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‘Etnocaos’ para una Europa en guerra

El grupo DakhaBrakha, uno de los más famosos de Ucrania, recala en A Coruña con la triste situación del país en la mente

El grupo ucraniano DakhaBrakha. | // ANDRIY PETRYNA

“Es un gran milagro que la identidad ucraniana haya sobrevivido a tantos siglos de asimilación y destrucción”. Habla Marko Halanevych, integrante de la banda ucraniana DakhaBrakha, que recala hoy en el Teatro Colón (20.30 horas) en el marco del ciclo Suseia et Ultreia. Pueblos, Lenguas, Tribus. La banda, compuesta por cuatro músicos y que suena a acordeón, piano y violonchelo y una las más famosas de Ucrania actuará ante un auditorio compuesto por muchos coruñeses, pero también, como viene siendo la tónica desde mediados del año pasado, de una nutrida representación de la comunidad ucraniana que llegó a la ciudad huyendo de la guerra que truncó sus vidas. Sus conciertos han adquirido, desde el pasado febrero, un significado diferente con la presencia de los refugiados en las butacas. “Para algunas personas es un apoyo, para otras terapia, nuevas emociones o actualización de información. Al igual que ellas, también nosotros sentimos confusión y tristeza”, cuentan.

Una circunstancia que ha marcado la gira que llevan a cabo desde el año pasado por Europa y Estados Unidos, con un único pensamiento en mente: poder volver a actuar en su país algún día. “Llevamos ya once meses de gira. Psicológicamente es muy difícil hacerlo. Muy a menudo subimos al escenario y sabemos que en ese momento misiles rusos están volando sobre nuestro país. Nuestras almas están desgarradas por lo que está pasando nuestro pueblo, y el precio que paga por el deseo de vivir en un país democrático, libre y europeo”, lamenta Halanevych. Los conciertos de la banda, nacida en el Centro DAKh de Arte Contemporáneo de Kiev y que ha acuñado el término Etnocaos para definir su estilo, experimentan con juegos con símbolos y adornos en sus ropas, de inspiración folklórica, y tiran de elementos étnicos de distintas culturas para construir sus canciones. También de la suya, que mezclan con elementos de la tradición japonesa, búlgara, georgiana, africana y árabe. DakhaBrakha, eclécticos, celebran su identidad, razón de ser del propio proyecto. “Nuestra existencia misma es una negación de la declaración de la propaganda rusa de que no existe el idioma, la música, la cultura y, de hecho, el pueblo ucraniano”, aseguran sus integrantes. DakhaBrakha no es un grupo que toque “folk auténticamente puro”, pero sí uno que tiene la defensa de la cultura y el idioma propios como piedra angular del proyecto, que salvaguardan con uñas y dientes tras la invasión rusa. Un asedio que, aseguran, ya han vivido antes.

“Las autoridades rusas creían y todavía creen que el idioma ucraniano no existe, sin embargo, durante todo el período soviético, se adoptaron alrededor de 50 actos legislativos que prohibían su uso. Tras las purgas estalinistas sobrevivieron 36 de los 259 escritores ucranianos. Incluso en tales condiciones totalitarias, la cultura ucraniana continuó viviendo y produciendo obras maestras de clase mundial”, señalan.

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