Condenado a seis meses de cárcel por falsificar la tarjeta para aparcar de un fallecido con discapacidad

El propietario del pase era familiar del acusado

Fue sorprendido en una plaza reservada en San Agustín con una fotocopia del original

Plaza de aparcamiento para personas con discapacidad, en A Coruña.

Plaza de aparcamiento para personas con discapacidad, en A Coruña. / E. V.

La Audiencia Provincial desestimó el recurso presentado por un vecino de A Coruña que había sido condenado por el Juzgado de lo Penal número 5 en abril de 2021 por un delito de falsedad en documento oficial al ser sorprendido usando una tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad que había sido fotocopiada del original que poseía un familiar suyo ya fallecido. La sentencia, que puede ser recurrida ante el Supremo, condena al autor de los hechos a una pena de seis meses de prisión —que no deberá cumplir al carecer de antecedentes— y al pago de una multa de 7 euros diarios durante seis meses, lo que suma 1.260 euros.

El fallo de la Audiencia califica de “cascada de alegaciones inconexas” los argumentos del recurso del condenado, como ignoraba que la fotocopia se encontrara en el vehículo cuando fue descubierto por la Policía Local estacionado en la calle San Agustín o que no se demostró que la fotocopia se realizara de un documento original con valor. También rechazó que no se hubiera acreditado que el acusado pretendiera hacer uso de la tarjeta falsa porque negó ser su propietario y que la empleara, ya que la original no fue devuelta al Concello por los familiares cuando el titular falleció en 2016.

Pone de relieve además que el documento se encontraba en el salpicadero del vehículo que usaba siempre el acusado y que era una “fotocopia a color plastificada y perfecta”. La sentencia también detalla que para que se aprecie la existencia del delito de falsedad no es preciso que el acusado intervenga personalmente en la falsificación, sino que basta “el aprovechamiento de la documentación falseada” y que la fotocopia era “idónea para generar plena confianza en su autenticidad” y no una “imitación burda o grosera”.

Para el tribunal, la fotocopia y su uso “responden a la voluntad de alterar conscientemente la verdad por medio de una acción que quiere trastocar la realidad. A pesar de los alegatos del condenado, la Audiencia considera que “ha tenido un juicio justo y su desenlace se atiene al canon de la lógica”.

Tampoco admite la petición de que le rebaje la multa de 7 euros diarios durante seis meses, ya que recuerda que es la duración mínima y la cuota está por debajo la cuantía habitual, diez euros, ya que solicitó que fuera de dos, reservada para la capacidad económica de indigencia o pobreza, que no acreditó.

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