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Coruña Cura: veinte vueltas a Senegal

Voluntarios de Ecodesarrollo Gaia viajarán a la comunidad de Yoff-Tonghor tras dos años de parón por la pandemia para ofrecer atención sanitaria a unas 4.000 personas en doce días

Guillermo Fernández-Obanza, en las instalaciones de Ecodesarrollo Gaia, con usuarios. | // VÍCTOR ECHAVE

Dos años de parón por la pandemia, pero ni un día sin estar pendientes de la comunidad senegalesa, ni aquí ni allí. Cuenta el cofundador de la ONG Ecodesarrollo Gaia, Guillermo Fernández-Obanza, que el proyecto Coruña Cura volverá el 12 de noviembre a la comunidad de Yoff-Tonghor con doce voluntarios, diez de ellos pertenecientes al sector sanitario. Será el vigésimo viaje que hacen a Senegal con el objetivo de ofrecer atención sanitaria a unas 4.000 personas en los doce días que estarán en la localidad.

En el primer viaje de lo que después se convirtió en el proyecto Coruña Cura, allá por el año 2006, Fernández-Obanza acudió a Yoff-Tongor con un médico al que le pidió que le hiciese un estudio de las necesidades más grandes que veía en la población y de las dolencias más repetidas para ver cómo podrían darle solución.

Había “niños con las manos como pelotas de la infección”, rememora Fernández-Obanza, que reconoce que, 16 años y una pandemia mundial después, eso ya no pasa, porque el proyecto ha ido creciendo y una niña de la comunidad, de las que era analfabeta y que aprendió a leer y a escribir gracias a la escuela que tiene la entidad coruñesa desde hace ya dos décadas en Senegal, se encarga de la atención primaria. Con la ayuda de Ecodesarrollo Gaia se ha formado como auxiliar sanitaria hasta el punto de ser ahora la responsable de que las infecciones no campen a sus anchas y de hacer curas cuando sus vecinos se cortan o se lastiman en el trabajo.

En este vigésimo viaje, los voluntarios saldrán de A Coruña con medicamentos y material sanitario, porque, según relata Fernández-Obanza, el reto no está solo en diagnosticar una dolencia ni en prescribir un tratamiento sino en garantizar que los enfermos puedan tener acceso a las medicinas que precisan, porque en Senegal la sanidad es privada y muchos de los habitantes de Yoff-Tonghor no tienen capacidad económica para comprar los medicamentos que necesitan. En otras ocasiones, la entidad realizó misiones más específicas que la que está por venir, que es de atención general, ya que se especializaban en dolencias oftalmológicas, odontológicas o en los oídos y en la garganta.

En estos más de quince años de idas y venidas a Senegal, según explica Fernández-Obanza, han cambiado muchas cosas, pero la que permanece inalterable es la del compromiso de los voluntarios, más de un centenar, (calcula Fernández -Obanza que 106) que han colaborado en estas misiones

“Muchos sanitarios de los que fueron a Senegal repitieron, pero la vida cambia, y algunos tienen niños u otras ocupaciones y ya no pueden ir, pero tenemos una relación muy estrecha y nos ayudan con sus especialidades. Tenemos a un dermatólogo en el grupo, por ejemplo, y los voluntarios le mandan la foto y él les contesta enseguida”, comenta Fernández-Obanza, que se muestra orgulloso de haber contribuido a levantar este vínculo indeleble entre A Coruña y Senegal.

En noviembre realizarán su vigésimo viaje y llevarán medicinas y material sanitario para poder atender a la población de Yoff-Tonghor y a toda la que se desplace a la consulta, así que, según comenta Fernández-Obanza, puede colaborar con esta misión acudiendo a las instalaciones de Ecodesarrollo Gaia.

Mascarillas ‘made in África’

No sabe si por su idea o porque a alguien más se le ocurrió antes, pero Guillermo Fernández-Obanza, recuerda que, en aquellos primeros días de la pandemia, cuando el Gobierno de España decretó el estado de alarma y se empezó a hablar de falta de material sanitario, él envió una carta al ministro de Sanidad de Senegal, que le consta que recibió, pidiéndole que invitase a su población a hacer mascarillas. “En Senegal hay miles de sastres”, comenta. Su idea la aplicó también en la escuela de la entidad en la que las mujeres de Yoff.Tonghor aprenden no solo a leer y escribir sino también a coser y nociones básicas de higiene y de alimentación. “Se pusieron a coser mascarillas sin parar”, recuerda Fernández-Obanza que, muy lejos de allí, en A Coruña, se afanaba en explicarle a la población senegalesa la importancia de cumplir las medidas sanitarias y de lavarse las manos para evitar contagios y que, recuerda, no dejaban de dar clases, aunque a través de una ventana.

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