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Medio Ambiente da luz verde a la planta de tratamiento de residuos líquidos de Oza

Desestima las alegaciones de los vecinos y el BNG, que consideraban que habría impacto en la ría, y desoye el posicionamiento en contra de la Corporación local en el anterior mandato

Planta de tratamiento de residuos de Limpoil en el muelle de Oza. |   // ARCAY/ROLLER AGENCIA

Planta de tratamiento de residuos de Limpoil en el muelle de Oza. | // ARCAY/ROLLER AGENCIA / enrique carballo

a coruña

La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda ha resuelto concederle a la empresa Limpoil la autorización ambiental para instalar una planta de tratamiento de residuos líquidos procedentes de buques en los muelles de Oza, un proceso iniciado en 2015 y que recibió alegaciones de los vecinos, el Ayuntamiento de Oleiros, Adega y el BNG, que consideraban que podría perjudicar a la ría. También fue objeto de una moción en contra del pleno municipal, pero la Xunta considera que el proyecto, tras incorporar correcciones en respuesta a informes de varias administraciones, no presenta riesgos ambientales ni paisajísticos.

Limpoil ya tiene una instalación en la dársena de Oza desde 2011 para tratar residuos sólidos de barcos, pero en 2015 presentó un proyecto para procesar aguas con aceites provenientes de las sentinas de los barcos. En resumen, estas llegarían en camiones cisterna a la planta, procedentes de los barcos que atraquen en el puerto, y allí se separaría el agua de los aceites; estos últimos se remiten a otras instalaciones especializadas.

La Xunta pidió informes a varias entidades y administraciones, si bien algunas, entre ellas Augas de Galicia y la Autoridad Portuaria, no contestaron. Sí que lo hizo el Concello, que en 2017 afirmó que en el proyecto faltaban medidas de vigilancia y control de las aguas que acabarían en el mar, y que la planta podría “causar impactos ambientales significativos”, además de situarse en una zona de “sensibilidad especial”, la ría de O Burgo, proponiendo cambios para dar mayores garantías ambientales.

Ese mismo año, Marea Atlántica, PSOE y BNG apoyaron una moción contra la planta por los problemas que, entendían, podría generar en su entorno (el PP se abstuvo). De acuerdo con la Xunta, el promotor “asume” las propuestas municipales en la siguiente versión del proyecto, y según figura en el expediente de la autorización ambiental, actualmente no se vertería ningún agua a la ría. La procedente de la zona industrial, así como la sanitaria, y las pluviales “potencialmente contaminadas” pasarán a la red de saneamiento del Puerto, tras un filtrado previo, y por tanto irán a la depuradora de Bens.

Los residuos líquidos se almacenarán en cubetas de retención para evitar derrames accidentales. En conjunto, según considera la Xunta, si bien la instalación está cerca de zonas de marisqueo y playas abiertas al público, “no son de esperar en condiciones normales de funcionamiento repercusiones contra el litoral, ni sobre las zonas de baño”.

Alegaciones rechazadas

Antes de dar la autorización definitiva, la Xunta volvió a solicitar media docena de informes adicionales, uno de ellos al Concello. El Puerto fue la única administración que rechazó emitirlo. Se abrió un plazo para alegaciones, y la asociación vecinal Oza-Gaiteira-Os Castros consideró que el espacio es “inapropiado” por la cercanía a las playas de Oza y Santa Cristina y los bancos marisqueros, además de considerar como negativo que el vertido vaya a la red de saneamiento municipal.

Se presentaron alegaciones por parte de la Alcaldía del Concello de Oleiros, Adega y varios miembros del BNG, entre ellos del grupo local coruñés, que la Xunta agrupa en el trámite ambiental. Entre otros argumentos, citaron resoluciones en contra de los plenos municipales de A Coruña, Oleiros y Cambre, así como de la Diputación, y reclamaron una evaluación ambiental más detallada (se siguió el procedimiento simplificado).

También cuestionan los datos proporcionados de capacidad de tratamiento y el beneficio socioeconómico de la instalación, además de criticar la “deficiencia en la evaluación de los efectos previsibles”. La Xunta responde considerando que la planta cumple con los requisitos necesarios, tras las modificaciones en el proyecto. De acuerdo con la documentación autonómica, la planta podrá tratar unas 4.000 toneladas al año, y ocupará unos 511 metros cuadrados , la mitad en zonas de carga y descarga.

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