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Roja, amarilla y mucho respeto

El árbitro de Primera División Diego Sánchez Rojo da charlas a jóvenes y participa en un proyecto para “concienciar sobre el arbitraje y acercar esta figura a las nuevas generaciones”

El profesor Quique Carretero y el árbitro Diego Sánchez Rojo. | // V. E.

El coruñés Diego Sánchez Rojo arbitra en campos de fútbol de toda Europa. Hace solo unos días fue el árbitro asistente del Madrid-Sevilla de Primera División, del Arsenal-PSV de Europa League y del Sporting-Olympique de Marsella de Champions. Pero no olvida sus orígenes, así que cuando este joven de Monte Alto recibió la llamada del que fue su profesor de Educación Física, Quique Carretero, no dudó en contestar y acudir al colegio Salesianos a dar una charla a niños y niñas sobre “los árbitros y sus valores de respeto, confianza e imparcialidad”. Defiende que es importante “concienciar sobre el arbitraje y acercar esta figura a las nuevas generaciones”.

A Salesianos volverá para seguir hablando de su profesión y compartir sus experiencias con los estudiantes. Sánchez Rojo también forma parte del proyecto Futgal nas escolas, impulsado por la Real Federación Galega de Fútbol, de la mano de la delegación coruñesa del Comité Técnico Galego de Árbitros de Fútbol que dirige Rubén Eiriz. “Es un proyecto pionero. Se les da formación a los niños y niñas sobre árbitros y entrenadores y se crea una liga interna para que todos, por rotación, pasen por esos roles y sepan cómo se sienten”, detalla.

El mensaje es claro: “hay que respetar al árbitro”. El coruñés espera que estas iniciativas sirvan para que los pequeños piensen más en el que lleva el silbato y las tarjetas. “Un padre me comentó que su hijo llegó a casa y se puso a recortar cartulinas rojas y amarillas porque le había gustado mucho la charla. Si el niño luego está en el campo y piensa en que tiene que respetar al árbitro y hacerle caso, la charla ha surtido efecto”, reflexiona Diego Sánchez, quien cree que si los niños y niñas, durante un partido, hacen de árbitros y viven la experiencia, cuando sean jugadores se van a comportar de una forma diferente. “La mejor manera de aprender es practicando y con el ejemplo. A veces se van a sentir frustrados, pero eso hará que luego respeten al árbitro”, comenta.

El proyecto ya se está desarrollando en colegios de la ciudad, como el Liceo La Paz, y en los institutos Blanco Amor y Rego de Trabe, en Culleredo. El objetivo es llegar al mayor número de centros posible para que todos entiendan que “ser árbitro no es coger unas tarjetas y un silbato y salir al campo”. “Eso es vestirse de árbitro, pero esto es otra cosa, es respeto, saber comunicar, confianza, saber resolver conflictos e imparcialidad”, cita el árbitro de Primera División. “Queremos transmitir todo eso”, aclara, y reconoce que les llegan “muchas peticiones de muchos colegios”. “Y allí estaremos, en beneficio del fútbol y también del arbitraje”.

A Diego Sánchez le alegra, además, que en estos tiempos “parece que arbitrar está de moda”. Los datos lo confirman. El coruñés informa que “hace ocho meses, en A Coruña había 200 árbitros y ahora son 300”. “Está teniendo mucho éxito. Esto es importante y, sobre todo, que se vea al árbitro como una figura del deporte”, declara.

En sus charlas, los niños y niñas le sorprenden con un sinfín de preguntas y curiosidades, pero a estos les gusta, sobre todo, ver fotos del coruñés “con algún jugador famoso”. “Eso hace que te hagan más caso. Y si así a alguno le cala el mensaje, nos vamos satisfechos”, confiesa.

El joven de Monte Alto seguirá poniendo su granito de arena para que se respete y valore más a los árbitros y dejen de ser el objeto de críticas. “Parece que somos los culpables de todo. Se condena el error y en el acierto nada dice nada”, lamenta. De todos modos, asegura que se han dado pasos adelante y que la situación es muy diferente a la de hace unos años, aunque todavía queda trabajo que hacer. “Con las medidas que se han tomado, cada vez vamos mejor. La gente se cohibe, sobre todo porque ahora con las nuevas tecnologías se graba todo. La violencia es menor, aunque por desgracia todavía hay”, analiza, y espera que iniciativas como Futgal nas escolas ayuden a acabar con los aspectos negativos que rodean al arbitraje. Él está dispuesto a seguir concienciando: “Donde tengamos que ir y nos necesiten, allí estaremos”.

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