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Diez enfoques para recrearse en Picasso

Erotismo, retratos, caricaturas y paisajes, entre los aspectos de la muestra que desde mañana repasa la huella coruñesa del genio

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Presentación en A Coruña de la exposición 'Picasso branco no recordo azul' Víctor Echave

El mundo picassiano tiene bandera en A Coruña, donde ondeará desde el jueves hasta el próximo 25 de junio con la exposición Picasso branco no recordo azul, una de las múltiples iniciativas que en 2023 conmemoran en todo el mundo los 50 años de la muerte del genio de la pintura. “Colocamos esta ciudad en el mundo de Pablo Picasso con la muestra del primer Picasso en 2015 y ahora, este año, damos un salto para enseñar que lo que aquel niño aprendió en A Coruña pervivió a lo largo de su carrera y en su vida”, explicaba este martes Malén Gual, una de los tres comisarios de la exposición (junto a Rubén Ventureira y Antón Castro) promovida por la Xunta en el Museo de Belas Artes.

La muestra, que abrirá al público el viernes 24, contiene 120 piezas vinculadas a Picasso, de las que 68 son obras propias. Unas se enmarcan cronológicamente en el periodo 1891-1895, los años en que vivió y se formó en A Coruña; otras pertenecen a etapas artísticas posteriores y reflejan esa huella, motivos y elementos aprendidos en sus años coruñeses. El contenido de la exposición se divide en diez apartados temáticos y se exhibe en varias salas del museo, que detalló Gual a modo de guía.

La academia. Su primer contacto artístico, “con la escultura clásica”. El niño Picasso estudió en la Escuela Provincial de Belas Artes de A Coruña. El fauno o el hombre con cordero son temas de esta etapa, que repetirá años después, en las décadas de los cuarenta y sesenta del siglo siguiente, con técnicas más vanguardistas.

Los paisajes. Un capítulo más costumbrista. “Creemos que los primeros paisajes que pinta, y que no son copias de cuadros, los hace en A Coruña. No es de sus temas preferidos, admitió siempre, pero en la infancia comienza a pintarlos”, repasa la comisaria.

Los retratos. Uno de los apartados “más bonitos”, según el gusto de los comisarios. Pinta a su hermana Lola, por ejemplo. Son dibujos que se pueden comparar con otros realizados tres décadas más tarde —como el de su hija Maya con su muñeca— en los que se advierten poses y aproximaciones que remiten a los años formativos.

Caricatura y conciencia crítica. También surge en A Coruña, sobre todo “por su contacto con el que fuera ministro republicano Pérez Costales, que fue su mentor”. Picasso observa la realidad, lee revistas políticas y satíricas donde hay caricaturas, que le inspirarán más adelante para sus obras, entre ellas el Guernica.

La escritura. Gual recomienda mirar “con mucha curiosidad” esta faceta del pintor. Contiene cartas y revistillas que nunca llegó a enviar a su familia cuando estaba en Galicia, que mezclaban escritura e ilustraciones. Décadas más tarde, en los años treinta, Picasso escribió poesía y teatro.

El erotismo. “El arte nunca es casto, no es inocente”. La frase es de Picasso y la repitió ayer la comisaria de la exposición de Belas Artes, que en su capítulo erótico recoge una obra coruñesa en la que un hombre observa con “mirada lasciva” a una mujer y dibujos postreros del pintor que “continúan aproximándose al erotismo”.

El cubismo. La etapa cubista de Picasso no nació en A Coruña, aunque los comisarios reflejan “el interés por la geometría y la aproximación a las formas cúbicas, a la horizontalidad mezclada con la verticalidad”, que sí tienen su germen en la etapa coruñesa. La obra que mejor refleja esta inspiración es Naturaleza muerta con frutero e instrumentos musicales, en la que se identifica una gaita, probablemente como detalle recuperado de sus primeros años de formación.

Los grandes maestros. Por primera vez conoce Picasso la obra de Velázquez cuando vive en A Coruña. Un libro de la escuela recoge obras del maestro del barroco, en las que profundizaría en su etapa posterior en Madrid. Las Meninas picassianas son claro homenaje.

El pintor y la modelo. “Cierra el círculo”, resalta Gual. Son modelos de Picasso su propio padre, al que pinta en A Coruña en una posición en la que parece que está pintando, y al final de su vida regresa a distintos modelos para sus últimas obras.

Los mosqueteros. El descubrimiento en la ciudad de la figura del mosquetero, un soldado de infantería de capa y espada, es otro de los elementos que forjan los perfiles artísticos del pintor.

Picasso branco no recordo azul es una de las actividades con las que la Xunta celebra el año Picasso para reivindicar la huella gallega en la trayectoria del artista. La programación paralela a la muestra incluye entre marzo y junio ciclos de conferencias, de música y cine, visitas guiadas inclusivas y talleres en familia, como señaló el martes el conselleiro de Cultura y Educación, Román Rodríguez, acompañado por el comisionado de la conmemoración del 50 aniversario de la muerte del pintor, Carlos Alberdi, quien destacó el apoyo de Telefónica como empresa colaboradora. El Concello también tiene su propia programación de actos de Picasso con conferencias y música.

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