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Cine en A Coruña: Variedad de culto y oferta comercial, lo que queda tras el cierre de Los Rosales

Estrenos populares y filmes de autor convivirán en salas tras la marcha de los Yelmo

Una edición de ‘Cineenterraza’ en el Fórum en 2022. La Opinión

Hasta mañana jueves los cines comerciales de A Coruña proyectan 19 películas, ocho de ellas en más de un complejo de multisalas y, entre estas, algunas en los cuatro que hay en la ciudad (Marineda City, Los Cantones Village, Espacio Coruña y Yelmo Los Rosales). Desde el viernes 27 serán menos las proyecciones porque los Cines Yelmo del centro comercial del barrio de Os Rosales apagarán las máquinas para siempre después de 27 años de oferta cinematográfica.

Público en el Colón antes de una proyección de una película de Berlanga en 2017. Víctor Echave

¿Qué cartelera les queda a los coruñeses para consultar en adelante en el circuito de cine comercial? Prácticamente la misma que hasta ahora pero con una instalación menos, sin uno o dos largometrajes que solo se podían ver en las pantallas de Los Rosales porque no llegaban a las demás. Hoy, por ejemplo, todas las películas que proyecta Yelmo en este centro comercial salvo una, la danesa Holy spider, las programa alguna de las otras salas de la ciudad o todas. En esa oferta general figuran ocho películas estadounidenses, cuatro británicas, dos españolas, dos alemanas, una japonesa y una surcoreana, además de la danesa.

Entrada a los multicines Equitativa en 2006. Juan Varela

Enero, febrero y marzo son meses de estrenos fuertes en España, de filmes premiados o nominados a galardones importantes, como los Óscar, alguno ya en cartelera. El público podrá ver producciones norteamericanas y europeas en los multicines de Espacio Coruña, Marineda y Los Cantones, pero en menos salas porque ya no habrá películas en Los Rosales, como dejó de haberlas tiempo atrás en complejos como los Chaplin y los Equitativa y otros viejos cines de barrio.

Taquillas de Espacio Coruña, en la actualidad. Carlos Pardellas

Para Emma Lustres, productora de cine, responsable de la coruñesa Vaca Films, el adiós de Los Rosales es “una pérdida para el público y para los productores”, ya que en su opinión estas salas han ofrecido algo distinto a las demás. “Marineda ofrece básicamente cine mainstream, grandes estrenos. Los Cantones, que tiene público más adulto, apuesta por la versión original y por otros estrenos menos comerciales. Los Rosales daba continuidad a las películas, las dejaba más tiempo en cartelera aunque no tuvieran una taquilla mínima, o exhibía estrenos con expectativas de recaudación más baja y con una distribución más difícil”, explica Lustres.

La productora, que hasta ahora ha exhibido sus películas en todas las salas de la ciudad en el momento del estreno, asume el cambio de hábitos en el consumo de cine que la pandemia por un lado y las plataformas audiovisuales por otro han generado, pero se niega a admitir que el cine ha perdido interés: “El cine pierde espectadores en el cine, pero no hay desinterés por el audiovisual. Algunas de nuestras producciones tuvieron poca recaudación en las salas, pero han sido de las más vistas en Netflix”.

Hay además otros intereses, otra oferta. Los Rosales no es el único cine que se puede ver y disfrutar en A Coruña, una ciudad que en los últimos años celebra hasta tres festivales anuales enfocados en producciones audiovisuales diferentes, alejadas de la comercialidad o para espectadores más curiosos o exigentes: el Sellier Film Festival impulsado por el director de cine Ignacio Benedeti, que saca a la luz obras antiguas desconocidas; el (S8) Mostra de Cinema Periférico, que apuesta por una programación más experimental; y el Festival de Cinema Fantástico FKM, con contenidos más especializados. A ello hay que sumar otras iniciativas puntuales como ciclos organizados por instituciones, como Afundación, o proyectados en el teatro Colón, donde en los últimos años hubo una Semana de Cinema Galego con obras premiadas en los Mestre Mateo y un ciclo de cine negro con filmes como A pleno sol o Fargo y debates con escritores de género negro.

Otros amantes del cine tienen a su alcance una oferta más continua de películas a lo largo del año gracias a recintos públicos como la Filmoteca de Galicia y el Fórum Metropolitano. Son espacios de exhibición que apuestan por ejemplos de cine gallego y español, trabajan con producciones de distintas nacionalidades que no tienen cabida en las salas comerciales privadas, cine de autor, cinematografías exóticas o con escasa difusión lejos de sus países o que han tenido recorrido en festivales, retrospectivas, documentales.

La Filmoteca, el antiguo Centro Galego das Artes da Imaxe, recuperó la programación tras casi un año cerrada por obras. Su cartelera ofrece unas 25 sesiones por mes y alrededor de 20 películas. Son títulos que raramente llegan a los cines comerciales, parte de ellos realizados en Galicia y en España, producciones documentales, cine clásico y filmes de cinematografías menores ofrecidos al público gracias a acuerdos con otras filmotecas o distribuidoras específicas, explica el programador José Manuel Sande.

El Fórum, una instalación municipal, a un precio más reducido (entre 1,50 y 3 euros) proyecta semanalmente una película en la sala Fernando Rey y otra en la sala Marilyn Monroe —cada una de menos de cien butacas—, jueves, viernes y sábados con dos pases cada día. Su oferta se aleja de la comercialidad. “Las salas fueron una fórmula para dar a conocer el centro cívico cuando nació en 1995. Trajimos películas de festivales que no llegaban a las salas, cine de autor, cine negro, clásicos del cine, ciclos... todo de temática muy diversa”, repasa Guillermo Cosque, que fue operador y programador.

También en el Fórum ha tenido cabida durante una década hasta ahora, en verano y con gran éxito de público, el ciclo Cineenterraza, con filmes de culto acompañados de un coloquio con representantes diversos del ámbito cultural de la ciudad. Esta iniciativa, promovida por Javier Trigales, ha proyectado en distintos formatos y apostado por “cine de autor de calidad” (David Lynch, Godard, Agnes Varda), y su propuesta se aproxima a lo que desde hace unos años ofrecen en recintos más especializados salas gallegas como Numax en Santiago y Codex en Lugo, cuya filosofía se resume en que no todo el cine es comercial.

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