Villares pide abstenerse de juzgar el recurso de Mónica Martínez por las “apariencias”

Defiende su “absoluta imparcialidad” en el caso de la edil, pero admite que puede haber “duda” por su propia relación con Marea Atlántica, la denunciante

Luis Villares, cuando todavía pertenecía a En Marea.   | // X. ÁLVAREZ

Luis Villares, cuando todavía pertenecía a En Marea. | // X. ÁLVAREZ / enrique carballo

El exlíder de En Marea, Luís Villares, ahora magistrado de la sección tercera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), ha pedido a este órgano abstenerse de juzgar el recurso de apelación presentado por la concejal coruñesa Mónica Martínez contra la sentencia que anuló las ventajas económicas derivadas de su nombramiento como edil de Deportes. Este fallo se produjo tras una denuncia de Marea Atlántica que consideraba que su incorporación al Gobierno local fue transfuguismo. Según afirma Villares, aunque la abstención no es una obligación legal en este caso, es preferible no juzgar el caso por la “teoría de las apariencias”, elaborada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Martínez, que se presentó a las últimas elecciones municipales por Ciudadanos, abandonó este partido y se integró en el Gobierno local, si bien Marea Atlántica lo denunció como transfuguismo. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº1 anuló el nombramiento, pero Martínez ha llevado el asunto al TSXG, donde Villares sería uno de los magistrados que lo juzgaría. La política, entonces, pidió que se le apartase porque entendía que los vínculos de Villares con Marea Atlántica en su etapa política impedirían al juez ser objetivo.

Villares ha emitido un informe en el que defiende su “íntima convicción de objetividad e imparcialidad con relación al procedimiento en su conjunto” y considera que no concurren las causas de abstención previstas en la ley, pero que sí existen tres aspectos relevantes que considerados por sí solos no alcanzarían “la fuerza suficiente para justificar una abstención”, pero en conjunto “podrían llegar a tener la capacidad de crear una apariencia de conflicto”.

Estos son que En Marea tuvo “relaciones de cooperación” con Marea Atlántica; que el objeto de la impugnación tiene un carácter “especialmente político”, con una “pugna partidista entre los grupos que conforman la Corporación municipal”; y que, cuando esta se constituyó, en 2019, Villares todavía estaba en situación de servicios especiales (abandonó la política a inicios de 2020). Así, pese a que afirma que puede mantener una “absoluta imparcialidad, objetividad y mismo respetuosa indiferencia cara el fondo del asunto”, ve “comprensible” que desde fuera se pueda apreciar una “una apariencia de duda, aunque fuera ínfima” que pusiese en cuestión su distancia en relación al proceso.

El TSXG tendrá que decidir si acepta o no su abstención. Según fuentes judiciales, en caso de que la acepte, Villares se apartaría de este caso, y a los dos magistrados sobre los que no hay dudas sobre su objetividad se uniría uno procedente de otra de las secciones de lo Contencioso-Administrativo del tribunal.