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Entrevista | Lucas Varela Dibujante, en Viñetas desde o Atlántico 2024

“La ciencia ficción es el género que más habla a nivel político de nuestros días”

“No me interesa intelectualizar la historieta, solo quiero contar buenas historias”

Lucas Varela

Lucas Varela / Casteleiro

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A Coruña

El dibujante argentino Lucas Varela, autor de obras como Paolo Pinocchio o El día más largo del futuro ofrece hoy una visita guiada a la exposición de su obra, en el Kiosko Alfonso en el marco del festival Viñetas, donde originales y páginas conviven con sus personajes a tamaño real (hoy a las 10.00 horas) y estará firmando en la caseta de Méndez Núñez a las 18.00 horas.

¿Qué se siente al ver sus personajes y figuras saltar de las dos dimensiones a la realidad en esta exposición de Viñetas?

Uno ve los trabajos que hace en una mesa, en su casa, en su estudio. Aquí cobra todo otra dimensión. Nunca los hice para ser expuestos en una pared, a excepción de los grabados. Algunos están sin terminar, en papeles de baja calidad, pero me llena de emoción ver lo que hicieron con mi trabajo aquí. Le da una importancia que quizás no tiene. Tengo el síndrome del impostor.

A veces parece que el cómic nace por generación espontánea. Ver el proceso ayuda a caer en la cuenta del trabajo que hay detrás.

Sí, y sobre todo ahora, que ya es todo digital. Apenas usamos papel, es todo con tablet, es una pena porque en el futuro no voy a poder hacer exposiciones de los últimos diez años. De vez en cuando aún hago algún dibujo en papel, pero de las páginas de historieta no tengo ya más originales, aunque con la tablet ganas tiempo para ser un poco más libre.

Su Paolo Pinocchio no hace una relectura al uso del personaje tradicional, sino que tiene un trasfondo de crítica social. ¿Cómo es el universo de este Pinocchio?

Exacto. No uso la mitología de los films de Disney. Hay muchas versiones de Pinocchio en las historietas, porque es un personaje muy maleable, muy rico en interpretaciones. No es Pinocchio, es Paolo Pinocchio, para separarlo más de las mitologías que ya hay. Es una especie de antihéroe que hace muchas barbaridades al comienzo. Me sirvió para explorar el humor absurdo, con cierta libertad. Permite al personaje contar lo que yo quiero, lo puedo poner en cualquier situación, en cualquier tiempo histórico, que siempre se sale con la suya. Por más que caiga al infierno, se va a escapar. Ese es su leimotiv, o su determinismo, siempre vuelve al punto cero. El primer libro que hice lo empecé en una revista en Argentina, es una recopilación de historias cortas que hice a lo largo del tiempo. Era una revista política, por eso tiene un trasfondo social, un mensaje, aunque no era la intención.

Viendo su obra, cualquiera podría enmarcarlo en la ciencia ficción, pero a poco que se profundiza, se descubre crítica al totalitarismo, la burocracia, la condición humana... hay un mensaje potente.

Es que la ciencia ficción, para mí, es el género que más habla a nivel político de nuestros días. La buena ciencia ficción tiene que hablar de nuestra realidad, o contrarrestar nuestra realidad para que sea una buena historia. Luego se esconde detrás de toda esa imaginería que tiene al frente, en el futurismo, pero en el fondo habla de nosotros, de nuestra realidad.

Usted viene del diseño gráfico y del fanzine. ¿Cuál fue su periplo hasta conseguir esta forma de expresión suya, tan peculiar?

Sí, esos fueron los comienzos. Yo siempre quise ser autor de cómics y de historietas, pero pensé que cómo iba a vivir yo de esto. Empecé la carrera de Diseño Gráfico, que me ayudó mucho, me abrió mucho los ojos. Hay cosas de mi estilo, la línea clara, que tiene que ver con la síntesis, la retórica de comprensión de imágenes, que viene del diseño gráfico. Yo quiero contar buenas historias, no me interesa intelectualizar tanto la historieta.

Humor absurdo, ciencia ficción y mensaje. No hay muchas cosas parecidas a las que usted hace, al menos en España.

Me gusta mucho el humor absurdo, y en España hay muchos ejemplos. Ahí está Mortadelo y Filemón. Me gusta lo que permite el humor absurdo, es un humor que va para dentro, hacia el interior de la sombra que se esconde en el inconsciente. Manifiesta eso, permite mucha libertad. El humor absurdo es ese remedio contra el sinsentido de la realidad cotidiana, ahí están los Monty Python, los políticos caminando de una forma absurda, el silly walk, el vendedor de golosinas que solo vende albatros, es un absurdo total. Me encanta ese tipo de humor. En El día más largo del futuro lo usé también, y Paolo Pinocchio me permite salir, explorar el inconsciente como yo quiero. Tengo que decir que la historieta en España está pasando por un momento de oro, con obras muy testimoniales, como El Arte de volar o toda la obra de Paco Roca. Es un nivel excepcional. Yo no trato de hacer cómic testimonial, que hable de la realidad política. Por ahí tengo uno, que no está aquí, El síndrome Guastavino, que habla de la dictadura militar en Argentina. Me siento muy incómodo con esos temas.

De todas las obras que hay aquí, que será lo que vea de usted el público coruñés, ¿cuál diría que es definitoria de lo que quiere contar?

Paolo Pinocchio es con el que más me identifico, el que más habla de mí, por eso está ahí, como un tótem a reverenciar. Creo que es lo más logrado. El día más largo del futuro es el más logrado a nivel narrativo.

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