Los autores de los nuevos Cantones de A Coruña: “El nuevo proyecto es más rico y ambicioso, con mejores servicios que el plan original ”

Los arquitectos Xosé Manuel Vázquez Mosquera y Carmen Calatayud destacan las conexiones de transporte y zonas de estancia en la reforma que diseñaron

Carmen Calatayud y Xosé Manuel Vázquez Mosquera, ayer en Los Cantones.   | // CARLOS PARDELLAS

Carmen Calatayud y Xosé Manuel Vázquez Mosquera, ayer en Los Cantones. | // CARLOS PARDELLAS

Las conexiones del transporte, la disposición del carril bici, el cambio de ubicación de los buses urbano y la creación de zonas de estancia y encuentro en el Obelisco y plaza de Mina son cuatro argumentos que destacan Xosé Manuel Vázquez Mosquera y Carmen Calatayud sobre la reforma que han diseñado para Los Cantones, presentada esta semana. Los arquitectos fueron también responsables del anteproyecto de intervención en el mismo ámbito que el Concello avanzó en 2020. En la comparación de una y otra propuesta, la actual, “más pormenorizada”, destaca, en una valoración detallada de intervenciones que hacen Vázquez y Calatayud para este periódico, por “su riqueza y ambición” de soluciones y por “ofrecer mejores servicios que el plan original”.

Carril bici. Las bicicletas que pasen por los nuevos Cantones tendrán su carril de circulación exclusivo, bidireccional y contiguo, junto a los jardines de Méndez Núñez, de modo que no tendrán que tomar curvas o entrometerse en espacios por los que pasan peatones o se cruzan otros vehículos. “El tráfico de las bicis no debe tener interferencias. Por eso el carril se pega al jardín y realza el concepto de cercanía”, comenta Vázquez Mosquera. El arquitecto detalla que en el parterre de protección del carril con respecto a la calzada se propone “plantar una línea de rododendros, un arbusto bajo, para que de los ciclistas solo se vea la cabeza”. “Este es un concepto de senda ciclable”, añade Calatayud. “Se barajó más de una idea. La primera, compartir tráfico en la zona, que se descartó; un carril por cada lado, con interferencias en cruces, tampoco. El doble sentido tiene la ventaja de que permite circular en grupo. Y la opción elegida es en línea recta, bastante segura, y desde lejos se intuye dónde están los pasos de peatones”.

Santa Catalina y Entrejardines. Una parte de la primera calle, desde Durán Loriga, será peatonal hasta Los Cantones, y la segunda lo será totalmente, por lo que ya no llegarán los buses interurbanos. “Al eliminar el tráfico acercamos las dos partes diferenciadas de los jardines, ahora más fluidas”, dice Vázquez. “La peatonalización recupera la vocación del lugar original, un jardín continuo, con Entrejardines sin incorporar ningún elemento, una zona libre”, aporta Calatayud. Los dos coinciden en que la supresión del tráfico en esta calle “abre una puerta de acceso al puerto”, al llegar los peatones directamente hasta la entrada el muelle de Batería.

Buses en Correos. “Trasladar las paradas a Alcalde Manuel Casás lleva a los buses más al centro de la ciudad, hasta la Marina y la calle Real y más cerca de la Ciudad Vieja, donde pueden aprovechar los atraques de los trasatlánticos. Lo vimos como el punto más adecuado porque es fácil que los autobuses puedan dar la vuelta en Correos, que funcionará como si fuera una rotonda”, explican los arquitectos el cambio de ubicación de las paradas de los buses que llegan desde fuera de la ciudad.

Accesos al parking subterráneo. El proyecto elimina un acceso, frente a las Casas de Paredes, y modifica otro, en el Cantón Grande delante del antiguo cine Avenida, por donde ya no saldrán los coches sino los usuarios mediante una rampa peatonal, una escalera y un ascensor con salida en la calle. “Nos llevó mucho esfuerzo este aspecto, sobre todo a la ingeniería que trabaja con nosotros, Eptisa”, admite Vázquez. “Hicimos un estudio de situación de máximo uso del aparcamiento para ver si a lo largo del año podría haber problemas, que fueron escasos. La creación del ascensor para centralizar la salida del subterráneo es un elemento que ratifica la ambición y la mejora del proyecto”. Los accesos rodados al subterráneo que se mantienen en el ámbito de Los Cantones son el de entrada junto a la estatua de John Lennon en los jardines y el de salida de la calle Ambrosio Feijoo, “muy infrautilizado”.

Obelisco, punto de encuentro. “¿Dónde quedamos?, se pregunta la gente muchas veces. Pues en el Obelisco”. Con este argumento que expone Vázquez, los arquitectos han concebido la explanada del Cantón Grande como un lugar de intervención para “dar dimensión al Obelisco, no acotarlo”, y para invitar a “la estancia” y a los encuentros entre ciudadanos “a través de un pequeño graderío particular que se asemeja a los bancos de la calle Compostela, y en el que se puedan celebrar actuaciones o actos”. La manera de convertir el Obelisco en “punto focal” se consigue, según apunta Calatayud, con el desplazamiento del árbol metrosidero a un lado, la marquesina de los buses en el otro y arbolado y un banco en Marchesi Dalmau (frente a la tienda Mango).

Banco en Mina. En esta plaza, el proyecto plantea otro banco de estancia “desde el que mirar hacia la plaza de Pontevedra, hacia Santa Margarita, a Linares Rivas..., espacios donde disfrutar la ciudad”, acompañado de un olmo plantado “como memoria de los viejos árboles que había en Sánchez Bregua” que pretende “favorecer una continuidad ambiental” desde la reformada calle Compostela.

Zonas verdes. La creación de vegetación en Los Cantones, condicionada por la presencia del parking en el subsuelo, no permite grandes plantaciones. “Quisimos darle orden y sentido al conjunto a través de los tentáculos por los que se accede al ámbito: Santa Catalina, Rúa Nova, Alcalde Manuel Casás, para que hubiera un punto verde allí donde se mire y por donde se entre, y en equilibrio con los jardines”, señala Calatayud.

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