Uno, si se pone, puede hallar de todo en los mercadillos. Desde alguna reliquia oculta e insólita hasta ropa de segunda mano, libros descatalogados o vinilos de los que ya no se encuentran en las tiendas especializadas. Los mercadillos sirven a los vicios y a las aficiones más inusitadas, y, cuando se trata de literatura, los ejemplares, a veces, rozan lo insólito. En un puesto ambulante de la calle San Andrés, los curiosos se fijaron en un volumen que destacaba sobre el resto: nada menos que el documento para la aprobación inicial del Plan General de Ordenación Municipal, fechado en 2009 y que seguro hizo las delicias de los amantes del urbanismo más sibaritas.