Distrito Picasso, la asociación comercial del Ensanche y el entorno de la plaza de Lugo, presentó ayer en la Casa Museo Picasso Tres Novelas Cortas, de Rosalía de Castro, en un acto que sirvió de arranque de la campaña navideña en la zona. El momento lo aprovechó la presidenta de la entidad, Belén Chaver, también fundadora en 1984, para anunciar que al acabar este año deja el cargo.

¿Así, de repente?

Solo lo sabía una persona, pero llevo un año pidiendo que me sustituyan. Tengo 75 años aunque me digan que no los aparento porque soy una persona muy vital.

¿No le hacían caso?

Pues eso: o lo decía en público o no me dejaban marchar nunca. Yo ahora necesito irme.

¿Por cansancio?

Mmmm... La experiencia ha sido estupenda, he conocido a mucha gente y siempre he tenido mucha ayuda de los asociados para las iniciativas que hemos organizado. Ahora tiene que venir gente más joven a pelear.

¿Y la hay?

No lo sé, pero tendrá que haber alguien o esto se disuelve. Que se muevan. Estaré hasta final del año resolviendo los problemas que haya y representando al distrito Picasso las veces que haga falta. En enero deberá haber una reunión en la directiva para decidir quién es el nuevo presidente.

Usted lleva toda la vida.

Desde 1984, cuando fundamos la asociación, pero ha habido más presidentes, yo lo fui en tres etapas, la última desde hace diez años. Han estado Joaquín Rojo, Andrés Conde, Cristina Ramallal y María José Lafuente. Yo soy la que más siento el distrito porque yo y otras seis personas lo formamos. En la zona solo seguimos Amancio Ortega y yo: él con lo suyo y yo con mis tiendas, Dudas durante 23 años, y ahora dibujo skylines de A Coruña, que vendo online, porque con 70 años me convertí en emprendedora.

¿Por qué hace 38 años decidió crear una asociación comercial?

Solo había una entonces, la de Obelisco, la única zona comercial en esa época en la ciudad. Estaba a punto de abrir El Corte Inglés y nosotros queríamos darle auge a nuestra zona, que la gente se enterase de dónde estábamos porque el comercio se desplazaba a Cuatro Caminos. A Coruña ha vivido siempre de la gente que viene de fuera. Ahora, con estas peatonalizaciones y sin plazas para aparcar, la gente ya no entra al centro de la ciudad a comprar... así se está quedando la ciudad vacía de tiendas. También la pandemia nos ha hecho cambiar la manera de comprar, más desde casa a través de un móvil.

¿De qué iniciativas se siente más satisfecha?

Lo primero que hicimos fue cubrir la plaza de Vigo y hacer un desfile de moda; en aquel momento éramos muchísimas tiendas de moda y nos hicieron entrevistas desde Barcelona. Todas las propuestas culturales que hicimos me dejaron muy contenta: la campaña de las palomas de Picasso fue un trabajo ímprobo tremendo, con la colaboración de varios pintores, para dejar delante de las tiendas y animar a comprar. Hacíamos mover a la gente por todo el barrio de paloma en paloma. Luego hicimos el mismo proyecto con palomas pequeñas con niños de los colegios.

¿Esta y otras iniciativas sirvieron para que el pequeño comercio de la ciudad resistiese ante el aumento de grandes superficies?

Sirvió para dar a conocer la zona, que no era poco. Ahora seguimos peleando con el Ayuntamiento y las asociaciones tratando de que no nos cierren las calles o las reformen, de que haya descuentos en los parkings... Todo eso no se ve, pero hay que hacerlo. Para esto hacen falta las entidades comerciales, cuyo trabajo no llega al público.

Ahora que se marcha, ¿por qué le gustaría que se la recordase?

Por haber sido gente seria que hemos mirado por los demás. Por eso premiamos a los clientes.

Y el pequeño comercio, ¿languidece o se recupera?

Creo que el comercio pequeño nunca desaparecerá si es capaz de especializarse. Eso espero. Cuando surgió la arquitectura de la Bauhaus su propuesta era hacer edificios distintos. Los comercios tenemos que tratar de tener cosas buenas y distintas, que se salgan de lo general, porque la gente estará harta de ir vestida igual. El pequeño comercio de ropa, por ejemplo, no puede vender por internet, el cliente tiene que probarse las prendas en la tienda.