“En ese piso se vende droga desde hace al menos diez años”

Un detenido por trapicheo e incautación de armas blancas en Santo Tomás

Vecinos de Monte Alto advierten un mayor consumo en la zona

Portal del número 8 de la calle Santo Tomás. |   // ARCAY ROLLER AGENCIA

Portal del número 8 de la calle Santo Tomás. | // ARCAY ROLLER AGENCIA / R. D. Rodríguez / E. Carballo

R. D. Rodríguez / E. Carballo

La Policía Nacional irrumpió a primera hora de la mañana de ayer en un piso de la calle Santo Tomás, a la altura del cruce con la avenida de Navarra, y a nadie en la zona le sorprendió su presencia ni la operación puesta en marcha contra el tráfico medio de droga, lo que se conoce como menudeo o trapicheo. El resultado fue la detención de una persona en el interior de la vivienda, en la primera planta del numero 8 de Santo Tomás, considerado como un punto negro en la venta de estupefacientes en el barrio de Monte Alto.

Algunos vecinos fueron testigos de la actuación policial, en la que no se incautó droga pero sí útiles relacionados con su distribución, además de una carabina y un par de espadas o armas blancas de gran tamaño, según apuntan fuentes relacionadas con la investigación. Otros residentes y comerciantes de la zona se enteraron más tarde, en absoluto sorprendidos por la desarticulación de la actividad en un piso en el que, aseguran vecinos preguntados por este diario, “se vende droga desde hace al menos diez años”.

La operación estuvo coordinada por el Grupo de Tráfico Medio del 091, que también intervino recientemente en otro punto de tráfico de droga en Cuatro Caminos. Sin embargo, desde la Policía Nacional aclaran que no hay una conexión entre las personas que presuntamente traficaban en uno y otro lugar. En el operativo de ayer también intervinieron agentes de la Unidad de Prevención y Reacción del 091.

La actuación en Santo Tomás, donde una de las ventanas del piso tiene el cristal roto y el espacio que deja está cubierto con cartones y cinta adhesiva, se produce además mes y medio después de que la Policía Nacional desarticulase otro narcopiso próximo en el mismo barrio de Monte Alto, en la calle Faro, donde tampoco se encontró droga. “Salen de uno y vuelven a otro. En este piso llevaban bastante tiempo, pero cuando la policía entró en el de Faro los ocupantes se marcharon a la casa del callejón de la calle de la Torre y luego volvieron al de Santo Tomás”, repasaba ayer Antolín Paniagua, un trabajador de la zona, que compara la constante presencia de consumidores de sustancias en el barrio con otras épocas pasadas “de mucho tráfico, como la década de los ochenta”.

“Se ve a gente en mal estado muy a menudo, consumida, gente chunga. Y no solo van a consumir y a comprar en pisos silbando para avisar desde el portal, trafican en la calle a pie o desde un coche”, atestigua Paniagua. Otra trabajadora en este entorno de Monte Alto constata esa presencia habitual de consumidores “con urgencia por sus dosis de droga”. Es la misma persona que asegura que desde que llegó al barrio, hace diez años, “ya se usaba el piso [de Santo Tomás] para vender. Añade que vecinos del inmueble intervenido ayer, hartos de avisar a las autoridades de los problemas causados por los traficantes y no tener respuesta, presentaron una denuncia “hace dos o tres semanas”. Y alerta, además, de que hay otra vivienda en la que se practica la misma actividad en la avenida de Navarra.

Los vecinos coinciden en señalar que los delitos por hurtos y robos han crecido en la zona, lo que ha incrementado la presencia policial en las calles. “Roban para vender, les da igual qué producto. Con lo que obtienen compran la droga que necesitan. El otro día estaba uno sentado en una cafetería y me ofreció un producto que había robado de mi establecimiento”, relata una comerciante de la zona que apunta que los habituales delincuentes tienen un aspecto “más marginal”.

El 091 no ha confirmado que la persona detenida en Santo Tomás sea la propietaria del piso. Según un vecino consultado, el dueño ha cambiado varias veces la cerradura de la vivienda y de compartimentos de su interior ante la presencia habitual de drogodependientes que acuden al lugar.

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