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“Me apasionan las tramas que se mezclan en diferentes tiempos”

“Practiqué ballet durante muchos años y siempre me gustó el tema de los libretos”

La escritora coruñesa María López Villarquide.   | // ANNA MOYA

La escritora coruñesa María López Villarquide. | // ANNA MOYA

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A Coruña

Hace tiempo que la coruñesa María López Villarquide está instalada en Madrid, por eso la presentación este viernes (19.30 horas) de su libro La danza de París en el Espazo Lector Nobel es “una visita especial”. “Volver a casa, a contar tu trabajo a tu familia y a tus amigos, es especial”, repite.

¿Qué ha llevado a una coruñesa a París?

El libro está situado en París porque es la historia de Giselle, que tiene su germen en la Ópera de París. Además, yo practiqué ballet durante muchos años y siempre me gustó el tema de los libretos, tanto el de Giselle como el de El lago de los cines o El cascanueces. Crecí con eso. Ahora que me dedico más a la escritura que al ballet, que dejé a los 21 años, escogí Giselle y pedí una beca para irme a París y me la dieron. No solo está ambientada allí, sino que me documenté y la escribí allí.

¿Cómo ha sido mezclar realidad y ficción con thriller y romance?

Creo que siempre es importante añadir un toque de ficción a este tipo de novelas históricas. Hay que añadir personalidad inventada a los protagonistas e incluso meter personajes que no existieron para darle un poco más de juego. En este sentido, con La danza de París, era importante añadirle la trama de asesinatos de la que parte la historia. No ocurrió, pero sin eso la novela tampoco existiría.

¿Es amante de la novela negra?

No es un género que me guste especialmente para leer. Para contar esta historia es necesario, pero no porque a mí me guste. Sí que me apasionan las tramas que saltan en diferentes tiempos y que se mezclan aunque parece que no tienen nada que ver.

La sitúa en 1841, 1866 y 1877. ¿Ha sido una dificultad añadida?

Sí, fue un reto. La historia arranca en 1866, y luego vamos atrás y adelante. Y luego volvemos a repetir ese patrón. Requiere cierto esfuerzo por parte del lector, pero no dificulta la lectura. Creo que esto hace que no pierda la atención. Podrían ser tres novelas enlazadas entre sí.

Como exbailarina de ballet, ¿le ha prestado algo suyo a alguna de las protagonistas?

Hay varios personajes que son bailarinas, así que yo creo que hay algo de mi experiencia cuando están en clase y las rutinas. Pero estamos hablando del siglo XIX y una institución como la Ópera de París, que no tiene nada que ver con el Conservatorio de Danza de la Diputación de A Coruña donde estudié yo. Afortunadamente, porque al leer el libro te das cuenta de lo terrible que es. Más que nada me inspiré en bailarinas actuales, grandes estrellas, para conocer esa dinámica, y también en la propia Carlota Grisi, porque me leí la correspondencia que mantuvo con el autor del libreto de Giselle. De mí solo tiene lo que pasa por la cabeza del bailarín.

¿Qué diferencias hay con sus anteriores novelas, La catedrática y La juglaresa?

Este fue un reto personal. Era un tema mío cien por cien. En los otros dos, construí la historia a partir del personaje protagonista. Esto casi ha sido al revés. Partí de la historia, del argumento de Giselle y de todo el contexto de la producción, para después investigar los personajes.

¿Cuánto le ayudan sus estudios de Documentación para recuperar estas historias del pasado?

Sí, soy doctora en Documentación y Análisis Cinematográfico. El enlace con la novela es el tema de mi tesis, que era lo siniestro de Freud aplicado al cine de Polanski. Es un asunto que siempre me ha interesado. En el caso de Giselle, del ballet en torno al cual gira la novela, esa parte inquietante y siniestra de fantasmas, de terror, es lo que está más ligado a mi formación académica. Lo de husmear en los archivos me resulta familiar.

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