Luísa Villalta y Samaín para soltar los nervios en la ABAU de A Coruña
El examen de Lingua Galega abre la primera jornada de exámenes, en la que los participantes tratan de espantar sus temores

Iago López
Si los nervios son cada año la tónica general entre los estudiantes que acuden a la primera jornada de las pruebas de la ABAU, este año esa intranquilidad se incrementó a primera hora de la mañana de este martes a causa del accidente de tráfico que ocurrió en la avenida de Alfonso Molina a la altura de Palavea y que generó importantes retenciones en el sentido de entrada. Pero las precauciones adoptadas por la Comisión Interuniversitaria de Galicia, encargada de organizar las pruebas, permitieron que este contratiempo no tuviera repercusiones, ya que el siniestro se produjo a las 08.00 horas y la presentación en los centros universitarios de A Coruña se fijó entre las 09.00 y las 10.00 horas.
Ese tiempo antes del inicio del examen de Lingua Galega e Literatura hizo posible además que se serenasen los ánimos de los alumnos. Al igual que el año pasado, el calor fue una de las características de la jornada, por lo que la organización aconsejó que se ventilasen las aulas.

EP
La organización también previó que algún examinando tratara de tentar a la suerte con una apuesta por las nuevas tecnologías, pero los detectores de teléfonos móviles activados en todos los centros dieron resultado negativo.
La comisión solo dio cuenta de pequeñas incidencias a lo largo del día, como la ausencia de profesores encargados de participar en las pruebas que no pudieron acudir por problemas de última hora y tuvieron que ser sustituidos, así como la apertura de sobres con exámenes que correspondían a una asignatura equivocada.

Abau en A Coruña / Iago López
Una vez realizado el primer ejercicio, los alumnos se lanzaron al exterior en busca de un momento de respiro antes de iniciar el examen de lengua extranjera. Diego, Mateo, Teo, María, Mencía, y Alba estudiaron en el instituto Eduardo Blanco Amor de Culleredo y en las Franciscanas de A Coruña. Explicaron que debieron analizar un texto sobre la influencia de la cultura estadounidense en el Samaín hasta convertirlo en Halloween, sobre lo que uno de ellos comentó: “Se pudo gestionar”. Otro de los miembros del grupo confesó que había llegado con nervios. “Pero al entrar en clase y hacer un par de bromas ya estaba tranquilo y relajado”, añadió.

Alba, Mencía, María, Teo, Mateo y Diego. / José Manuel Gutiérrez
Sobre los exámenes que tenían por delante, una de las estudiantes centró sus temores en Filosofía “porque no sabes lo que te puede tocar”, aunque uno de sus compañeros se mostró sereno al afirmar: “El trabajo ya está hecho, ahora queda demostrarlo y no estar nervioso porque los exámenes son asequibles”. Para otra de las chicas el primer ejercicio fue “muy fácil porque se ajustaba al modelo de los exámenes de clase” y tanto ella como una amiga apuntaron a Matemáticas y Lengua como las materias con mayor riesgo.
Infinitivo conxugado
Roi, Jaime, Simón, Mateo, Uxue, Eva cursaron sus estudios en el Eusebio da Guarda y afirmaron que el examen de Lingua había sido “muy fácil”, aunque no debió ser tanto, porque uno de ellos dijo que le “fastidió” la pregunta sobre el infinitivo conxugado, de la que un compañero sentenció: “Eso fue para pillar”.

Eva, Uxue, Mateo, Simón, Jaime y Roi. / José Manuel Gutiérrez
También ellos admitieron haber llegado con nervios y sobre la tarea pendiente señalaron que todas las materias les daban “un poco de miedo”.
Carlota, Silvia, Carmen, Alicia y Adriana, alumnas del mismo centro coincidieron en juzgar la primera prueba más sencilla de lo que habían previsto y de lo que les habían comentado.

Adriana, Alicia, Carmen, Silvia y Carlota, durante el primer día de la ABAU 2024 en A Coruña. / Iago López
“Dentro de lo que podía caer, me alegro mucho que cayera Luísa Villalta, porque era lo que confiaba que cayera”, explicó una de ellas. “Pensaba que ir a ser más complicado, aunque la formación que traigas del centro y lo que hayas estudiado influye”, añadió una de sus compañeras. Por si los nervios fueran pocos, “estaban cortando la hierba fuera antes de empezar y tuve miedo de perder la concentración”, resaltó otra joven.

Javier, Miguel, Juan, Antón, Gonzalo y Jacobo. / José Manuel Gutiérrez
Jacobo, Gonzalo, Antón, Juan, Miguel y Javier estudiaron en los colegios Santo Domingo y Santa María del Mar. “Suponía que iban a entrar los prejuicios sobre el gallego y al final entró, estábamos nerviosos pero ahora ya estamos un poco más calmados y el resto de exámenes van a ser mucho mejor”, explicó uno de ellos.
“Nos pilló por sorpresa el infinitivo conxugado, que es un poco más complicado, pero lo demás era lo esperado más o menos”, apuntó uno de sus compañeros. En cuanto al resto de pruebas, citaron Matemáticas y Física como “lo más difícil”, en especial la segunda porque “hay mucho temario”.
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