Cecebre baja del 60% de ocupación en agosto por primera vez desde el año 2006

Alcanza su volumen de agua embalsada más bajo desde que hay registros, con 12,01 hectómetros cúbicos | El Concello ya ha puesto en marcha limitaciones de uso

Aspecto del embalse de Cecebre hace pocos días. |   // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA

Aspecto del embalse de Cecebre hace pocos días. | // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA / Marta Otero Mayán

El embalse de Cecebre se encuentra, al cierre de la primera quincena del mes, en su nivel de capacidad más bajo del mes de agosto desde que hay registros, en 2006, con un 58,27% de ocupación. Si ya el año pasado, en las mismas fechas, había firmado sus reservas más bajas en el mismo período, en esta ocasión además se trata también de la primera vez que desciende del 60%.

Es incluso menor que la registrada en el mismo mes en 2017, uno de los años más secos que se recuerdan en el área, y en la que las reservas llegaron a situarse, según apuntaban el año pasado desde la empresa municipal de aguas, Emalcsa, en torno al 63% en su momento más crítico. Ya el año pasado, el bajo nivel del agua embalsada y la poca previsión de lluvias llevó a la compañía suministradora a poner sobre la mesa la posibilidad de extraer agua del lago de Meirama, en el valle de As Encrobas, para garantizar el abastecimiento de A Coruña y su área metropolitana. Un recurso que solo llegaría a hacer falta si, matizaron entonces desde Emalcsa, si el embalse llegase a situarse entre el 30 y el 40% de su capacidad.

Con los datos en la mano, el escenario parece lejano, si bien queda evidenciado el fuerte descenso de las reservas del embalse en los últimos años. En 2018, el nivel de ocupación en agosto era del 91.64%, en 2019 y 2020 se situaba en torno al 77-78%, y fue en 2022 cuando experimentó un fuerte descenso, hasta el 68,89% en la primera quincena. A día de hoy, el volumen encofrado del embalse es de 12,01 hectómetros cúbicos de agua, mientras que, en años precedentes, no descendía nunca del 14.

Para hacer frente a esta situación, después de que la Xunta declarase la situación de sequía prolongada en A Coruña, el Concello anunció, la semana pasada, que pondría en marcha una serie de limitaciones para usos no prioritarios de agua. Entre estas medidas, se encontraban la reducción de baldeos y limpieza de edificios, la limitación de los riegos en zonas públicas y privadas a lo estrictamente necesario. Otras medidas son la limitación del llenado de piscinas, el cierre de las fuentes ornamentales y la prohibición de lavar coches fuera de los establecimientos autorizados. Las limitaciones anunciadas están dirigidas a los vecinos y a las empresas. El Gobierno local también indicó que se enviará una comunicación a los municipios en la que se les propondrá la aplicación de estas restricciones.

A este respecto, la alcaldesa, Inés Rey, declaró la semana pasada es que el agua embalsada en Cecebre, que entonces todavía se encontraba al 64% de su capacidad, “garantizaba” el suministro hasta finales de año, y que en caso de que durante los próximos meses apenas hubiese precipitaciones “habría que ver las medidas a tomar”. La regidora también solicitó realizar un “uso responsable” del sistema de abastecimiento. Además de las limitaciones adoptadas, el Concello anunció su intención de reforzar el “seguimiento de los consumos y el control de presiones en los distintos sectores de la red” de abastecimiento, así como “intentar minimizar las pérdidas”.

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