Naturgy acaba con el conflicto de las Casas de Franco al soterrar el cableado eléctrico al mismo nivel de la acera

Concello y vecinos aceptan la propuesta de la empresa, que elimina la elevación prevista en el pavimento

Una de las protestas vecinales ante las Casas de Franco.

Una de las protestas vecinales ante las Casas de Franco. / LOC

El acuerdo alcanzado ayer entre los representantes municipales y los vecinos de las Casas de Franco sobre las conducciones eléctricas que pasarán por la acera de la ronda de Outeiro a la altura de estas viviendas pondrá en principio fin al conflicto sobre la reforma urbanística que el Concello puso en marcha en ese barrio y que lleva semanas paralizada. Fuentes municipales indicaron a este periódico que las obras, que se iniciaron en septiembre y debían terminar este mes tras haberse aprobado una prórroga, se reanudarán en cuanto sea posible.

La propuesta de Naturgy de hacer discurrir el cableado por el mismo lugar que lo hacía en el pasado, al pie de los edificios mediante la renovación de las antiguas canalizaciones, evitará que sea necesario instalarlo en medio de la acera y que tenga que elevarse sobre la rasante con un parterre para evitar perjuicios al aparcamiento existente en el subsuelo. En la reunión se acordó además que un tercio de la franja de la calzada más próxima a la acera se reservará para la instalación de contenedores, una zona de carga y descarga y de paradas de 15 minutos para personas con discapacidad.

La solución que se había planteado inicialmente para las conducciones eléctricas preveía la elevación en un metro de la franja de suelo por la que discurriría el cableado, lo que los vecinos rechazaron al considerar que se crearía una barrera arquitectónica que les aislaría de la ronda de Outeiro y dificultaría el paso de las personas con problemas de movilidad. Ante las quejas de los residentes, el Gobierno local redujo a 75 centímetros la altura del parterre bajo el que pasaría el cableado y posteriormente a 40 centímetros.

La alternativa no convenció a los afectados, que siguieron efectuando caceroladas y cortes de tráfico. El 10 de abril la alcaldesa, Inés Rey, y varios miembros de su equipo se reunió con los vecinos y se comprometió a aceptar una alternativa al diseño original si se demostraba su viabilidad técnica, mientras que los residentes anunciaron que solicitarían un proyecto que hiciese innecesaria la elevación de la acera. En los últimos días los vecinos advirtieron la presencia de técnicos en la zona mientras las obras seguían paralizadas, por lo que sospecharon de que se elaboraba una nueva propuesta.