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Entrevista | Alberto Vizcaíno Ambientólogo y autor del libro ‘Contenedor Amarillo S. A.’

“El quinto contenedor recicla menos y cuesta a las cuentas públicas 1.700 millones de más”

“El modelo húmedo-seco, de A Coruña, es más fácil de entender para el ciudadano”

El ambientólogo Alberto Vizcaíno.   | // LA OPINIÓN

El ambientólogo Alberto Vizcaíno. | // LA OPINIÓN / Enrique Carballo

A Coruña

Alberto Vizcaíno López es licenciado en Ciencias Ambientales y ha trabajado en el sector tanto en la consultaría como en la docencia. También ha publicado el libro Contenedor Amarillo S. A, en el que cuestiona la postura que actualmente defiende el Gobierno de implantar cinco colectores para la recogida de residuos, y defiende el modelo actual de A Coruña, el húmedo-seco, que separa las fracciones orgánica e inorgánica y que cree que ofrece mejores prestaciones ambientales, sociales y económicas.

En los documentos para el próximo concurso de Nostián, la planta de recogida coruñesa, se contempla añadir un quinto contenedor para envases ligeros. Tras las protestas de la oposición y otros ayuntamientos, el Gobierno local pide ahora la excepcionalidad, seguir con el húmedo-seco...

Conozco un poco el caso de A Coruña y tengo referencias, aunque no soy especialista en él. Pero en cuanto al modelo, en general, considerando todos los aspectos económicos, sociales y ambientales, el modelo húmedo-seco se ha mostrado mucho más eficaz. En las poblaciones y grupos de poblaciones donde ya existe, está consiguiendo recuperar más materiales para el reciclaje que el modelo basado en un contenedor amarillo.

¿Y económicamente?

Es más económico para los Ayuntamientos mantener un modelo húmedo-seco que reemplazar todo el sistema de recogida para implantar un modelo con un quinto contenedor. Al final, es una cuestión de si se prioriza la recogida y tratamiento de los residuos domésticos. La recogida separada de envases interesa a los propios envasadores, que son los que salen beneficiados porque, al recoger menos envases de manera selectiva, contribuyen menos económicamente. El sistema de contenedor amarillo traslada a costes a los ayuntamientos y a los vecinos frente a un modelo de húmedo-seco.

Una vez hecho el cambio, también se encarecería la gestión al ser un contenedor adicional.

Ese es el primer tema, pero luego hay otro, que es el control del proceso de reciclaje. Cuando el Ayuntamiento es el que evalúa los propios residuos que está recogiendo y lo que está siendo capaz de recuperar de cada uno de sus contenedores, mantiene toda la trazabilidad sobre el reciclaje y los objetivos que consigue. Hay agentes económicos que tienen la obligación legal de contribuir económicamente al proceso de recuperación de residuos. En un modelo húmedo-seco, el Ayuntamiento separa y calcula qué materiales son envases. En el contenedor amarillo, el Ayuntamiento pierde el control de esa partida y queda sometido al criterio de un agente económico, el Sistema Integrado de Gestión de Envases, que es el que decide cuánto paga o deja de pagar el Ayuntamiento. Independientemente del coste real de la recogida de todos los envases, que están distribuidos en, insisto, el de restos, el de lo orgánico... No todos acaban en el amarillo.

¿Qué lleva entonces a defender el modelo de quinto contenedor?

Hay intereses por parte de la industria envasadora porque pierde el control de la recogida en favor de los Ayuntamientos. Se ha atacado desde los procesos legislativos al modelo de húmedo-seco simplemente para evitar que se implante y que sea la industria la que mantenga el control. Se están ahorrando a día de hoy 1.700 millones de euros al año que están pagando los propios Ayuntamientos por el modelo de quinto contenedor. Si realmente existe un control eficaz de la recogida de envases, como en el modelo húmedo-seco, este coste lo tendría que asumir el lobby envasador porque es lo que legalmente se establece: tienen que pagar la recogida de los residuos de envases. Con el contenedor amarillo lo que se hace es trasladar una parte importante, casi dos tercios de ese coste, a las entidades locales y a las cuentas públicas.

¿Por qué es mejor el húmedo-seco desde el punto de vista social?

Porque es más fácil explicar a gente la recogida en un modelo humedo-seco que en un modelo de cinco contenedores. El modelo húmedo-seco, básicamente, se centra en separar los residuos orgánicos frente a todo lo demás, y eso es mucho más fácil de entender para la ciudadanía en general que el modelo basado en cinco contenedores, donde tenemos uno para envases ligeros, que es una definición muy compleja, otro para orgánico y otro para restos... Esto compromete las definiciones y compromete las prácticas de separación.

¿Cómo es que con el húmedo-seco se recicla más? Parecería que a más separación, más reciclaje.

En las plantas de tratamiento a las que llegan estos contenedores se emplean procesos físico-químicos que separan los residuos a función de los materiales que entran. No le preguntan a una lata si era una lata, le preguntan a una lata de qué material está hecho, si es de metal, de qué tipo de metal, acero, aluminio... No le preguntan al plástico si era una botella o si era un juguete, simplemente se separa por tipos de plástico. Ambientalmente es mucho más difícil tener un contenedor en el que yo meto todos estos materiales y los rescato por tipo de material, que es tener esos materiales distribuidos en distintos contenedores: uno amarillo de envases, otro de restos, e impropios que la gente no sabe muy bien dónde tirar y acaban salpicando toda la cadena de valor en el proceso de reciclaje.

Realizó una intervención en el Congreso de los Diputados en la que cuestionó el modelo de gestión de residuos. ¿Cómo mejorarlo?

La jerarquía de residuos prioriza la reutilización de los materiales que ya están en el mercado. Pero esto se pierde, en el caso de los envases, en favor de envases de usar y tirar, porque el sistema masivo de recuperación es mediante un contenedor en el que no se pueden reutilizar los envases. El único fin posible es el reciclaje. Este modelo está favoreciendo y perpetuando, que se tienda a emplear de envases de usar y tirar, y eso está dificultando avanzar hacia otros modelos. En el húmedo-seco se reciclaría más material, y abriría la puerta a que los emprendedores que se quisieran diferenciar utilizasen envases reutilizables.

¿Qué porcentaje de envases reutilizables se emplean en España?

No tengo cálculos, pero el envase reutilizable ahora mismo en España es anecdótico. Se está utilizando en sectores muy concretos de comercio corto como el negocio de la sidra: hay una cadena local donde me distribuyen el producto envasado, lo consumo y me recogen el envase. Pero en la mayoría de los grandes superficies, en la mayoría de los grandes comercios, lo que se ha impuesto es un envase de usar y tirar. Es un modelo de negocio totalmente lineal, donde en un sitio se produce, se envasa. Se depende de grandes macroinstalaciones, de grandes macrogranjas, que tienen asociadas empresas de envasado, y eso se distribuye a todo el territorio. En el punto de consumo se genera un residuo que no se retorna al envasador, sino que acaba en una planta de clasificación, y si se considera recuperar se convierte en materia prima. Si no, acaba en un vertedero o incinerado.

¿Cómo son las directivas y la normativa europeas sobre los modelos de reciclaje, y cómo se están adaptando e interpretando en España?

Desde hace mucho tiempo, desde la directiva de 2008, la Unión Europea abandonó un poco el requisito de separar las envases frente a priorizar en materiales. Establecía que estos ayuntamientos tenían que establecer recogidas separadas por tipo de materiales. España, en vez de incorporar esto, lo que está haciendo es el camino inverso, está cuestionando los modelos que todavía quedan de húmedo-seco, donde sí que es una separación por tipos de material. Entonces, estamos haciendo camino al revés en esta cuestión. Y en lo que se refiere a reutilización, pues sí que hemos puesto en la legislación unas pequeñas pinceladas de un mínimo de material reutilizable para favorecer la venta de producto a granel y evitar el sobre-embalaje, pero es algo completamente anecdótico simplemente para dar contento a los requisitos de la Unión Europea. No se han priorizado ni las características de nuestra producción ni los intereses de los Ayuntamientos ni los comerciantes. Se ha mantenido el status quo del poder de los grandes distribuidores de producto envasado en envases de usar y tirar.

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