El Oceanográfico buscará plásticos en la costa de Bens tres décadas después del derrumbe

Buceadores aseguran que el entorno marino está limpio ENo perciben vestigios del derrumbe del vertedero en 1996 EActivistas ambientales denuncian el deterioro de la playa

Pescadores, ayer, en O Portiño, donde se produjo el alud de basura en 1996

Pescadores, ayer, en O Portiño, donde se produjo el alud de basura en 1996 / Casteleiro/Roller Agencia

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

El 10 de septiembre de 1996, las aguas de O Portiño se inundaron con 200.000 metros cúbicos de residuos procedentes del vertedero de Bens. Una persona falleció a causa del derrumbe, que también originó numerosos daños materiales. Arrasó con los vehículos y viviendas de la zona y originó estragos en los materiales de los pescadores que se encontraban en el muelle aquella mañana. Además, supuso un gran impacto en el entorno natural de la zona. Casi 27 años después, las aguas que rodean a las islas de San Pedro serán objeto de estudio por parte de un programa del Instituto Español de Oceanografía (IEO) para evaluar los niveles de microplásticos.

El proyecto, que corre a cargo del investigador del Centro Oceanográfico de Vigo, Jesús Gago, probará diferentes metodologías para recoger muestras de microplásticos en las aguas gallegas. La primera fase, de comparación de las técnicas de trabajo, comenzó el pasado fin de semana y se prolongarán hasta el próximo domingo, día 26. La segunda parte de la investigación se centrará en la costa de Bens. Allí utilizarán las técnicas precisas para analizar el estado actual del entorno en el que tuvo lugar la avalancha de basura. Según el IEO, este trabajo facilitará una mejor evaluación, por parte de los científicos, del impacto ambiental que supuso el accidente del vertedero.

Para los buceadores que frecuentan esta zona, el fondo marino no parece haberse resentido por el suceso de hace 27 años. “Ahora mismo, si te metes a bucear, no puedes decir que ahí cayó una montaña de basura”, asegura Rubén Ayuso, instructor de Buceo Galicia y organizador de varias jornadas de concienciación para limpiar las aguas de la ciudad. “Mi experiencia por esa zona no es de ver muchísimos desperdicios. Puedes encontrarte más la suciedad del ser humano que tira al agua la basura ahora que los restos de entonces. No te vas a topar con grandes montones de basura”, explica el buceador, que defiende que “tenemos la suerte de tener una costa muy limpia”. Sostiene, además, que en la zona se han organizado competiciones de pesca submarina sin mayores problemas.

Al oeste de O Portiño, en la playa de Bens, la situación es diferente. Las asociaciones que se dedican a limpiar los arenales siguen denunciando las malas condiciones en las que se encuentra la playa de Bens. “Es el trastero de la ciudad”, asevera Óscar Vales, cofundador de la iniciativa WeSustainability. “Es una playa que usamos para la concienciación porque es donde se ven todos los residuos que se vierten día a día. Hay gente que va allí y los vierte directamente”, lamenta el activista. Indica que en sus habituales rondas de limpieza en el arenal recogen “entre 10 y 12 kilos de residuos” por persona en una hora y media de tarea. “Lo normal en otras playas es sacar poco más de un kilo”. Vales cuenta que esa es la media a la que se enfrentan en Bens “desde hace cinco o seis años”. Para buscar las causas apuntas a muchos factores. “Hay demasiadas algas que no dejan respirar al entorno marino, residuos que no sabemos de donde vienen y otros que llegan de la ciudad por tuberías ocultas, como las toallitas”, recalca Óscar Vales.

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