“Siempre me interesa más explorar lo que nos une que lo que nos divide”

Nuria Pérez.   | // ASÍS AYERBE

Nuria Pérez. | // ASÍS AYERBE

No tocarás es la primera novela de Nuria Pérez, la creadora de Gabinete de curiosidades, en la que da voz a tres mujeres de diferentes épocas que comparten el sueño de la libertad. Lo presenta esta tarde (19.00 horas) en la librería Moito Conto.

¿Cómo pasa de contar curiosidades a escribir esta novela, de la no ficción a la ficción?

Al final es un proceso relativamente similar en el caso de No tocarás porque hay mucha investigación también ya que se basa en varios hechos históricos reales. Luego, obviamente, hay una parte en la que hay que dejarse llevar por la escritura, que es más arriesgada. Es un mundo que sale de tu cabeza, que depende todo de ti, que no sabes si va a gustar... Con el ensayo tienes como una red de protección porque siempre puedes encontrar gente que esté interesada en ese tema en concreto, pero con la ficción ya dependes un poco de conectar empáticamente con quien lee ese mundo tuyo imaginario.

¿Ha sido un desafío?

Sí, aunque siempre he escrito. Ha sido un desafío en el sentido de que he estado un poco menos amparada por la ausencia de hechos reales. Pero todo lo que hago siempre es un desafío, desde un ensayo hasta una novela o una campaña publicitaria.

Las protagonistas son tres mujeres: Mary, Marta y Adela. ¿Cómo nacieron?

Las tres tienen un poco de mí. Las tres habitan en lugares donde yo he vivido, comparto con Adela la profesión, con Marta comparto la aritmomanía y con Mary comparto el peso de haber crecido en una cultura religiosa. Con las tres he intentado explorar un recorrido hacia la propia libertad, es una exploración de libre albedrío y de poder elegir el propio destino. Cada una tiene una limitación diferente pero me gustaba explorar todo tipo de limitaciones con las que la mujer se encuentra a la hora de ser realmente libre, desde una imposición socioeconómica como puede ser el caso de Adela, que lidia con este sentimiento de culpa que a veces acompaña a las madres cuando se dedica mucho al trabajo.

Comparten ese objetivo de libertad pero en épocas diferentes.

Sí, exacto. Para mí, al final, independientemente del lugar y la época en la que nos toque vivir, todos compartimos los mismos anhelos, las mismas pasiones y los mismos miedos. Siempre me interesa más explorar lo que nos une que lo que nos divide. Siempre lo intento hacer en mi trabajo y No tocarás es otro ejemplo de ello.

De la Inglaterra victoriana al Madrid de los 90. ¿Por qué estos lugares y estas épocas?

Me gusta mucho la época victoriana, aparece a menudo en mi trabajo porque era una época en la que la curiosidad estaba al frente, era uno de los valores que caracterizaba a la sociedad de ese momento. Era una época de tremendos cambios y muy rápidos y hubo personas muy valientes, muy innovadoras. Me gusta también que comparten ciertos objetos que a día de hoy, como puede ser la taza [de la portada], siguen teniendo valor para una mujer en Salamanca en 2024 que hace 50 años. Además comparte el azul cobalto que es el mismo de Sargadelos. me gustaba mucho hacer este nexo entre dos culturas que me pertenecen porque he nacido en Galicia y he vivido mucho en Inglaterra.

Arranca con una cita de la Divina Comedia de Dante. ¿Qué supone para usted esta obra?

La Divina Comedia es uno de los libros que, personalmente, considero más importantes. Es un libro que engloba muchísimos temas, un libro siempre nuevo, un desafío. Me gustaba utilizarla como homenaje en la estructura. El número 3 en la Divina Comedia es importante. Aquí también son tres mujeres, tres recorridos. En la Divina Comedia también cada personaje va superando etapas gracias a que tiene alguien que le acompaña y aquí sucede lo mismo. Dante tiene un ritmo que me gusta replicar cuando locuto o cuando escribo. Es intentar entrar en un círculo rítmico a lo largo de las frases y de la escritura que crean un poco una esencia casi musical. Creo que en Gabinete de Curiosidades esto está muy presente. Es un ritmo que acaba siendo muy sosegado y muy lento y te acaba envolviendo y te ayuda a entender un poco y a profundizar en la historia.

Deja claro que le gustan los misterios.

Sí, siempre me gusta jugar, me encanta todo lo que es el mundo enigmas. A lo largo de estos años, en mi trabajo he hecho siempre infinidad de juegos. Sabía que era algo que a mi comunidad le iba a gustar porque es una comunidad curiosa, muy inquieta y que se apunta a un bombardeo. Está encantada de que yo les desafíe.

Una de las protagonistas trabaja en el Museo Sorolla. ¿También para usted ha sido un refugio?

Sí, me ayudó porque me mudé de barrio en Madrid y lo pasé un poco mal porque estaba muy unida a la tribu que tenía en el barrio anterior. Al principio no estaba muy contenta y encontré en el jardín de la Casa Museo Sorolla, que está muy cerquita de mi nueva casa, un refugio donde poder ir, escribir y ver gente diferente todos los días. A mí me encanta escribir en sitios de mucho ajetreo, me encantan los aeropuertos y las estaciones porque veo personas muy diferentes en momentos vitales muy diferentes y eso me inspira mucho.

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