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Cuatro de cada diez bomberos en activo tienen más de 50 años

La CIG denuncia que la plantilla, con jubilaciones a partir de los 60 años, afrontará un problema “muy serio” en los próximos años

Bombero operando una herramienta de excarcelación. |   // VÍCTOR ECHAVE

Bombero operando una herramienta de excarcelación. | // VÍCTOR ECHAVE / Enrique Carballo

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A Coruña

La plantilla del servicio municipal de Bomberos no es joven. De acuerdo con su memoria del pasado 2022, la edad media de sus exactamente cien integrantes es de casi 49 años, y no hay ninguno por debajo de los 30. Por debajo de los 40 años solo hay catorce, y otros 44 tienen 51 años o más en una profesión en la que, según señala Quico Leira, bombero y delegado sindical de la CIG, “tenemos una vida laboral corta y con 60, 61 años nos empezamos a jubilar”. El sindicato denuncia que no hay un “plan de reposición” para las jubilaciones y que el servicio enfrenta un “problema muy serio” de personal en los próximos cinco o diez años.

El problema es análogo al que denuncian los representantes de los policías locales, que en 2021 calcularon que la plantilla perdería un centenar de agentes de 341 por el envejecimiento de la plantilla. Pero mientras que el Ayuntamiento coruñés incorporó 22 policías locales el mes pasado, Leira denuncia que en los bomberos “no hay oposiciones desde 2019”, un año en el que, según la memoria de Bomberos, se pasó de 95 a 103 trabajadores.

Ahora, denuncia Leira, solo se espera la entrada de tres nuevas incorporaciones en el cuerpo, con lo que “no cubrimos ni siquiera las jubilaciones de este año: tendría que haber oposiciones, no nos valen tres bomberos”. El Ayuntamiento, consultado por este diario, no ha querido realizar declaraciones sobre la edad de la plantilla y posibles planes para renovarla o ampliarla.

Además, señala el sindicalista, no se han cubierto todas las plazas previstas, en especial en oficiales y mandos intermedios. El servicio dejó de tener un jefe propio en 2012, y su papel lo realiza el jefe de Seguridad Ciudadana. Tampoco, según la documentación municipal sobre el servicio, hay oficiales desde 2014, aunque se cubrirá una plaza de las dos posibles. Y si en 2016 había cuatro suboficiales, de los “cinco” que, indica Leira, se podrían incluir sin cambiar el cuadro de personal, ahora solo hay cubiertos dos puestos, y uno de los mandos “está a punto de jubilarse”.

La dotación de cabos es más generosa, con catorce puestos cubiertos en 2022 (en 2017 eran siete), pero Leira señala que ahora son once, pues dos se han jubilado y uno se está preparando para ascender a oficial.

En cuanto a los cabos, los seis puestos previstos tienen un ocupante, pero Leira denuncia que son pocos para cubrir todo el año y que “están haciendo horas extra estructurales, probablemente tendrían que ser ocho”.

La falta de mandos, afirma, es un problema “que lleva 20 años” y actualmente el “trabajo técnico del parque de bomberos es inexistente: vamos a salto de mata y a parchear”.

La plantilla, calcula el sindicalista, tendría que incorporar “entre quince y veinte personas para el funcionamiento actual”, a mayores de los nuevos empleados que serán necesarios para “anticiparte a la próxima década”.

“Prefieren pagar horas extra”

Leira, que pide “actualizar el organigrama” para ampliar los puestos de mando y dejar de “hacer horas extra a mansalva”, culpa de la situación a los sucesivos “Gobiernos municipales”, que, según interpreta, “prefieren pagar horas adicionales que meter personal”. Esto, indica, les permite más flexibilidad y les ahorra tener plantilla fija a la que “tienes que añadir la Seguridad Social”. Pero con un modelo en el que el trabajador “no asciende”, indica, “hay gente que no puede hacer carrera profesional”.

En cuanto a los posibles problemas que deriven de tener una plantilla elevada en un trabajo con gran intensidad física, Leira considera que no son demasiadas porque “la gente se mantiene en forma, hace deporte” y hay “gente operativa a punto de jubilarse”, con algunas excepciones como personal que ha tenido lesiones y no puede realizar algunas tareas concretas.

El motivo de que al servicio de Bomberos la gente entre “relativamente mayor”, explica Leira, se debe en parte a los largos periodos que pasan entre las convocatorias de oposiciones, de “cinco o seis años”. Otra de las explicaciones es que el acceso a la oposición “está condicionado por los carnets”, pues los aspirantes deben tener el C, el E y el de autobús, y para este “tenías que tener 24 años hasta hace poco”.

Pero este tema es “el mal menor, ya contamos con eso: el problema fundamental es que no hay reposición de jubilaciones, cobertura de plazas y previsión para la gente que se va jubilando”, indica el sindicalista.

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