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Nicolás Varela Irvine Pianista que estudia en Londres

“Soy el primero de mi familia que toca un instrumento”

“Hubo días en los que dormía una hora y me iba a Salesianos a hacer los exámenes, porque le dedicaba mucho tiempo al piano”

Nicolás Varela Irvine, la pasada semana en A Coruña. | // CARLOS PARDELLAS

El pianista coruñés Nicolás Varela Irvine estudia en la Royal College of Music de Londres y hace unos días ofreció un concierto en el Teatro Real, de Madrid, dentro de la ceremonia de entrega de los Premios Cofares. Le gustaría ser solista, interpretar música clásica y poder tocar algún día en los teatro de su ciudad.

¿Cómo acaba un pianista tan joven tocando en el teatro Real de Madrid?

Este concierto era benéfico, para recaudar fondos para los niños que tienen cáncer. Yo había dado un recital en Madrid, yo solo, en marzo, parece ser que les gustó y, entonces, me volvieron a invitar a tocar en diciembre. Fue espectacular, una experiencia inolvidable. El edificio impone ya desde fuera y, aunque tiene un escenario muy grande, se me hizo muy cómodo.

¿Había tocado en el Colón, en el Rosalía o en el Palacio de la Ópera antes?

Actué en el Palacio con el conservatorio, cuando estaba en el coro, pero como solista, nunca, pero me gustaría mucho tocar en el Rosalía o en el Colón en el futuro.

¿Viene de una familia que ya se dedicaba a la música o es el primero que ha tomado este camino?

Es una cosa rara, porque, normalmente, los músicos empiezan porque tienen familiares interesados en la música o que incluso se dedican a ella, yo no tengo a nadie, soy el primero de mi familia que toca un instrumento. Empecé de pequeño, cuando mis padres me quisieron apuntar a clases extraescolares y acabé por pillarle el gusto al piano. Con cinco años, me llevaron mis padres a la Escuela Municipal de Música y a los seis o los siete, les dijeron los profesores que me apuntasen al conservatorio, hice las pruebas y me salieron bastante bien, porque pude elegir piano, que era el instrumento que necesitaba la nota más alta. Empecé con una profesora que se llamaba Reyes Rey y después al año siguiente me cambié de profesor a Nicolás Cadarso Arrojo que, para mí, es la influencia más grande que he tenido. Me ayudó mucho y fue mi profesor hasta hace dos años, que fue cuando me fui a Londres.

¿Y estuvo también en las formaciones jóvenes de la Orquesta Sinfónica de Galicia?

No, al ser pianista, no tenía mucha relación. El piano es un instrumento bastante solitario. Si tocas el violín, el clarinete o la flauta, normalmente, estás mucho tiempo con otros músicos, en grupos de cámara o en orquestas, pero los pianistas estamos siempre practicando solos en una sala.

Y, como tantos otros músicos de su edad, tenía que compaginar estos estudios con los de la enseñanza reglada...

Fue bastante estresante porque yo ya sabía que quería dedicarme al piano y por eso le dedicaba más tiempo. Hubo días en los que solo dormía una hora y me iba a Salesianos a hacer los exámenes.

¿Cuándo tuvo claro que su futuro estaría ligado al piano?

Con catorce o quince años. Siempre me habían dicho que tenía facilidad para la música, pero a esa edad que cuando me di cuenta de que me gustaba más de lo normal y fue cuando le empecé a dedicar más tiempo.

¿Y ya sabe si le gustaría ser pianista clásico, de jazz o incluso cantante?

A mí lo que más me gusta es la interpretación de música clásica. Es un mundo gigantesco, puedes acompañar, puedes ser solista, profesor... A mí me gustaría ser solista y dar conciertos por ahí.

¿Y cómo llega a estudiar en Londres?

Mi madre es inglesa, de Newcastle, yo fui a hacer el bachillerato allí, y me dijeron que por qué no me apuntaba al conservatorio, hice las audiciones y me cogieron en la Royal College of Music. Son cuatro años de estudios, es como si fuesen los estudios superiores. Allí no existe el conservatorio profesional, entonces, estudian por su cuenta para llegar al superior. Después, cuando acabe, me gustaría hacer un máster, pero no tiene que ser ya en Londres, puede ser en Nueva York o en Madrid, pero aún queda mucho.

¿Hay más competencia allí?

Es un nivel espectacular, vienen de todas las partes del mundo, con una técnica muy buena. La gente es muy buena y hay mucha competencia, pero es una competitividad que no es tóxica, porque tocamos juntos y nos ayudamos.

Con 18 años, ¿le tiene que robar mucho tiempo al ocio o a quedar con sus amigos para poder mantener el nivel en la escuela?

Los músicos, sobre todo pianistas y cuerdas, practicamos mucho, entonces, tenemos que sacrificar otras cosas, aunque no me gusta mucho decir sacrificar, porque cuando quieres algo, no es un sacrificio, es un medio para conseguir un fin, es invertir el tiempo ahí. A baloncesto, pro ejemplo, no juego, a fútbol, solo de vez en cuando, para no lesionarme.

Y aunque le guste la música clásica para su futuro, ¿escucha otros estilos?

Sí, escucho mucho jazz, los estándards de jazz, y escucho mucho a Jesús Molina, que es un chico colombiano, que tiene unos 25 años y que es espectacular como toca.

¿Era raro en su clase que le gustase el piano?

Era el único en mi clase que tenía ese interés, pero, en mi caso, mi personalidad no se basa en eso y pude separar.

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