En una casa discreta de la Ciudad Vieja se fragua la idea de un museo que ayudará a explicar parte del pasado de A Coruña. Es el número 4 de la calle Sinagoga, un edificio que el Concello acaba de adquirir, tras estudiar su origen, por 424.000 euros, y en el que planea instalar un centro de divulgación sobre la religiosidad en la Edad Media. El propio continente es parte del conjunto museístico: los informes elaborados por expertos apuntan a que allí se instaló un día la antigua sinagoga de la judería de la ciudad, lo que dota al inmueble de un gran valor histórico.

El Servicio municipal de Cultura propone así cerrar el círculo y poner en marcha en su interior un centro que permita “conectar la arqueología con los usuarios, y, la vez, socialice las huellas del pasado medieval de a Coruña”.

La vivienda, que pasa desapercibida a primera vista, guarda en su interior más secretos de los que podrían adivinársele, pues alberga los restos de una antigua cisterna de agua que pudo haber servido para los baños rituales propios del judaísmo. El hallazgo aumenta la singularidad del edificio dada la escasez de ejemplares de estas cisternas que quedan en el mundo. Desde el área de cultura lo consideran una “oportunidad” para crear un espacio para poner en valor el Patrimonio hebreo de la ciudad, aunque, matizan, ligar la temática del inmueble únicamente a esta religión “puede resultar un error”.

Es así que los técnicos de Cultura consideran que puede generar conflicto el contar con un centro para visibilizar el patrimonio hebreo sin que exista previamente una dotación centrada en la ciudad medieval de A Coruña y el Camino Inglés. En la propuesta, buscan que el contenido del centro se pueda relacionar con otras instalaciones de la Ciudad Vieja, como la casa Museo María Pita o el Convento de San Francisco, con lo que la previsión es instalar en el número 4 un centro que recorra la Religiosidad Medieval, para dar encaje a la ciudad medieval de A Coruña y a sus minorías religiosas.

El Servicio municipal propone un centro que ocupe la primera planta de la casa, donde se articulará una exposición que cuente con réplicas del patrimonio cultural hebreo y cerámicas de época medieval, la musealización de los restos de la cisterna y una zona destinada a los guías. En el caso, proponen, de que exista un servicio de guía, este podría extender sus recorridos a otros enclaves de interés relacionados con el conjunto, como la ya citada casa museo María Pita u otros lugares de la Ciudad Vieja.

En la segunda planta se ubicará el centro arqueológico de A Coruña, con vocación de que los usuarios interesados puedan realizar consultas sobre procesos, materiales e informes de intervenciones arqueológicas antiguas. Se propone, con este objetivo, la creación de una “Arqueoteca” en la misma planta. Este recurso, de carácter público y que tiene vocación de dar facilidades a estudiantes y personas con discapacidad, estará destinado a que los usuarios puedan estudiar las piezas y los documentos, y constará de un lugar adaptado para consultas de materiales del Museo Arqueológico de San Antón, una biblioteca especializada en la materia y un archivo que custodie los expedientes arqueológicos relacionados con A Coruña.

La propuesta incluye, con el objetivo de acercar la Arqueología a la sociedad, la puesta en marcha de un Laboratorio de Restauración y tratamiento de bienes arqueológicos, las empresas especializadas que lo soliciten podrán disponer allí de una zona de trabajo para la restauración de piezas; una labor que ahora realizan con medios limitados. Las empresas que quisiesen beneficiarse del servicio tendrían que realizar los trabajos siguiendo los protocolos que determine el Concello, y, posteriormente, hacer una conferencia del resultado del estudio de las piezas. La primera planta, además, contará con una sala de conferencias.

El espacio estará equipado con un área destinada a funcionarios, el Centro de gestión del Patrimonio Arqueológico de A Coruña, en el que los técnicos de distintas áreas que tengan competencias en patrimonio arqueológico puedan definir criterios de intervención y trazar proyectos. El objetivo, señalan, es articular un espacio que conciba el patrimonio como “una creación colectiva y dinámica” .