La marcha del cerco al Cantábrico lleva a la lonja de A Coruña a su nivel de capturas más bajo en dos décadas

Los barcos van a Asturias y el País Vasco buscando especies que en las costas coruñesas “no aparecen”

Se han descargado 6 millones de kilos hasta el 27 de mayo, un 28% menos que el año pasado y la mitad que antes del COVID

Puesto de productos del mar, con parte del expositor vacío, en la plaza de Lugo.   | // IAGO LÓPEZ

Puesto de productos del mar, con parte del expositor vacío, en la plaza de Lugo. | // IAGO LÓPEZ

“No sé si será el cambio climático o el chorro”, indica el presidente de la Lonja de A Coruña y gerente de Pescagalicia, Juan Carlos Corrás, pero “se está notando el cambio de temperatura de las aguas” y los barcos del cerco que tradicionalmente descargaban en la ciudad se están marchando al Cantábrico para perseguir a bancos de especies como el boquerón o bocarte que esquivan las aguas coruñesas. De los “50 o 60 buques” habituales apenas hay este año “cuatro o cinco”, y esto explica, en opinión de Corrás, los malos resultados del mercado de pescado. Las estadísticas de la Xunta para este año solo llegan al 27 de mayo, pero durante estos casi cinco meses pasaron por la lonja poco más de 6.000 toneladas de producto, un 28% menos que los 8,37 millones de kilos del año pasado por las mismas fechas. Es el peor resultado desde 2003.

Según explica Corrás, la falta de especies está afectando también a la flota de arrastre. Las capturas de jurel están siendo bajas porque la Unión Europea recortó las cuotas el año pasado y este, pero la sardina, que “el año pasado mantuvo la flota de cerco”, falta este año, y “prácticamente todos los barcos” han marchado al Cantábrico. El presidente de la lonja considera que a lo largo de este mes volverán algunos buques, para realizar capturas para el San Juan y el San Antonio portugués, pero será difícil recuperar los datos del año pasado. En 2023, hasta el 27 de mayo, se habían capturado cerca de 8.500 toneladas. Este año, apenas 155,6.

El bocarte “no está aquí”, y mientras que otros años “en una semana descargabas un millón y medio” de kilos, “llevamos dos o tres años con poquísimo”, resume Corrás. La xarda “también estuvo muy esquiva”, y mientras que otros años los armadores acabaron con la cuota “en una semana, este año tardaron casi un mes”. El año, sin embargo, está lejos de estar perdido, pues todavía puede venir una buena campaña. En 2022, los malos resultados de otras especies quedaron compensados por las buenas capturas de pota, muy numerosa ese año.

Aparte de la bajada de este año, la lonja no ha recuperado las cifras de capturas de antes del COVID. Entre 2005 y 2020, el mercado coruñés nunca bajó de las 10.000 toneladas de compraventas hasta el 27 de mayo, pero desde entonces nunca se superó esta barrera. Entre 2017 y 2019 los datos estuvieron entre los 11 millones de kilos y unos 15,9 millones, y el promedio de estos años es más del doble de las cifras actuales. Según ha denunciado la lonja, la tendencia es la reducción de la flota, que el sector relaciona con problemas como la subida del precio del combustible y la reducción de las cuotas.

Y según el presidente de la Asociación de Minoristas del Puerto de A Coruña, Armando López, los compradores de la lonja, que se abastecen de ella para sus pescaderías o puestos de los mercados municipales, notan que “hay muy poco pescado”. Según cree, las restricciones normativas “desesperan a los armadores” y los “recortes seguidos” que realiza la Unión Europea, que incluyen vetos a zonas de pescad de fondo, son “tremendos”.

“Es una reducción total y absoluta, cada vez más, no es meter la tijera y recuperar en unos años, es seguir en más de lo mismo”, critica, y pone como ejemplo la cigala, de la que “no permiten prácticamente quitar nada y había a tutiplén”. Para López, hay “sobreprotección” del pescado, y recuerda que aunque se sigan capturando algunas especies, un pescadero necesita “variedad” para abastecer a sus clientes. Otro de los problemas que identifica es que la población joven está perdiendo el hábito de consumir pescado, pese a que está “muy recomendado por médicos y nutricionistas”.

La pescadera y presidenta de los placeros del mercado de San Agustín, Ángela Barrán, coincide en que “cada vez hay menos pescado, hay menos variedad, y eso es un problema: si los armadores no pescan, nosotros no podemos vender”. Barral afirma que las “descargas son mínimas” en especies como el sargo, rodaballo o la lubina, menores de las que demanda el mercado, y que tener “un porcentaje muy elevado de pescado menudo” en la lonja, de caballa o lirio, no compensa esa falta de variedad. Si la situación no mejora, indica la pescadera, “tendremos que recurrir a la piscifactoría extranjera, que no sé si cumple los mismos estándares” que el producto nacional.

Subida de precios

El desplome de la facturación ha sido menor que el de las capturas, y, mientras que las toneladas descargadas bajaron casi un 30%, su valor bajó de 22,83 millones a algo menos de 20,1, con lo que el descenso fue del 12%. Es también el dato más bajo desde 2023, pero la diferencia con el pasado reciente no es muy acusada. Desde 2020 las cifras han oscilado en general en torno a los 21,5 millones de euros.

Según explica el presidente de la lonja, uno de los motivos es la oferta y demanda, pues cuando hay menos material en el mercado “la gente paga más” y el precio medio sube. Otra de las explicaciones es que las especies que más han caído son las pelágicas, esto es, las que viven en aguas de profundidad media o cerca de la superficie, y suelen tener precios inferiores. En lo que llevamos de año “vamos perdiendo muchos kilos pero en dinero no tanto”, resume Corrás.

Hasta el 27 de mayo, la especie más descargada de la lonja ha sido la merluza, con algo más de 1.350 toneladas y un precio de 4,31 euros el kilo. Le sigue el lirio, con cerca de 1.320 toneladas, si bien es sustancialmente más barato y el kilo se paga a 1,08 euros. Ya a mucha distancia se encuentra la xarda, con más de 800.000 kilos a un promedio de 1,64 euros, y, pese a las restricciones por cuotas, el jurel, con 672 toneladas a 2,51 euros el kilo.

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