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Las voces silenciadas de San Amaro

Una investigación desvela que los cuerpos de unos 220 represaliados por el franquismo estarían en una fosa común del cementerio

El investigador Rubem Centeno en el cementerio de San Amaro.   | // IAGO LÓPEZ

El investigador Rubem Centeno en el cementerio de San Amaro. | // IAGO LÓPEZ

A Coruña

Bernardo Hernández tenía 29 años, era presidente del sindicato de trabajadores del comercio y fue uno de los miles de represaliados por el franquismo. El joven se ocultó en la casa de un amigo situada en Oleiros, pero consiguieron dar con él. Acabaron con su vida en la madruga del 18 de agosto de 1936. Su cuerpo apareció en la playa de Bastiagueiro con un tiro en la cabeza. Bernardo fue trasladado con otras quince personas a una fosa común situada en el cementerio de San Amaro.

La familia del joven supo que lo habían matado, pero no el lugar en el que reposaban sus restos. Rubem Centeno, sobrino-nieto de Bernardo Hernández, ha llevado a cabo una investigación para conocer su paradero y ha descubierto que en el cementerio coruñés hay enterradas unas 220 personas que también fueron víctimas de la represión.

La investigación, titulada A sociedade silenciada; as fosas ocultas do franquismo na cidade da Coruña, ha destapado el paradero de cientos de personas que fueron asesinadas tras la sublevación de 1936 y cuyo paradero era desconocido para sus familias. Con este trabajo, Rubem Centeno busca concienciar a la sociedad, especialmente a los más jóvenes, de lo que tuvieron que sufrir miles de personas por sus pensamientos políticos durante la época de represión franquista. El investigador presentará los resultados de su trabajo el próximo miércoles, 2 de octubre en la sede de la Asociación Cultural Alexandre Bóveda en colaboración con la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña.

Rubem Centeno estuvo dos años investigando en el Arquivo Municipal da Coruña. Allí descubrió que varios grupos de personas eran llevadas a una fosa común el cementerio de San Amaro. Estas eran fusiladas o paseadas, es decir, sacadas de sus casas de madrugada para acabar siendo asesinadas sin un juicio.

En la fosa pudo haber unas 250 personas, pero algo más de 30 fueron trasladas a nichos por petición de su familias como Francisco Pérez Carballo, Gobernador Civil de A Coruña; o Antonio Fernández Pita, Alcalde de Sada. En la actualidad podrían estar otros nombres como José y José Antonio Boedo, padre y hermano de Pucho Boeado; o los Irmás da Lexia, France, Jaurès y Bebel, jugador del Deportivo.

Los cuerpos podrían estar en la zona de tierra del cuarto departamento del cementerio. El proceso para poder desenterrarlos y entregarlos a sus familiares será largo y complejo, pero la investigación de Rubém Centeno supone la primera piedra del camino para hacer justicia a su memoria.

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