Los cruceristas más comunes en A Coruña son británicos y “demandan la gastronomía gallega”

Los alemanes viajan en líneas propias y los estadounidenses superan a los franceses, que llegan en “barcos pequeños”

La hostelería suma un turno de comida para darles servicio

Cruceristas, en la plaza de María Pita. |  // IAGO LÓPEZ

Cruceristas, en la plaza de María Pita. | // IAGO LÓPEZ

Este año, de acuerdo con los cálculos de la Autoridad Portuaria, llegarán unos 400.000 cruceristas a los muelles de A Coruña, a los que Luis del Moral, director de la consignataria Rubine e Hijos, agrega otros 100.000 tripulantes. Cada uno, calcula, dejará unos 60 euros en la ciudad, y, aunque, según los comerciantes, el gasto se concentra en las zonas próximas a los muelles, los hosteleros indican que muchos se detienen a comer y valoran la gastronomía.

Entre las nacionalidades que visitan la ciudad, explica Moral, “los británicos se llevan la palma”, aunque también son abundantes los alemanes, si bien “generalmente se mueven en menos compañías”. Los que llegan a A Coruña, indica el consignatario, suelen viajar en buques de las líneas TUI y Aida. También hay “mucho americano” y en cuarto lugar se encuentran los franceses, que suelen visitar la ciudad en “barcos pequeñitos”, lejos de los megacruceros del público anglosajón. “Lo primero que les vendemos es que A Coruña es una ciudad magnífica y la calidad en el servicio”, indica, y entre los atractivos está que los barcos, en su inmensa mayoría, atracan “en el centro de la ciudad”.

Moral considera que hay que cuidar al público de los cruceros y pide a los comerciantes y hosteleros que “los traten bien” como forma de fidelizar este turismo. Aunque los cruceros son criticados por asociaciones ecologistas y el urbanista Jorge Rodríguez, profesor de la UDC, advierte de que sus pautas de consumo pueden cambiar el tipo de negocios de la ciudad, las agrupaciones de comercio indican que el impacto en el conjunto de A Coruña no es alto. Pero sí se nota en las zonas cercanas a la Marina: Isabel Porto, franquiciada de Yves Rocher en la calle Real, indica que los cruceristas compran tanto para compensar “olvidos” de productos que no se han traído al viaje como para productos “para llevar de regalo”. Como otras tiendas de la zona Comercial Obelisco, que preside, está abriendo algunas jornadas al mediodía para aprovechar estos clientes.

Alberto Boquete es el presidente de la asociación de hosteleros de la Marina y copropietario de La Mansión 1783, y señala que para los locales de la zona “no solo es venta de cerveza”. Entre los cruceristas “encuentras un poco todos los perfiles”, y la ciudad “es muy conocida por el tema gastronómico, y cada vez más”. Tanto el público británico como el del continente europeo y el estadounidense, defiende, “valoran y demandan” la comida y los vinos gallegos, incluyendo los “platos tradicionales” como el marisco y el pulpo. Aunque “no vivimos del turista” y los cruceristas no se notan en las cenas, pues suelen estar ya navegando, “a la una de la tarde están comiendo”, lo que, explica Boquete, es “bastante positivo para nosotros, pues tenemos un turno más de comidas”.

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