nos dejó enganchados a un 'Salvavidas de hielo' 'y después pasó 'Silente' por Narón. Ahora le tendremos aquí de nuevo en directo con 'Tinta y Tiempo'. Tres giras muy diferentes. ¿Qué cambios veremos?

Es cierto que hace mucho tiempo que no voy a A Coruña. Esta propuesta no tiene muchos puntos de contacto con las anteriores. Para empezar el repertorio es nuevo, es la presentación de un disco nuevo que se llama Tinta y Tiempo. La banda es nueva también. Me acompañan tres hombres y tres mujeres. Por primera vez llevo una banda donde el número de personas de diferentes géneros es equivalente en los dos lados y es un detalle que podría ser menor pero para mí no lo es. Es muy bonito. De alguna manera el microcosmos del escenario representa demográficamente el macrocosmos del patio de butacas. El repertorio es nuevo, la banda es nueva y los arreglos de las canciones antiguas que tocaremos son replanteados. La banda tiene ya bastante fogueo. Hemos hecho ya dos giras en Latinoamérica y una en España, y estoy muy orgulloso de mostrar esto en A Coruña.

¿La banda es parte del mensaje entonces?

Más que del mensaje, de la alegría de experimentar maneras nuevas de hacer música. Sobre todo es una opción artística y musical. Para mí no hay una barrera muy clara entre la situación anímica de quienes estamos arriba del escenario y el contenido de las canciones o la situación anímica de quienes estamos en el escenario y la situación anímica que eso genera en quien está en el rol de público.

A estas alturas de la gira ya habrá recibido ese 'feedback' que le faltó al componer el disco en pleno confinamiento.

Sí. La verdad es que ya hemos tenido la oportunidad de entrar de vuelta en contacto. Es muy curioso cómo el ser humano rápidamente se habitúa a una situación nueva y rápidamente regresa a la anterior, sobre todo si es algo que nos da muchas ganas, como tocar en vivo ante público. Muy rápidamente nos volvimos a sentir de vuelta en conexión con el público sobre el escenario y eso ya lo traemos incorporado.

Ya ha presentado este trabajo en media España y viene de Brasil, Uruguay y Argentina. ¿Cambia la posición del espectador a uno y otro lado del Atlántico?

Tengo la sensación de que mi público en Latinoamérica es más joven que el que tengo aquí. No entiendo muy bien por qué ni cuáles son las circunstancias. Y quizá me tiene menos asociado el público en Latinoamérica al concepto de canción de autor y yo también prefiero moverme fuera de ese rótulo, pero tampoco el público es homogéneo dentro de España. No es lo mismo tocar en Cádiz que en Bilbao o A Coruña. España es un país muy variado, muy diferente, con diferentes gastronomías, lenguas y paisajes, distintas maneras de ver la vida, o sea que tampoco podría hacer una generalización de público español. Lo que sí es cierto es que el público gallego tiene un componente que lo diferencia del resto de España en lo que respecta a mi proyecto y es que Galicia es de donde partió la última gran ola migratoria europea hacia Latinoamérica y en especial hacia mi país. Uruguay tuvo una emigración gallega muy muy poderosa en los años 50 y 60, y eso se nota mucho hasta hoy en día. Dejó una impronta muy clara en la sociedad uruguaya. Y ahora están los nietos de los que se fueron volviendo a Galicia para tener sus papeles y hacer el flujo migratorio opuesto.

Así que hay una conexión aquí.

Hay una conexión de ida y vuelta muy bonita porque en los últimos años también ha habido una ida de gallegos hacia Latinoamérica de vuelta. Lo que ha hecho Xoel López, por ejemplo, de forma muy visionaria. Es muy bonito pensar que eso no es en una sola dirección. Eso va y viene.

Vayamos al disco. 'Tinta y Tiempo' habla, sobre todo, del amor en múltiples acepciones pero empecemos por el papel en blanco y un cancionista que le canta al oficio de crear canciones. Y no es la primera vez. Ya en Luna Negra, en su disco Vaivén, y en Quimera le cantaba a la inspiración “te pienso seguir buscando”, y hay más... Eso es verdadero amor al arte, ¿no?

Adolezco un poco de metapoesía. No sé si está bien o mal estar tan centrado en escribir sobre lo que uno hace. Lo que sí sé es que no tengo muchas alternativas. No escribo sobre lo que quiero sino sobre lo que me sale, sobre lo que puedo. Y el acto de escribir en sí es generador y fruto de dilemas (ríe), así que acabo escribiendo mucho sobre esto. Tengo muchas metacanciones, o sea, canciones que hablan sobre el acto de escribir canciones, y más en la pandemia, cuando se volvió realmente muy difícil, y no solo por la pandemia. También tienes que pensar que al igual que tú me tratas de usted en la entrevista (ríe), que es una cosa a la que me estoy acostumbrando con el paso de los años pero que todavía no llevo del todo bien, la carrera también me está tratando de usted. Este año hace treinta años que saqué el primer disco, y eso, quieras o no, se va acumulando en tu bagaje de canciones. Cambié de discográfica entre el disco anterior y este, con lo cual también tienes un equipo discográfico nuevo muy poderoso al que te gustaría mostrar cómo trabajas y hacer el mejor disco posible. Al final todas esas expectativas de treinta años de canciones, trece o catorce discos acumulados, un equipo nuevo, la pandemia que no te permite comprobar lo que estás haciendo con otras personas, todo eso se acumuló y resultó en un bloqueo bastante importante en el momento de componer. Un bloqueo que por cierto se rompió después. Y el disco llegó a buen puerto. Además llegó bien y estoy contento. Estoy orgulloso de este disco, la verdad.

El disco arranca con 'Plan Maestro', un divertimento orquestal con Rubén Blades, y acaba con una nana intimísima, 'Duermevela', y en medio escuchamos 'Tocarte' y 'Oh! Algoritmo', ritmos urbanos y rap ¿Cómo logra el equilibrio?

Se nota el cariño en la escucha (ríe). Me emociona mucho que la gente se detenga con amor a escuchar lo que uno hace. Me parece un acto de amor y no lo doy por sentado así que lo agradezco. Yo no sé si es un disco muy equilibrado. Desde luego la manera que encontré de equilibrarlo es, como decía Faulkner, “you have to kill your darlings”: tienes que dejar fuera cosas que te gusten. Tienes que matar algunas cosas. No puedes poner todo en el disco. El último día quitamos dos canciones y una de ellas, 'La guerrilla de la concordia', nos dolió mucho quitarla. Me dolió a mí especialmente...

Eso iba a preguntarle... ¿por qué se quedó fuera?

Hablamos hasta ahora del texto del disco, de la hoja en blanco y la escritura, pero la tinta también se usa para escribir notas, partituras, y ahí entra la sonoridad. Uno tiende a pensar en el contenido de las canciones como el contenido simbólico, que es el de los textos, y no como un contenido abstracto como es el de la música. Y lo que dejó fuera 'La guerrilla de la concordia', a pesar de que entraba completamente en la temática del amor como centro de la existencia, fue la sonoridad. Fue grabada en otro momento, con otra sonoridad, otro impulso y otra aproximación sonoera, y cuando la pusimos, en la escucha final, se notaba que estaba fuera. Y yo preferí sacrificar esa canción y dejar que siguiera su propio camino. El disco ya era muy variado. Demoré mucho en encontrar la homogeneidad. Tuve que quitar esa canción y otra que hice para una serie y que ya estaba toda armada, que entró en este proyecto pero se salió. Tienes que podar para hallar la homogeneidad.

Una de las piezas más singulares del disco es Tocarte, una colaboración con C.Tangana y con percusión a cargo de su hijo, pablopablo Pablo Drexler). Querían hacernos bailar...

Sí, entre otras cosas también, pero si te fijas es el más minimalista, tiene muy pocos elementos. Suena más porque está muy bien hecha la programación. Mi hijo llevó toda la parte del ordenador, de la programación de sonidos. Las percusiones las tocaron entre él y Víctor Martínez y la dirección musical la hizo Pucho Tangana. Yo en realidad fui un invitado en esa canción aunque esté en mi disco. Escribí la segunda parte de la letra, a partir de “quiero lamer la sal que traes de la playa”. El resto es de Pucho, incluido el estribillo, que me parece un hallazgo, repetir ocho veces la palabra “tocarte” obsesivamente, con la obsesión que teníamos por tocar en ese momento en que estaba prohibido. Para mí fue una lección en el sentido de que no hace falta la masividad para conseguir que una canción mueva un cuerpo. Con muy pocos elementos se puede hacer mover al cuerpo. Esa canción tiene tres percusiones de mano, tres percusiones pequeñas, que eran las que había encima de la mesa en el estudio. La hicimos en seis horas la canción. Había un bongó marroquí de esos que nos venden a los turistas que se compra muy fácil en un aeropuerto, y había un par de maracas y una cabaza chiquita, que son elementos realamente casi de juguete, pero está tan bien armada la estructura rítmica que parece que hubiera muchas cosas, pero no hay tantas cosas. Y sí que tiene salida bailable y una aproximación a la música urbana, sobre todo el funky contemporáneo carioca, que también es muy minimalista. Me cuesta mucho el minimalismo pero me gusta mucho intentarlo.

También 'Cinturón Blanco' invita al movimiento pero a la inversa, a rebobinar y volver a ser principiantes. ¿Cambiaría algo si pudiese caminar hacia atrás 30 años de carrera?

No cambiaría nada. Soy enormemente afortunado en mi carrera. He cometido muchísimos errores en muchísimas cosas pero han sido esenciales para el camino de aprendizaje en el que estoy todavía, para el cinturón blanco con el que espero reencontrarme en cada disco y en cada concierto. La relación con nuestra profesión no es una relación consagratoria, o al menos yo intento evitarlo. No es que te dan un título y ya estás consagrado y ya puedes moverte con ese título sin cuestionamientos. Para mí es un equilibrio dinámico que tiene que ser renovado en cada acto que uno toma, o por lo menos intentarlo, porque te voy a ser muy sincero... La consagración es como el canto de la sirena, muy atractivo y, si lo sigues, es muy reconfortante seguirlo pero acabas estrellándote contra la costa (ríe) y perdiendo espontaneidad. Hay una imagen de Italo Calvino que me gusta mucho, que es que la consagración es como la Gorgona, la medusa, la cabeza llena de serpientes de la mitología griega, que si la miras directamente te transformas en piedra. Si uno mira directamente a su propia consagración y la asume se convierte en una estatua de sí mismo y no hay nada más alejado de lo que yo quiero.

¿Prefiere la incertidumbre? Bendito Desconcierto, ¿no?

Se habla mucho en el disco de eso y Bendito Desconcierto es un ejemplo. Prefiero realmente aguantar la pesada cruz de ser libre. Como dice mi hermano Daniel en una canción "cargo la pesada cruz de ser libre". La libertad tiene un precio que es la responsabilidad. Prefiero ser responsable de lo que hago y no trabajar de manera irresponsable en el sentido de pensar que como uno ya está consagrado o pueda aspirar a estarlo de alguna manera bajar la guardia.

Tras el concierto en A Coruña se va de nuevo a América, a Estados Unidos, y por esas fechas le coincidirá por allí la gala de los Latin Grammy... Va con ocho nominaciones. ¿Hacemos una quiniela?

En realidad son nueve; también entra una canción en portugués con Marisa Montes. Estoy muy contento. Es una locura. El único que tiene más que yo es Bud Bunny. Es una cosa muy fuera de proporción porque mi proyecto no es chico pero tampoco es a escala planetaria como lo son otros con los que compite y estoy muy orgulloso de eso.

¿Especial ilusión por alguno?

Por primera vez tengo las tres principales categorías nominadas y es maravilloso pero lo que me hace más ilusión es tener una canción nominada a mejor canción en lengua portuguesa. Ustedes que vienen de un territorio lingüistico relacionado con el portugués entenderán la alegría que le produce a uno tener una canción bilingüe con Marisa Montes, que de golpe está representando a un país que no es el mío. Esa canción está representando a Brasil en los premios y me pone muy feliz. Eso me pone muy contento porque la música brasileña siempre ha sido fuente de inspiración para mí y poder devolver algo me hace muy feliz la verdad.

También es de Brasil Tiago Iorc, invitado con usted en A Coruña. ¿Qué nos cuenta de este artista que aquí es menos conocido?

Bueno... Se da la paradoja de que hace la apertura de mis conciertos cuando en realidad podría perfectamente ser al revés y podría estar yo haciendo la apertura de los conciertos de Tiago Iorc, que es un artista bastante más difundido que yo, por lo menos en Brasil. Es un artista muy muy multitudinario Tiago. Ha hecho giras con Milton Nacimento... Tiene una lectura de la contemporaneidad que representa mucho a su generación. Es un tipo encantador además, bellísimo por dentro y por fuera. Me asombra que le pueda servir de algo (ríe) hacer la apertura de mis conciertos en Sevilla y A Coruña porque la verdad es que creo que él perfectamente tiene su propio público. Irá muy rápido en España. Es un crack.

Le descubriremos aquí entonces... y ya sabe que tiene a otro candidato para hacer una colaboración aquí en A Coruña, que es James Rhodes, que ya ha dicho por activa y por pasiva que es voluntario para hacer algo juntos, con usted, aquí...

(Ríe) Sí, hemos quedado en hablar. Quedó ese intercambio en galego en las redes. Me gusta mucho James, me parece un tipo genial y absolutamente desconcertante, siempre acaba sorprendiéndome con las cosas que dice, y es muy lindo ver operar su amor por España y su ausencia completa de prejuicios. Y es tan bonito para dos extranjeros como nosotros saltar por encima de los conflictos lingüísticos y usar los idiomas solo porque es bonito usarlos... Es tan bonito responder en galego o hacer como si supiéramos.. Ni él ni yo sabemos galego pero nos encanta jugar. Los idiomas son vías de comunicación y en España están contaminados de situaciones políticas y tiene tanto que ver el idioma con la política como el culo con la comisión de Fomento, no, como se suele decir habitualmente (ríe). Es una herramienta de comunicación, para escribir poesía... Se ha escrito de la poesía más linda que uno conoce en galego, de hace muchos siglos, y no estoy hablando solo de Rosalía de Castro sino de hace mucho mucho tiempo, de las cantigas antiguas... Bueno, disfrutémoslos, paladeemos los idiomas y juguemos con ellos. Nada tiene que ver con la política.

¿Lo dejamos entonces en final abierto lo del dueto en A Coruña?

Mantengamos ese suspense (ríe).

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