El mural de Lugrís de Olmos, superviviente final

La asociación O Mural argumenta que debe ser declarado BIC tras el deterioro o traslado de otras muchas obras de pared del pintor

Uno de los murales de la calle Olmos, con desconchados.   | // LA OPINIÓN

Uno de los murales de la calle Olmos, con desconchados. | // LA OPINIÓN / Enrique Carballo

El pintor coruñés Urbano Lugrís decoró los muros del antiguo restaurante Fornos (en los números 25-27 de la calle Olmos) con una docena de murales con motivos marinos de los que, según un informe municipal, once precisan rehabilitación de forma “urgente”. El Ayuntamiento ha manifestado que instará a la Xunta a declarar el conjunto como Bien de Interés Cultural (BIC) y asegurar su protección, reiterando una petición de la asociación O Mural de diciembre. El texto de esta hace hincapié en que la obra es “el único conjunto muralístico de A Coruña de Lugrís que llegó íntegro hasta nuestros días”, después de la destrucción, traslado o deterioro de muchos otros.

O Mural ha enviado al Ayuntamiento el texto, firmado por la abogada Ana María Badía, el arquitecto Marcos Samaniego y el experto en Lugrís Rodrigo Osorio. En este argumenta que los murales no se deben juzgar solo “por sus aspectos pictóricos”, sino también por su “importancia como parte de la historia de un lugar”, y cita un informe del Icomos, una entidad dependiente de la Unesco, para pedir la calificación de BIC para el conjunto de la calle Olmos. El Icomos, indican los expertos, señala que la legislación debe “proveer medidas para la protección de las pinturas murales”, así como “ velar para que la sociedad pueda apreciar sus valores de carácter tangible e intangible”.

En cuanto a los antecedentes de las iniciativas para proteger murales, la asociación indica que cuando se iba a demoler el edificio de los sindicatos del 27 de la calle Emilia Pardo Bazán la Real Academia de Belas Artes informó a la Diputación del interés de un mural de José María Labra y este se trasladó al Pazo de Mariñán.

También recuerda que la propia Xunta dio el visto bueno en 2017 a declarar BIC otro de los murales de Urbano Lugrís en la ciudad, Vista da Coruña 1669, que estuvo en una cafetería de la calle Real antes de ser trasladado a la sede de Abanca. El informe repasa la obra mural del pintor, que, en gran medida, se ha perdido o transformado. Citando al investigador Antón Patiño, indica que aunque Lugrís “pintó muchas obras para espacios públicos”, muchas fueron “maltratadas” o “directamente destrozadas”, como las que se encontraban en el salón del hotel Pastor de Alicante. También se perdió el mural que realizó para el restaurante madrileño Arrumbambaya, de la calle de la Libertad.

Las pinturas que realizó para el local de la Asociación Cultura Iberoamericana, que se fundó en A Coruña en 1950, “ya no existen desde hace años”, y de otro mural que pintó en Portugal “apenas se tienen noticias”. Sí que se preservan los murales que pintó en el antiguo bar León (ahora A Mundiña) de la calle de la Estrella coruñesa y otros en Santiago de Compostela, la iglesia de Vilaboa en Culleredo, la Casa do Mar de Malpica y el Instituto da Cultura Hispánica de Madrid, aunque no se sabe qué pasó con los frescos que pintó en el yate Azor, del dictador Francisco Franco.

Otros murales protegidos

A la hora de reclamar la categoría de BIC para las pinturas de Fornos, O Mural señala que hay otros casos semejantes que han tenido “distintos niveles de protección”, la mayoría en Cataluña: las del Mas Les Farreres de Rellinars y obras del Grup Flamma, Miguel Llacuna, Josep María Sert i Badía y Miguel Massot, muchas contemporáneas de las obras de Fornos, que son de 1951. También dos murales de Antonio Hernández Carpe en Murcia.

El informe municipal sobre los murales, por su parte, indica que dos de las piezas están en estado “crítico” y otra en “súper crítico”, mientras que la mayoría precisan una intervención ante el “riesgo de deterioro inminente e irreversible”. El Ayuntamiento ha instado a la propietaria Alameda de Órdenes (que acaba de entrar en concurso de acreedores) que actúe para protegerlos o el Concello actuará de modo subsidiario.

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