Huelga “dura” en la planta de tratamiento de residuos de Nostián. Es la perspectiva que tienen los trabajadores de la concesionaria que gestiona las instalaciones, Albada. Pararon ayer 24 horas y volverán a hacerlo todos los días no festivos de la semana entrante. Denuncian que su salario está congelado desde 2012 y la empresa pretende que sigan así hasta 2028. “Es una aberración, una provocación”, señala el presidente del comité de empresa, Hadrián Canosa, que manifiesta que la plantilla se siente “moneda de cambio” entre el Concello y Albada, con el servicio en prórroga forzosa. El Gobierno municipal encara el final del mandato sin haber sacado a concurso aún el nuevo contrato, del que depende además la ampliación y renovación del complejo.

El convenio laboral de Albada lleva decaído desde el 1 de enero de 2020, explican los trabajadores, que no ven voluntad real de Albada para negociar un nuevo documento. “Pretenden que los salarios permanezcan congelados durante 16 años”, critica Canosa, que señala que son rehenes de “intereses millonarios” que nada tienen que ver con ellos y que relaciona con los sucesivos desencuentros entre la empresa y el Ayuntamiento, como el sellado del vertedero de la planta o el pleito por los rechazos que ganó el consorcio. Todo ello, añaden, los está dejando “empantanados”.

El primero de los paros comenzó ayer a las diez de la noche, tras una asamblea informativa para organizarse y aprobar una caja de resistencia para cubrir posibles problemas económicos de los operarios durante la huelga. Exigen un “convenio digno” tras ver decaer el anterior y, con ello, las ventajas que tenía sobre el convenio laboral sectorial.

La planta no pudo funcionar a pleno rendimiento durante la jornada por problemas en algunas de las máquinas. Ya por la noche, después de la asamblea y a cierre de esta edición, los piquetes se colocaron en la puerta del recinto, con la intención de “informar” a los camiones de la recogida —de otra concesionaria— del conflicto laboral e instarlos a no entrar en las instalaciones.

El paro llega en época navideña y a las puertas del año electoral. Se repite la situación de 2019, cuando la actual alcaldesa, Inés Rey, era candidata y urgía al Gobierno municipal anterior a sacar el servicio a concurso porque caducaba a finales de ese año. Rey recordaba que era imprescindible tener firmado un convenio laboral para incluirlo en los pliegos del concurso. El contrato municipal, en prórroga forzosa, sigue sin licitarse casi cuatro años después.