As Percebeiras: 400 pisos que dependen de la política de A Coruña
El Concello puede cumplir su pacto con el BNG para impedir la construcción en la finca o, si el PP no se opone, permitir la obra

Terrenos de As Percebeiras, donde Metrovacesa quiere construir 400 pisos. | // VÍCTOR ECHAVE / Enrique Carballo
La finca de As Percebeiras suma unos 38.000 metros cuadrados sin urbanizar cerca del Millenium, una gran parcela verde que sirve como refugio para aves y lugar de paseo para los vecinos de Labañou. Metrovacesa aspira a construir allí nueve edificios de hasta nueve alturas que suman unos 400 pisos, y fuentes de la empresa indican que, tras consultar a los vecinos, ahora están preparando con el Concello un proyecto definitivo. Pero la alcaldesa, Inés Rey, fue investida a través de un pacto con el BNG que incluye la “reforma” del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) en esta finca, Durmideiras y el Agra, y, aunque el pacto no especifica en qué sentido, la postura del Bloque es clara: “Nos oponemos a la construcción en As Percebeiras”. El futuro de la finca pasa por una encrucijada política: el PSOE puede impedir con el Bloque la posibilidad de construir, perjudicando a la constructora: o dar el visto bueno a la promoción urbanística, para lo que, si no hay un improbable cambio de criterio del BNG, precisará el sí o la abstención del PP.
Metrovacesa defiende que el proyecto será positivo para el barrio: ha prometido que, como parte de la urbanización, soterrará el tráfico y construirá un parque de unos 15.000 metros cuadrados para disfrute de los vecinos, además de estudiar otras posibilidades como la de una duna verde en las proximidades del paseo marítimo. También defiende que ha reducido alturas para atender a las demandas vecinales y pactado con el Concello reducir la edificabilidad, esto es, la cantidad de metros que se pueden construir, de 60.000 a 55.200 metros. Aunque la asociación de vecinos del barrio, Francisco Rodríguez Otero, considera que esta es todavía “muy elevada”, Metrovacesa considera que si se baja más el proyecto no sería “viable”.
Para el BNG, “es imposible que la empresa mantenga los aprovechamientos que preveía y también haga todas esas cosas maravillosas que dice que va a hacer pero que no aclara cómo”. El BNG interpreta los proyectos de Metrovacesa como que “parece que quieren adornar el proyecto para calmar o rebajar la oposición de las ecologistas, el vecindario y de las organizaciones políticas que nos opusimos”; el proyecto también recibió el rechazo de Marea Atlántica desde el Gobierno local y la oposición, aunque esta formación ya no está en el pleno.
Si el BNG y los socialistas están de acuerdo, podrían cambiar el PGOM para impedir la construcción, una decisión que precisa mayoría absoluta. El PSOE tiene once ediles y el BNG cuatro sobre un total de 27. Los doce restantes pertenecen al PP. Si, por el contrario, el Gobierno local está dialogando con Metrovacesa y quiere permitir el proyecto, el pleno tendrá que aprobar que hacer un plan especial urbanístico para la finca. Aquí solo hace falta una mayoría simple, pero, con la oposición del BNG, sería necesario que el PP se posicionase a favor, o, al menos, que se abstuviese. Los populares señalan a este diario que “el Gobierno municipal no nos ha trasladado ninguna información sobre el proyecto”, y que, cuando lo conozcan “en detalle”, consultarán a los vecinos y “haremos una valoración”.
Apoyo del PSOE en la Cámara
En cuanto al Gobierno local, no ha querido responder a las preguntas de este diario sobre cuáles son sus planes para la finca, aunque ha defendido construir en la Cámara autonómica. En la pasada legislatura, una versión anterior del proyecto pasó la evaluación ambiental de la Xunta, a través del trámite simplificado, y el BNG pidió en el Parlamento gallego que pasase por uno ordinario, una propuesta rechazada con los votos de PP y PSdeG. El diputado socialista Pablo Arangüena se apoyó en la demanda de vivienda protegida en la ciudad y defendió que el proyecto dejaba “como zona verde más de la mitad del ámbito” y reducía alturas y edificabilidad. La popular Marisol Díaz acusó al BNG de querer “interferir” en las competencias de la Xunta.
Los promotores de la finca llevan intentando aprobar un proyecto desde el año 2000, mucho antes de que entrase Metrovacesa. La empresa llevó a trámite ambiental, en 2020, una propuesta con una docena de edificios con hasta catorce alturas, pero en 2022, planteó una docena de construcciones, una de las cuales llegaría a las 20 alturas. Este año la empresa anunció que rebajaría la altura máxima a nueve pisos.
El BNG señala que solo puede evaluar el proyecto que fue a trámite ambiental, y que, por tanto, se expuso públicamente. Defiende que “tiene un impacto negativo sobre la biodiversidad” de una zona con especies protegidas, su diseño urbanístico no tiene en cuenta el cambio climático y “atenta contra la protección de las vistas de la Torre”.
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