El Concello de A Coruña ultima un plan de emergencia para la sequía fuera del plazo que marca la ley gallega

La norma autonómica obliga a las poblaciones de más de 20.000 habitantes a contar con uno desde enero de 2022

El embalse de Cecebre tiene el nivel de agua más bajo desde que se empezó a registrar el dato, hace 17 años

Embalse de Cecebre este mes, con el nivel de agua más bajo desde que hay registros. |   // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA

Embalse de Cecebre este mes, con el nivel de agua más bajo desde que hay registros. | // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA / Enrique Carballo

Con el embalse de Cecebre en sus niveles más bajos en un mes de agosto desde que hay datos, el Ayuntamiento de A Coruña trabaja en la redacción de un plan de emergencias contra la sequía, un documento que, según fuentes municipales, está “prácticamente terminado” y cercano a presentarse públicamente. Según la legislación autonómica, ya debería estar redactado.

La ley de la Xunta para garantizar el abastecimiento, publicada en enero de 2020, daba a las administraciones que atiendan a poblaciones de 20.000 habitantes o más un plazo de dos años para “la aprobación de planes de emergencia ante la sequía”, con lo que el documento debería llevar terminado más de año y medio. Cuentan con él más de un centenar de municipios.

De acuerdo con las últimas mediciones de Augas de Galicia, del lunes de la semana pasada, el embalse de Cecebre tenía el 58,3% de su volumen ocupado por agua, la primera vez que baja del 60% desde que se empezaron a registrar datos en 2006. Por comparación, en agosto de 2018 el porcentaje de ocupación se acercaba al 92%, y en los dos años siguientes estuvo en el 77 o 78%. Incluso en 2022, en el que se registró el peor dato hasta entonces, el porcentaje se mantuvo en torno al 69% en la primera quincena del mes.

El Gobierno gallego declaró el pasado 21 de julio la prealerta por sequía en la cuenca de la ría coruñesa, y, hace dos semanas, que esta sufre sequía prolongada. El Concello anunció limitaciones en el uso de agua, restringiendo empleos no prioritarios: se han limitado los baldeos, la limpieza de edificios y el llenado de las piscinas, al tiempo que se ha prohibido el lavado de coches fuera de los establecimientos dedicados a ello y las fuentes ornamentales de la ciudad han quedado sin suministro.

Sin embargo, la alcaldesa, Inés Rey, señala que “no se prevé que haya cortes” y que, con el nivel actual de Cecebre, “no estamos en una situación de riesgo extremo” en previsión de que aumenten las precipitaciones en el último trimestre del año. Si esto no se produce, “habría que ver qué medidas tomar”.

Sin petición de trasvase

En el caso de que Cecebre no bastase para abastecer a la ciudad, la solución prevista es recurrir al lago de As Encrobas o Meirama, situado en Cerceda. El Gobierno gallego y el Concello firmaron un acuerdo de trasvase en agosto de 2012, en el que se preveía conectar físicamente los dos depósitos. El Ayuntamiento no ha pedido un trasvase, y fuentes municipales puntualizan que sería una “medida extrema”, a tomar en una situación en la que, indican, “no estamos” por el momento.

El Gobierno gallego llegó a realizar parte de la obra, y, aunque el enganche entre As Encrobas y el Barcés nunca se completó y permanece paralizado, fuentes conocedoras del proyecto aseguran que sería posible volcar agua de Meirama en el sistema coruñés empleando sistemas de bombeo.

El alcalde de Cambre, Óscar García Patiño, reclamó este mes que se completase la obra para enlazar los dos depósitos como “solución” a los problemas de agua, y acusó a la Xunta de “inoperancia”. De acuerdo con fuentes del Gobierno gallego, la interpretación del Ejecutivo autonómico es que la finalización de los trabajos “le corresponde al Concello de A Coruña, a través de la empresa municipal de aguas”, esto es, Emalcsa.

La ciudad, por debajo de las pérdidas de agua a perseguir

La ley autonómica para garantizar el abastecimiento prevé gravar las pérdidas que se produzcan en las redes de abastecimiento “cuando supongan más del veinte por ciento del agua captada”, una medida orientada a penalizar el despilfarro. Sin embargo, según el Ayuntamiento, nunca se ha alcanzado este porcentaje desde que se empezaron a dar datos, en el año 1997, y actualmente la cifra de líquido desperdiciada está “dentro del intervalo considerado como admisible” y con una tendencia “decreciente”. En 2022, el último año completo, la red que gestiona la empresa municipal Emalcsa perdió algo más de 4,2 millones de metros cúbicos de agua, un 11,8% de los cerca de 36 millones que pasaron por el sistema coruñés. Es el dato más alto desde 2013, y también elevado dentro del contexto de la última década, en la que las pérdidas estuvieron, la mayor parte de los años, por debajo del 10% del total. Pero supone un descenso con respecto a los datos del siglo pasado. En 1997, cuando empieza la serie, las pérdidas fueron del 17,1%, una cifra que nunca se ha vuelto a alcanzar, y hasta el año 2002 nunca estuvieron por debajo del 14%. El año en el que se contabilizaron los mejores resultados fue 2015, cuando el porcentaje de agua desperdiciada cayó al 8,4%.

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