Las nubes de moscas regresan al barrio coruñés de Os Castros con el calor

Comercios y vecinos expresan su queja por las molestias causadas por la abundancia de insectos, cuyo origen desconocen los biólogos

Moscas en la calle de la Merced, ayer.

Moscas en la calle de la Merced, ayer. / GERMÁN BARREIROS/ROLLER AGENCIA

El retorno de las altas temperaturas ha derivado en la reaparición en el barrio de Os Castros de unos visitantes especialmente molestos, las moscas que se concentran en determinados puntos y que causan molestias a vecinos y comerciantes. La entidad vecinal de A Gaiteira-Os Castros ya denunció esta situación los dos últimos años por el problema que se sufría en la zona de la avenida de Oza próxima al Mirador de Os Castros, donde ahora se repite la presencia de los insectos, aunque también los residentes en la calle de la Merced se suman a los que protestan por la presencia masiva de las moscas.

Las nubes de dípteros que se forman en el barrio llevan a muchos vecinos a tener las ventanas cerradas de forma permanente, una solución que no pueden aplicar los propietarios de los comercios, en los que los insectos se aprovechan de esta circunstancia para penetrar.

Las nubes de moscas regresan al barrio coruñés de Os Castros con el calor.

Las nubes de moscas regresan al barrio coruñés de Os Castros con el calor. / Germán Barreiros / RollerAgencia

“En primavera se forman unos enjambres inmensos y nos entran en la tienda”, explica la empleada de una floristería de la calle de la Merced, quien atribuye su presencia a un tipo de árboles existente en esa vía porque en el entorno del otro presente en ella no se sufre este problema. “La acera está plagada de moscas”, se lamenta esta dependienta, quien señala que el fenómeno se produce cada año en cuanto llega la primavera.

“Hay que analizar caso por caso”, advierte el biólogo Cosme Damián Romay, ya que es necesario averiguar qué especie de moscas es la que aparece en el barrio, a lo que suma que pueden deberse a diferentes causas. “Puede ser algo coyuntural que dure unos días o semanas”, afirma sobre su duración, mientras que considera “posible” que sean atraídas por unos determinados árboles como aseguran algunos vecinos, al utilizarlos como refugio y alimentarse de su savia. Otro biólogo, Santiago Vázquez, coincide en la dificultad para determinar el origen de estas concentraciones y apunta a que pueden deberse a canalones atascados, solares en estado de abandono o contenedores sucios.

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