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El fútbol argentino llega a la pasarela

La diseñadora afincada en A Coruña Natalia de Roia gana el premio Debut, para estudiantes de diseño de moda, con una colección inspirada en equipaciones históricas

Natalia de Roia, con algunos de sus diseños VICTOR ECHAVE

Cuando Natalia Belén de Roia era pequeña pensaba que le gustaría estudiar medicina y ser sanitaria, pero el paso del tiempo le demostró que no, que su futuro estaba en otro lado, incluso, al otro lado del océano, recorriendo el camino contrario al que habían hecho sus abuelos —que salieron de Italia para establecerse en Argentina—, mezclando colores y texturas para vestir a los demás.

Cuando le tocó decidirse por una carrera, aún en Buenos Aires, se matriculó en Diseño Textil porque una prima de su madre le habló de estos estudios, sin saber todavía, qué era eso, pero con la ilusión de que le gustase. A partir de ese primer paso vinieron muchos más que culminaron con la colección La mano de D10s ganando la semana pasada el premio Debut, que es el desfile en el que compiten los nuevos titulados en el máster en Diseño y Dirección Creativa de Moda de la Universidad de Pontevedra.

Diseños de Natalia de Roia Javier Aldemunde

“Teníamos la consigna de hacer diez looks, y como tenemos que trabajar en este proyecto durante todo el año, tiene que ser algo que te guste y que puedas sentir para defender con toda la fuerza. Durante los años del máster había trabajado en cosas más propias, en mis raíces y en mis abuelos, entonces, en este caso, también lo quise llevar para ese lado”, explica esta diseñadora afincada en A Coruña desde el mes de junio.

Fue “una frase” que escuchó en una radio argentina la que le dio la pista de centrarse en el fútbol que, en su país, es más que un deporte, “es una pasión” y casi casi “una religión”.

“Mi familia es muy futbolera, yo soy de Boca, la otra mitad de la familia es de River y, desde chica, siempre lo viví con mucha pasión”, relata Natalia de Roia. Fueron las rivalidades entre barrios y los superclásicos los que la pusieron en el camino de la investigación. Para crear sus prendas, no se quedó solo en lo que conocía o había vivido sino que fue más allá a todos los partidos que el tiempo no le había permitido disfrutar en directo, ya que tiene 26 años. Así que, se zambulló en la historia del fútbol argentino, en los minutos específicos en los que la hinchada grita “gol” y los estadios se vienen abajo, en las celebraciones de Maradona, en Palermo, en Riquelme... en la selección nacional, la que esta semana le ha dado un disgusto, pero que aúna a todos los forofos y que les hace olvidar que, independientemente de si defienden los colores rojo y blanco de River, o el amarillo y azul de Boca Juniors, la albiceleste está por encima de todo.

Diseños de Natalia de Roia Javier Aldemunde

“Hice el análisis de las camisetas durante toda su historia, cómo usan los colores y las gráficas, cómo fueron cambiando las líneas... Me traje las camisetas originales de Argentina, porque aquí no las conseguía, para jugar con ellas e incluirlas en la colección. Con la ayuda del taller de la universidad, que es increíble, pude sublimar [hacer un estampado en una prenda] y hacer serigrafías para sacar adelante el proyecto”, explica Natalia de Roia, que se sorprendió al ganar el premio, ya que sus compañeros y compañeras habían realizado también trabajos “muy buenos”.

Juntar colores y pasiones no fue fácil. “Ponía en la misma chaqueta a Racing e Independiente y tenía dudas, pero después, pensaba que es moda y que se puede generar unión. Es mostrar las rivalidades, pero mostrando que se pueden unir por los colores”, comenta De Roia, que actualmente está realizando sus prácticas en una empresa coruñesa, y que confiesa que, tanto a la hora de ver como de consumir moda, siempre le ha gustado más la línea masculina, aunque las piezas de su colección podrían llevarlas también mujeres.

Por ahora, el futuro de estos diseños es incierto. “Aún estoy en shock por haber terminado el máster y por haber ganado, así que, todavía no me puse a pensar en frío qué me gustaría hacer con la colección. Lo sabré con el pasar del tiempo”, reconoce la diseñadora, que se enteró de la existencia de este máster cuando estudiaba en Buenos Aires y tuvo claro que quería cursarlo.

Para entonces ya se había empezado a enamorar del diseño y había dejado atrás las dudas de si esto de “vestir un cuerpo” podría convertirse en su pasión y su futuro.

“En 2019 fui para Vigo con la idea de hacer este máster, pero me vine sola, entonces, el primer año no me matriculé, y me tomé un tiempo para centrarme y conocer la ciudad, que es mucho más chiquita que Buenos Aires, que es enorme”, relata. Casualidad o no, esta ciudad estaba ya en su ADN porque investigando para un proyecto, se encontró con el pasaje de uno de sus abuelos, el que le llevaba de Italia a Argentina y que hacía escala, precisamente, en Vigo, una ciudad que hasta 2019 esta joven diseñadora ni conocía.

“Era una experiencia nueva, así que, empecé a trabajar en una cafetería y en octubre de 2020 ya empecé el máster, trabajaba por las mañanas de lunes a sábado y, por las tardes, iba a la universidad. Fue bastante duro porque solo tenía el domingo libre para hacer todo lo que tenía que hacer”, explica. En su caso, la dificultad no era solo de tiempo, sino que tampoco tenía a quien pedirle ayuda para que le fuese cosiendo algunas de sus piezas, así que, todo lo tuvo que hacer sola. “No fue fácil pero, al final, se consiguió”, dice todavía emocionada.

Por ahora, pasito a pasito. La idea de Natalia de Roia es poder trabajar en diseño y tener la oportunidad de aplicar todos sus conocimientos y poder ir abriéndose camino —con el fútbol o sin él en sus prendas— en el mundo profesional.

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