Olivia Mandle, defensora de los océanos:“Cada uno podemos ser un activista”

Distinguida por su lucha en favor de los océanos, participa en Mar de Mares para concienciar sobre la necesidad de preservar la vida marina

Olivia Mandle, este viernes, en el paseo marítimo de A Coruña.   | // GERMÁN BARREIROS/ROLLER AGENCIA

Olivia Mandle, este viernes, en el paseo marítimo de A Coruña. | // GERMÁN BARREIROS/ROLLER AGENCIA

“Desde pequeña siempre me han encantado los animales y la naturaleza en general”, explica Olivia Mandle nada más bajar del avión que la ha traído a A Coruña para participar en el festival Mar de Mares. Añade que su “conexión” con el mar la llevó a aprender a nadar en ese medio en vez de en una piscina y que además sus padres le transmitieron su “amor por la naturaleza”.

“Creo que el activismo siempre lo he llevado muy dentro, pero se materializó en 2019 con una exposición sobre el cambio climático que me dejó muy impactada”, señala sobre el origen de su concienciación sobre la necesidad de salvar los océanos, la causa que llevó a los organizadores de Mar de Mares a contar con su presencia en un encuentro que se desarrollará hoy a las 19.00 horas en la Domus, ya que es embajadora del Pacto Europeo por el Clima de la Comisión Europea e Food Hero de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

A pesar de su juventud, cumplió 17 años en abril, el año pasado puso en marcha una campaña en defensa de los cetáceos con el fin de que sean liberados de los delfinarios y zoos, e incluso inventó su propio artilugio para limpiar la superficie del mar, denominado jelly cleaner y que construyó a partir de materiales reciclados. “Los delfines han sido desde pequeña mi animal favorito y siempre me han transmitido una curiosidad inmensa”, señala sobre la pasión que siente por esta especie, que la lleva a proyectar hacer los estudios de Biología Marina.

Su activismo en contra de los delfinarios se extiende a todos los lugares en los que se mantiene a los animales en cautividad, según detalla, ya que considera que tanto en los zoos como en los acuarios “están encarcelados y lejos de su hábitat natural” , cuando en realidad “deberían estar libres en la naturaleza”. Asegura que quienes defienden estas instalaciones lo hacen con “excusas”, una de las cuales es la educación, sobre la que dice que hay “muchísimos científicos que piensan que es una mala educación mostrar a un niño un animal que no tiene su comportamiento natural”, a lo que añade que el encierro “repercute muchísimo tanto psicológica como físicamente, hasta el punto de que muchos se han llegado a suicidar por el estrés y la depresión que sufren”.

Piensa que la conservación “tampoco es una excusa porque los delfines, orcas y belugas no están en peligro de extinción”, así como que los animales que sí sufren ese riesgo no pueden recuperarse en zoos, para lo que pone como ejemplo que el lince solo se ha podido recuperar en libertad en una zona protegida. Advierte además que no se puede liberar a los animales de zoos y acuarios “porque han pasado toda su vida en cautiverio, no sabrían qué hacer y se morirían al día siguiente”, por lo que propone como alternativa “llevarlos a lugares que se llaman santuarios, donde científicos especializados les ayudan a recuperar sus instintos”.

Para Olivia Mandle sí es posible concienciar a la población sobre el problema de la contaminación marina, aunque admite que la dificultad es “la falta de educación ambiental que hay en España, hay muchísimo pasotismo y no querer salir de la zona confort”. En su opinión, los jóvenes se dividen en dos grupos, “uno somos los que estamos haciendo algo y en el que cada vez somos más, pero hay otro en el que siguen con el antifaz que le impide ver la realidad”. Para resolver esta situación, considera que quienes están convencidos de la gravedad del problema deben “crear una comunidad e intentar hacer algo todos juntos para concienciar a los que todavía no saben o no quieren saber el problema que hay”, ya que califica de “inviable que la gente no se dé cuenta”.

“Cada uno podemos ser un activista con nuestras propias decisiones”, replica a quienes piensan que ellos solos no pueden hacer nada en este campo. “Yo empecé con limpiezas de playa en el pueblo donde veraneo y todos podemos empezar con pequeñas acciones como apagar las luces al salir del cuarto, reducir el consumo de carne y de plástico y del agua, reciclar...”. Iniciativas como Mar de Mares contribuyen a esta concienciación “porque es una acción en la que se habla sobre todos los problemas que afectan a nuestro planeta y si una o dos personas se dan cuenta, dirán ‘yo también puedo hacer algo’ , se lo explicarán a su comunidad y crearemos una cadena de conciencia”.

El hecho de que se la conozca como la Greta Thunberg española es para ella “un honor porque ha sido una inspiración desde el primer día”. Destaca que fue quien “dio voz al cambio climático cuando nadie hablaba de él” y que movilizó a miles de jóvenes en todo el mundo. A pesar de que ella se centra en los océanos, piensa que “al final es la misma lucha porque es por intentar cambiar el mundo”.

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