Cerrado por “inhabitable” el edificio de ronda de Nelle: “Nadie hizo nada hasta que pasó algo”

El incendio en el inmueble ocupado destroza las plantas altas y el Concello impide el acceso a la espera de un informe de Ruinas

“No nos fiamos de que no vuelvan”, teme un vecino

Incendio en el edificio de ronda de Nelle

Cedida

El incendio que este lunes por la tarde se declaró en la novena planta del número 120 de la ronda de Nelle, un edificio ocupado ilegalmente en su totalidad en los últimos años y que ha causado problemas de convivencia en la zona, ha dejado las cuatro plantas más altas, desde la séptima, en una situación en la que es difícil que alguien pueda habitarlas. El departamento de Ruinas de Urbanismo está elaborando un informe sobre la situación real del inmueble, que en principio, según fuentes municipales, “no reúne las condiciones de habitabilidad“. Por esta razón, nadie puede acceder ahora al bloque; tan solo lo han hecho el mismo lunes por la noche y ayer los propios ocupantes, quienes, con presencia policial, han subido a los pisos para recoger pertenencias.

Fachada con ventanas rotas o deterioradas del número 120 de la ronda de Nelle.   | // IAGO LÓPEZ

Un ocupante sale del edificio con pertenencias. / Iago López

Este último incidente, por los daños que ha causado en parte de las viviendas, puede derivar en una situación que suponga el precinto definitivo del edificio y el fin de los problemas de inseguridad en la zona que en los últimos meses han denunciado los vecinos. Si el Concello declara la inhabitabilidad del 120 de la ronda de Nelle, los propietarios del inmueble deberán impedir su acceso con una puerta blindada o tapiando la entrada; en caso de que no lo hagan, lo haría la administración local de forma subsidiaria. No sería esta la primera vez que esta solicitase a los dueños que adopten medidas de protección en el edificio debido a su evidente deterioro; al no atender al requerimiento, el Concello tuvo que reforzar el inmueble subsidiariamente a comienzos de este año.

La apariencia del edificio ya es intimidante. Gran parte de las ventanas no tienen cristales, están cubiertas por sábanas, mantas, cartones o papeles de periódico. Hace unos meses ardió un colchón en el portal y el año pasado los vecinos de los edificios contiguos denunciaron la acumulación masiva de residuos de todo tipo y dimensiones en el patio interior, ante lo que intervinieron los servicios municipales para retirar toneladas de basura durante dos días.

El fuego de este lunes ha obligado a abandonar el edificio a las personas que lo ocupaban, que, por ahora, no podrán volver. Una de ellas, un hombre de 60 años, contaba ayer que reside en el lugar desde hace tres años y medio, que “de puertas para dentro hay problemas, pero no para fuera”, con “alguna persona que se impone a las demás”, y que, tras recoger una bolsa con objetos personales, irá “con unos amigos” que le echarán “una mano para no quedarse en la calle”. Durmió a la intemperie; unos ocupantes lo hicieron en el parque de Santa Margarita, según indicaba una mujer que ahora ya no vive allí pero pasó tres meses en el número 120, y otros en la parte alta del Paseo de los Puentes, donde por la mañana había colchones y restos de comida y bebida.

Este hombre situaba el motivo del fuego en una discusión entre ocupantes que, comentó, causan problemas. Este ocupante decía que en el momento del incendio había “unas cien personas” en el edificio, cifra que fuentes cercanas al caso rebajan a algo más de una veintena. Por la mañana varios ocupantes subieron a las habitaciones de uno en uno y bajo supervisión policial. Hasta una decena de agentes y cuatro vehículos del 092 vigilaron el edificio. Los bomberos controlaron la situación en el interior del edificio a las tres y seis de la madrugada, a las once de la mañana y a media tarde para evitar que reavivase el fuego en zonas llenas de ceniza y escombros.

Un vecino del número 122 de la ronda de Nelle calificaba de “muy caliente” la situación: “Iba a pasar algo así, y aquí ni el Ayuntamiento ni nadie hacen nada hasta que de verdad pasa”. Relataba que su mujer estaba en el piso cuando se produjo el incendio, “con llamaradas grandes”, y él, que no estaba en casa, se desplazó “como una centella”. “Hay que tener cuidado por la acera, no hace mucho a una pareja con niños les cayeron unos cristales que no les abrieron la cabeza de milagro. Y la convivencia es mala: peleas, música alta hasta tarde… No nos fiamos de que no vayan a volver”, expresaba.

Problema de difícil solución

Los episodios de inseguridad sucedidos en el 120 de ronda de Nelle ponen de manifiesto la complejidad para acabar con una situación que crea alarma social. De hecho, distintas áreas del Gobierno local se reunieron recientemente para abordar el asunto desde el punto de vista social, ambiental y jurídico. Fuentes próximas a las intervenciones señalan que aunque el edificio quede vacío, “el problema no va a desaparecer”, ya que los ocupantes, al ser de distintas nacionalidades y carecer de alojamiento, se instalarán en otros puntos de la ciudad donde se asienten compatriotas irregularmente.

Otras fuentes consultadas añaden que la propiedad del edificio no ha ayudado a encontrar una posible solución al conflicto. El bloque perteneció a un hombre que falleció y lo dejó en herencia a sus hijos, quienes permitieron, al tiempo que se marchaban antiguos inquilinos, que personas de distintas nacionalidades lo fueron ocupando.