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La pradera marina de la ría supera el primer invierno con más ejemplares en todas las zonas de trasplante

Mayo fue el primer mes desde que se inició el dragado en el que se registró un crecimiento de ‘zostera Noltii’ en todas las áreas

Parches de ‘zostera Noltii’, en la ría de O Burgo, en el mes de diciembre.   | // VÍCTOR ECHAVE

Parches de ‘zostera Noltii’, en la ría de O Burgo, en el mes de diciembre. | // VÍCTOR ECHAVE / Gemma Malvido

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A Coruña

La pradera marina de la ría de O Burgo trasplantada durante las labores de dragado del estuario ha pasado su primer invierno y, por primera vez desde que se iniciaron los trabajos, ha aumentado su población en todas las áreas en las que se pusieron los ejemplares. No siempre fue así, ya que, en el informe de octubre de 2022 —hay uno cada mes— sobre el control de las obras, tres zonas de habían conseguido multiplicar los haces de zostera Noltii, pero no así, otras dos, que habían perdido ejemplares y eran más pequeñas que cuando se ejecutó el trasplante. El investigador posdoctoral del grupo de Limnología de la Universidad de Valencia y doctor en Biología de la Universidade da Coruña, Rafael Carballeira, explica que es importante que la población de pradera haya sobrevivido al invierno y que lo haya hecho aumentando sus ejemplares, ya que, según experiencias previas realizadas en otros lugares, por ejemplo, en el País Vasco, el primer invierno es el más crítico tras el trasplante.

“La época más complicada para la zostera es el invierno por varias cosas, porque la luz es menor, porque hay más lluvias y hay más transporte de partículas en suspensión... además, puede darse una venida de agua muy fuerte y llevárselo todo.”, explica Carballeira, que incide en el hecho de que se hayan “recuperado todos los parches” tras el invierno. “

La importancia de estas praderas sumergidas es que habitan zonas muy homogéneas, como áreas arenosas o de fango. Al existir estas praderas, se crean unas condiciones especiales más heterogéneas y diversas que favorecen el reclutamiento de nuevas especies”, relata Carballeira sobre esta especie que hizo que se cambiase el plan definitivo de actuación del dragado de la ría para protegerla e intentar que no se perdiese su población. Funcionan, en definitiva, como “un refugio de especies” en el que ejemplares de jibias o de caballitos de mar hacen sus puestas para reproducirse.

“Lo peor es el primer invierno, aunque puede haber fenómenos inusuales que arrastren el sedimento, pero fuera de episodios extremos, una vez pasado el primer invierno y visto que se recupera, las probabilidades de que su desarrollo prosiga bien son muy altas. Podemos hablar de un éxito”, reflexiona Carballeira.

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