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Cantante y teclista, actuará este sábado en Garufa a las 22.00 horas

Ana Curra: “La censura es una involución, antes lo hacía el poder, ahora la gente en las redes”

“Las canciones de Parálisis Permanente son de absoluta vigencia 40 años después”

La cantante y teclista Ana Curra. | // ERNESTO GIMÉNEZ

La cantante y teclista Ana Isabel Fernández, más conocida por su nombre artístico de Ana Curra, tenía 21 años cuando en 1979 se incorporó al conjunto de Alaska y los Pegamoides. Hace cuarenta años entró en los grupos Parálisis Permanente y Los Seres Vacíos, una efeméride que, junto con obras más modernas, recordará en el concierto que dará este sábado en Garufa, dentro del ciclo Elas Son Artistas. Será a las 22.00 horas.

Sigue en activo, y este año ha sacado la canción y vídeo de Aphrodita la Monarca, con referencias al sexo y a la muerte.

Veo, en clave de humor, cuestiones como la falta de dirección que lleva la especie humana. Me mimetizo con un personaje, la mariposa monarca que reinaba en las selvas y grandes espacios naturales, e introduzco el elemento de la mujer. Cuando el planeta Tierra está en declive, hay una llamada a Aphrodita la Monarca para que venga a salvar a la humanidad. Está en clave punk y de actualidad: abordo sobre todo el tema climático, que nos pone en evidencia en la pandemia, cuando vemos que la capacidad de recuperación de la naturaleza cuando el ser humano desaparece.

¿Y en Hiel, de 2021?

También comento ese elemento en la letra. Esa canción no está en clave punk, no tiene una etiqueta musical, pero es una de las grandes canciones que he hecho últimamente. El tono es más serio, y hablo de lo charlatanes que podemos llegar a hacer, de las caceroladas que salían en los momentos más oportunos, todas las tardes, cuando tendríamos que estar todos reseteando nuestro esquema mental y aprovechando para reflexionar. Estoy muy orgullosa de los vídeos que se han hecho, y están funcionado muy bien en directo.

Es el 40 aniversario de El Acto, el disco de Parálisis Permanente. ¿Cómo se recordará en el concierto?

Fue un disco legendario y mítico, no solo para mí (ríe) sino para muchas generaciones. El inicio y el final serán con El Acto, y en la parte central haremos un set de canciones nuevas del disco anterior que saqué, Huaca, y temas sacados de Ana Curra y Los Seres Vacíos.

¿Cómo es su recuerdo personal de El Acto?

Es muy alucinante. Fue un disco muy vanguardista que ha pasado el tiempo con una nota excelente. Cuando me subo a hacer las canciones en el escenario las siento absolutamente vivas. Por un lado es como si hubiera sido otra vida, han pasado cuarenta años y era una niña, pero soy la primera que corroboro que son canciones de absoluta vigencia. No me puede emocionar más.

¿Por qué no han envejecido?

Ahora en la pandemia, Autosuficiencia era una de las canciones que los grupos más versionaban: Encerrado en mi casa, todo me da igual... Las canciones de Parálisis Permanente eran muy avanzadas en su momento, y cogen temas que siempre están de actualidad: el sexo, las drogas y la muerte. Eso no va a pasar nunca.

Llega al Madrid de la Movida muy joven y pronto está grabando discos importantes.

Fue sucediendo con absoluta naturalidad. Tenía muchas ganas de tocar con un grupo, entré por casualidad en Alaska y los Pegamoides y nos pilló todo de mano. Nos fue cayendo el reconocimiento. Irrumpimos en plena Movida, con una España que era antes bastante oscurita y donde se rompen las reglas del juego. Entra la Transición a nivel social y político y hay un destape de ideas, como una bomba que estalla tras estar ajo presión muchísimo tiempo. Pero la censura del Franquismo me había pillado de niña, y la adolescencia en plena Transición. Tenía referencias, mi tío, de mi hermano mayor, que se metió en todas las manifestaciones y al que le dieron porrazos los grises, pero yo era tan joven que no era muy consciente, pensé que el mundo era así (ríe). Con los años vas cogiendo perspectiva y es cuando fui consciente de que me tocó vivir una época muy convulsa, y de que llegué un poco a ser protagonista de esta escena que rompe y sale a las calles a reivindicar un espacio de libertad, sobre todo artística.

¿Cómo han cambiado las cosas?

Hay cosas que no sucedían en los 80 y ahora sí; soy una defensora a ultranza de la libertad de expresión, porque viví la censura ideológica y creo que es una involución. Pero hay gente tanto de derechas como de izquierdas que se empeñan en ello.

¿Socialmente, hay miedo a la libertad, a dejar que el vecino pueda decir lo que quiera?

Claro que hay miedo. Siempre ha habido ansias de manipular. Antes lo hacían desde los poderes fácticos, pero ahora es la propia gente la que se autocensura y la que te censura desde las redes sociales.

Usted tiene formación clásica de piano, y lo enseña en el conservatorio, pero el punk se relaciona con hacer música sin saber...

¡Súbete y hazlo! Era la premisa.

¿Cómo vive esa dualidad?

Pues muy bien. Conocía una educación rigurosa desde pequeña, y me daba envidia la caradura (ríe). Era muy pudorosa, si no lo hacía bien me daba vergüenza, pero a la vez lo envidiaba. Ahora han aparecido los ordenadores en la música, y lo aplaudo: es una actitud de háztelo tú mismo. Luego el tiempo va poniendo las cosas en su sitio, en todas las tendencias hay gente buena y mala.

¿Cómo es su público?

Un pequeño grupo vuelve a venir al concierto para rescatar al personaje de Ana Curra que descubrieron entonces. Pero te puedes encontrar a gente de veintipocos años que buscan, bucean, y conectan conmigo. Vivimos un momento donde la mayoría de la gente escucha reguetón, yo no accedo a ellos ni ellos a mí, son cuatro décadas de diferencia. Pero me admira mucho la gente joven que escarba y decide por sí misma qué le gusta del reguetón y qué de las músicas que hubo antes.

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