Una mirada distinta al asesino de los mares

El Aquarium ofrece hasta Fin de Año un taller gratis sobre tiburones que desmonta mitos sobre su peligrosidad y enseña curiosidades

Lorena Hernández, en la Casa de los Peces.   | // CARLOS PARDELLAS

Lorena Hernández, en la Casa de los Peces. | // CARLOS PARDELLAS / Enrique Carballo

“A partir de la película de Spielberg, mucha gente tiene la idea de que el tiburón es un asesino en serie”, explica Lorena Hernández, jefa de sala en el Aquarium Finisterrae “pero muchas veces somos nosotros los que les hacemos más daño que al revés: la carne humana no entra en su dieta”. Para “desmitificar la mala fama” de los escualos y explicárselos a niños y mayores, el acuario ofrecerá desde el 23 de este mes hasta fin de año, todos los días y a las 18.00 horas, un taller gratuito sobre curiosidades acerca de los tiburones.

Uno de los mitos es que todos los tiburones sean grandes y fieros. En realidad, explica Hernández, “muchos son pequeños, los hay de centímetros”, y, entre las centenares de especies que pueblan los mares, una parte solo se alimenta de plancton microscópico, sin cazar, como el tiburón peregrino. Otro dato que “hace mucha gracia a los niños” que acuden al taller, que ya se ha realizado en fines de semana, es que “los tiburones nunca tienen que ir al dentista”: tienen varias hileras de dientes y, cuando cae uno de las posteriores, “ocupa su lugar otro de las de atrás”.

El obrador se desarrollará en la sala Maremágnum, la más grande del acuario, con un acuario en el que los asistentes podrán ver ejemplares de dos especies que habitan las costas gallegas: la pintarroja, conocida en gallego como melgacho, y el alitán. Ambas pueden llegar a “alrededor de un metro”. No son los únicos ejemplares del acuario: en la sala Humboldt se pueden ver tiburones bambú, que son “tropicales, del Índico y del Pacífico”.

Y, por supuesto, está el que quizás sea el animal más conocido del Aquarium, junto con las focas: el tiburón toro Gastón, que llegó en 2006 de la Bretaña francesa. “Entonces tenía diez años, ahora 27 y ya es adulto”, explica Hernández, que señala que esa especie vive unos 30 o 35 años en libertad pero en las condiciones del acuario pueden vivir más. Y no son los más longevos: hay algunas especies que pueden llevar a alcanzar los cien años.

Gastón sí es un depredador, y hace unos años lo grabaron comiendo a uno de sus compañeros de sala, “un pargo muy grande, de alrededor de seis kilos”. Los trabajadores, explica Hernández, intentan evitar estos sucesos entrando tres veces por semana con trajes de buzo para asegurarse de que todos los animales reciben comida, pero, como indica la jefa de sala, en la naturaleza “el pez grande se come al pequeño”.

Las especies cazadoras como el tiburón toro tienen varias adaptaciones para la caza que las convierten, en palabras de Hernández, en un “pez perfecto”. La piel, recubierta de escamas especiales, les permite “una natación muy rápida”, y en vez de hueso su esqueleto está formado por cartílago, lo que aumenta su flexibilidad. Otra de sus características son los “sentidos muy desarrollados”, que les permiten “oler a kilómetros de distancia a sus presas”. Pero, insiste la jefa de sala, “no lo utiliza para atacar al ser humano: muchos ataques son fortuitos, nos confunden con algo que sí forma parte de su dieta”.