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Un informe del Concello de A Coruña defiende restaurar el edificio del albergue que propone derribar

Arquitectos contratados por el Ayuntamiento aprecian un “desplome” de la antigua residencia de A Maestranza, cedida a la Xunta, y sugieren el refuerzo de la estructura y de los cimientos

Edificio de la antigua residencia de oficiales de Sanidad Militar, situado en el recinto de la Comandancia de Obras. Carlos Pardellas

El informe elaborado en junio de 2021 por arquitectos especializados en estructuras contratados por el Concello de A Coruña propone rehabilitar el edificio de la antigua residencia de oficiales de Sanidad Militar situado en el recinto de la Comandancia de Obras, propuesto por el Gobierno local como sede del albergue de peregrinos de la Xunta. El estudio, al que tuvo acceso Marea Atlántica, aprecia importantes problemas estructurales por el “desplome” del inmueble hacia uno de sus lados, que llega a 35 milímetros en una altura entre plantas de 2,60 metros, pero considera posible su restauración.

La alcaldesa, Inés Rey, anunció el pasado día 4 tras su reunión con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que el edificio será derribado de manera total o casi en su totalidad porque los técnicos así lo recomiendan debido a su deterioro., a pesar de que el año pasado el Gobierno local defendió la conservación de las fachadas “en lo posible” debido a su “valor histórico y calidad arquitectónica”. La decisión de derribarlo suscitó el rechazo de los arquitectos coruñeses, que destacan el valor del inmueble como representativo de una época de la ciudad, así como su emplazamiento sobre las antiguas murallas.

Frente a esa opción, los especialistas proponen una “actuación de tipo integral” mediante un “proyecto de reparación y refuerzo” que incluya el “recalce de la cimentación”, el refuerzo de las vigas de los pórticos principales, la demolición de los forjados de cada planta y la instalación de una losa unida a las vigas, así como la restauración del hormigón corroído.

El trabajo efectuado para comprobar el estado de la construcción constó de cuatro visitas en las que se apreció el “total deterioro de particiones, carpinterías y revestimientos”, la existencia de “focos de humedades por infiltración”, así como grietas y desprendimientos por la corrosión de las armaduras de los elementos estructurales. Los técnicos destacan además el “desplome de la edificación en su conjunto” y atribuyen este fenómeno a la “interacción de la deformación de la estructura por la acción gravitatoria y del asiento de la fachada suroeste”.

Según estos especialistas, este proceso debió producirse después de que el inmueble dejase de tener uso, ya que entienden que durante su ocupación se habrían tomado medidas correctoras. El origen del desplome podría haber sido la construcción del paseo marítimo, según señalan, ya que además existe un desnivel entre esa avenida y el emplazamiento del edificio.

El estudio analizó también los daños causados en la estructura por elementos químicos como los carbonatos y cloruros, sobre lo que reveló la existencia de “índices de daño moderado”, aunque recomendó una nueva inspección antes de que transcurran dos años.

El arquitecto José Ramón Soraluce realizó en 2013 un estudio sobre las murallas coruñesas en el que proponía rehabilitar la residencia de oficiales y llevar a cabo un estudio sobre su cimentación.

Al año siguiente, el recinto de la antigua Comandancia de Obras, que dejó de tener actividad militar hace bastantes años, fue propuesto por el Gobierno local del Partido Popular como sede de un centro dedicado a la producción y el diseño artísticos. La iniciativa planteaba la rehabilitación de los inmuebles existentes en la parcela, entre ellos el de la residencia de oficiales de Sanidad Militar, para el que se defendía que se dedicara a acoger salas de ensayo y estudios de radio y televisión en régimen de alquiler, además de biblioteca, archivo y servicios complementarios.

La pérdida de las elecciones municipales de 2015 y la llegada al Ejecutivo municipal de Marea Atlántica hizo que cambiasen los planes para el antiguo complejo castrense, con 5.000 metros cuadrados de superficie, ya que se puso en marcha un proyecto para que en las naves situadas junto a la avenida del Metrosidero se instalase un centro para actividades juveniles del que se excluyó a la residencia.

El fuerte impulso alcanzado en los últimos años por el Camino Inglés a Santiago, una de cuyas cabeceras en A Coruña, suscitó el interés porque la ciudad dispusiera de un albergue para los peregrinos. Su proximidad a la iglesia de Santiago, punto de partida en el municipio de la ruta jacobea, y su ubicación en un lugar emblemático, animaron al Gobierno local socialista a proponer en 2019 a la Xunta la residencia de oficiales como emplazamiento del albergue.

El Ejecutivo gallego reservaba 1,5 millones para la restauración del edificio, pero al examinar su estado se previó que la cantidad necesaria fuera mayor, por lo que se paralizó la iniciativa y la Xunta propuso al Concello que contribuyese a financiar las obras, a lo que se negó. La reunión mantenida por Inés Rey y Alfonso Rueda desbloqueó el proyecto, ya que surgió el compromiso del Concello de ceder el inmueble a la Xunta para que esta lo demoliese y construyese otro a principios del próximo año.

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