Movilidad prevé sustituir el adoquín de San Andrés por un firme que se desgaste menos

Estudia renovar el pavimento de parte de esta calle y de Sol, con baches causados por el paso de los buses u Los ciclistas celebran que el adoquinado obligue a reducir la velocidad

Baches en los adoquines en San Andrés, junto al enlace con la calle Torreiro.

Baches en los adoquines en San Andrés, junto al enlace con la calle Torreiro. / IAGO LÓPEZ

En el inicio de la calle San Andrés, desde Cordonería y la Estrecha del mismo nombre hasta la iglesia castrense, el asfalto fue sustituido en el mandato de Carlos Negreira (PP) por adoquines que, según explican los conductores, se desgastan fácilmente y forman baches ante el paso de vehículos, especialmente los autobuses. El pavimento está muy desgastado, y, según fuentes municipales, el Ayuntamiento va a reparar la zona “íntegramente”. En esta reformase buscará instalar un tipo de pavimento que evite los problemas que producen los adoquines”, explican.

La posible sustitución, explican fuentes del Concello, ya se ha llevado a la comisión de seguimiento del Pepri, un grupo que asesora al Ayuntamiento en cuestiones históricas, arquitectónicas y artísticas. Estos adoquines también se extienden por la calle Sol, en la que ha habido que hacer reparaciones, y, según explica el presidente del comité de empresa de la Compañía de Tranvías, Alberto Couselo, “se deteriora rápidamente”, tanto en una como en otra vía. Por esta zona, señala el sindicalista de la empresa de autobuses urbanos, pasan vehículos rígidos y articulados, esto es, “de catorce a 21 toneladas”, un peso que “merma incluso el asfalto normal”, y más adoquines pensados para “calles peatonales”.

Couselo recuerda que se planteó retirar este material de la calle Pórtico de San Andrés, frente a la entrada de la iglesia castrense, por los problemas ocasionados por el paso de los buses (aunque Patrimonio se opuso en 2019 a sustituirlos por una losa de hormigón, como planteaba el Concello). El sindicalista señala que por San Andrés y Sol hay que circular “con muchísima más precaución y menos velocidad”. Los adoquines, explica, tienen una adherencia menor y se conduce “a botes”, un problema magnificado por los baches.

Baches en la calle Sol, cerca del cruce con el Orzán.

Baches en la calle Sol, cerca del cruce con el Orzán. / Iago Lopez

El presidente de la asociación Tele Taxi, Ricardo Villamisar, considera que el adoquinado se puso precisamente para “reducir la velocidad” de los vehículos, pero indica que actualmente tiene “bastante bache” , en especial en el tramo inicial, es decir, junto al enlace con la calle Torreiro.

Al igual que Couselo, Villamisar relaciona estos desperfectos con el paso de buses, pues el adoquinado es “para vehículos ligeros”. “El carril derecho de la A-6 tiene también muchísimos baches porque por allí van los camiones”, explica el líder de la agrupación de taxistas.

Y también señala que para los taxistas "es malo conducir por esta zona con adoquines”. Aunque los coches ya circulan por la zona “a velocidad muy lenta para que los amortiguadores no sufran tanto”, al final “todo se va desgastando antes”. También sufren los botes, en su opinión, más que los autobuses, al ser más ligeros.

El adoquín, aliado de la bici

Pero los adoquines tienen sus defensores entre los ciclistas. Según señala Francisco García, tesorero de la asociación de promoción de la movilidad alternativa Mobi-Liza, el hecho de que el pavimento esté degradado actualmente es “una cuestión de mantenimiento”, pero “hay ciudades de Portugal que lo tienen y no pasa nada”. Según señala, que obligue a los vehículos a motor a transitar más despacio “es muy positivo”, pues ayuda los ciclistas.

Sí que señala que este pavimento es “un poquito incómodo” al ir en vehículos de ciudad o híbridos, ya que no suelen tener “suspensiones que absorban las imperfecciones” como las bicicletas de montaña. Para ello, según indica, en otras ciudades se ha optado por colocar unas líneas lisas centrales en la vía, de unos diez centímetros, para que “puedan circular por ahí las bicicletas de forma más agradable” y “facilitar los transportes blandos”.

Por su parte, Roberto Rilo, el presidente de la asociación ciclista Crunia, señala: “No nos han llegado quejas y no veo nada especial por el adoquín”. Según considera, la previsión es que San Andrés “se vaya peatonalizando y cerrando al tráfico” a medida que se amplíen su reforma (hay un proyecto para reurbanizar el tramo entre la iglesia castrense y la plaza de Pontevedra, aunque lleva años atascado). Para Rilo, se debería ir hacia una “plataforma única” para el futuro de la calle.

Un problema de movilidad que sí que se registra en San Andrés, explica Rilo, es que las aceras, que están casi al mismo nivel que la calzada, “muchas veces están ocupadas por furgonetas” de reparto a los comercios en los laterales de la calle. De esto, se considera, no se puede “culpar únicamente” a los repartidores, sino que responden a las peticiones de los tenderos que les hacen ir a diferentes horas. Por ello pide al comercio que “se coordine un poco en horas de entrega”.

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