De Mali a A Coruña en busca de asilo: “No nos sentimos bienvenidos”

Siete jóvenes del país africano esperan protección internacional desde hace meses

El Gobierno les cita tras denunciar su abandono

Denuncia de siete ciudadanos de Mali en A Coruña

LOC

RAC

Dinguere, Fode, Bonko, Fily, Fousseni, Demba Dembelé y Demba Sissoko huyeron de la guerra de su país, Mali, a finales del año pasado junto a medio centenar de compatriotas. Llegaron en una embarcación a Tenerife el 23 de noviembre y desde allí se desplazaron a distintas ciudades de España. Los siete malienses acabaron en A Coruña en enero, donde esperan por la protección internacional que las demás personas que escaparon de su país en el mismo barco ya tienen, lo que les ha permitido trabajar. Ayer denunciaron su situación de abandono delante de la Jefatura Superior de Policía porque, según contaron con la ayuda de un intérprete natural de Mali que reside en la ciudad, desde que llegaron a España nadie les han atendido en la Oficina de Asilo. Hasta hace una semana, una hora después de que anunciasen el acto en el que denunciaron que no se les atiende. Ayer por la tarde tuvieron las primeras citas para solicitar la Manifestación de Voluntad de asilo; hoy por la mañana tendrán más.

Es al menos un paso, aunque pueden pasar seis meses desde esta manifestación de protección internacional hasta la entrevista que determine si se le concede, explica un miembro de la ONG Accem, que ha ayudado a los malienses en distintos aspectos desde que llegaron a A Coruña en enero, entre ellos aprender el castellano.

“Hemos explicado nuestras necesidades en un email escrito a la Oficina de Asilo de A Coruña el 13 de mayo, también por registro. Nos dicen que debido a la cantidad de solicitudes que reciben, nos atenderán cuando nos toque. El viernes, una hora después de haber convocado esta rueda de prensa, recibimos llamada de la oficina para la primera cita de manifestación de voluntad”, explicaron los jóvenes, de entre 20 y 30 años, a través de las palabras del intérprete, Seidy Diaby.

“Nos preocupa la concesión de asilo. No dormimos bien, no tenemos apetito. Hemos venido para confiarnos en España, pero no nos sentimos bienvenidos”, reconocieron los malienses. La mayoría se dedica al campo o la ganadería en su país, y uno de ellos es estudiante de Medicina. Ayer repasaban las dificultades que supone la guerra en Mali, que comenzó en el año 2012, y según apuntaba Diaby, hoy “es la más grave de África”. “Hay muchos ataques, queman las cosechas, roban el ganado y secuestran a hombres jóvenes para obligarlos a combatir en sus grupos terroristas”.

“Contra esto no podemos hacer nada y por esta razón hemos venido a España. Hemos dejado a nuestras familias porque sentíamos miedo por nuestras vidas”, contaban los malienses, a los que se les abre ahora un periodo de esperanza mientras esperan por un trámite burocrático que les permite sentirse más protegidos en un país donde poder seguir con sus vidas.