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Entrevista | Sergio Puga Coordinador del programa de acogimiento familiar de menores 'En Familia'

“Ni el mejor centro de protección de menores es como vivir en una familia”

“Dedicarle tiempo y una mirada individual a un niño lo puede hacer una familia”

Sergio Puga, ayer, en la sede de la Fundación María José Jove, en A Coruña.  | // GERMÁN BARREIROS/ROLLER AGENCIA

Sergio Puga, ayer, en la sede de la Fundación María José Jove, en A Coruña. | // GERMÁN BARREIROS/ROLLER AGENCIA

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Redacción

A Coruña

Mejorar la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes que viven en centros de protección de Galicia, integrándolos en una familia estable y protectora, al no disponer de alternativas familiares, es la finalidad del programa En Familia, promovido por Faiben (Fundación de Apoio á Infancia e ao Benestar), Manaia Asociación Galega de Adopción e Acollemento, la Casa de familia Laura Vicuña y la Casa de familia Santa Joaquina de Vedruna, y coordinado por la Fundación Aldaba. Cinco entidades de iniciativa social con objetivos “comunes y complementarios” en las áreas de intervención socioeducativa con menores en situación de desprotección. Sergio Puga, coordinador del programa, participó ayer en una charla informativa en la sede de la Fundación María José Jove, en A Coruña, con un “doble objetivo”: “Captar familias acogedoras y crear cultura del acogimiento familiar”.

“No podemos explicar el programa En Familia sin explicar qué es el acogimiento familiar, pero tampoco podemos explicar qué es el acogimiento familiar sin explicar cómo es el sistema de protección a la infancia y, muy en concreto, en Galicia”, apunta Puga, antes de llamar la atención sobre una “triste realidad”. Y es que “hay un gran número de niños, niñas y adolescentes gallegos en el sistema de protección de la infancia”, además de “menores que han venido de otros países”, a los que “también tenemos que proteger”. “Es una realidad que está ahí, y que no se ha explicado. La hemos dejado en manos de algunas personas, y de algunos grupos políticos, que nos hablan de ‘menores infractores’, de ‘menas que vienen aquí a quitarnos nuestros trabajos’... y barbaridades por el estilo. Sin embargo, la verdadera realidad es que, tristemente (y sin juzgar a nadie), hay familias que no cuentan con los recursos ni las habilidades para algo tan complicado como es la crianza”, advierte el coordinador de En Familia, quien lamenta que los menores que viven en centros de protección sean “una infancia totalmente invisible”.

“Es más, nos hemos acercado a la necesidad de protegerlos de una forma tangencial. La adopción ha sido y es una medida de protección maravillosa para muchísimos niños y niñas, no obstante, en muchos momentos las motivaciones han tenido que ver más con las necesidades de los adultos que con las necesidades de los menores”, estima Puga, quien recuerda que “las adopciones han disminuido muchísimo”, algo que, considera, “tiene que ver con dos realidades que no casan”. “Hay una lista enorme de familias que quieren adoptar, y que tardan años y años en conseguirlo porque solicitan la adopción de niños muy pequeños. Sin embargo, la realidad de la necesidad tiene que ver con niños para los que ha pasado el tiempo”, apunta el coordinador de En Familia. Y es que “identificar, reconocer, documentar y fundamentar la necesidad de amparar y proteger” a un menor, insiste, “lleva su tiempo”.

“Con lo cual, los niños que necesitan una medida de protección son mayores de 7 años; y/o pertenecen a un grupo de hermanos; y/o son niños gitanos; y/o tienen algún tipo de discapacidad; y/o vienen de algún otro país… Esta es la realidad de los niños que necesitan ser protegidos”, resalta Puga, quien explica que “el acogimiento familiar da respuesta a esta necesidad”. “Es una medida muy beneficiosa, en el sentido de que hay una responsabilidad compartida: los menores siguen tutelados por la Administración [en el caso de Galicia, por la Consellería de Política Social], y las familias acogedoras disponen de una pequeña ayuda económica para sobrellevar un poco mejor los gastos que trae consigo la crianza. Aunque, por supuesto, lo económico no es una motivación adecuada para acoger a un menor. Además, las ayudas no cubren, ni mucho menos, las necesidades de los chavales”, avisa, antes de hacer hincapié en que “las medidas de adopción y acogimiento familiar son distintas”, aunque tienen, “digamos, objetivos comunes”, al tratarse de “medidas de protección” a la infancia.

“Lo que los niños, niñas y adolescentes necesitan es seguridad, afecto, límites claros y poder desarrollarse como personas en un ambiente seguro”, prosigue el coordinador de En Familia, quien insiste en que la idea del programa es “poder proporcionar una medida alternativa familiar, segurizante y afectiva, para que los menores que viven en centros de protección puedan desarrollarse en igualdad de oportunidades que otros niños”. Y, “tanto la adopción, como el acogimiento familiar, proporcionan esa posibilidad”. “La adopción creo que la conocemos todos: legalmente, a todos los efectos, el niño o niña pasa a ser parte de la familia que lo adopta. En el acogimiento familiar, las circunstancias son diferentes: el menor se mantiene tutelado por la Administración, y la guarda se delega en una familia, igual que podría estar en acogimiento residencial, es decir, en un centro. No obstante, los educadores de los centros de menores saben perfectamente que ni el mejor centro es una familia. Dedicarle tiempo y una mirada individual a un menor lo puede hacer una familia”, sostiene Puga, antes de destacar que el programa En Familia nace en 2020, precisamente, “de entidades y profesionales de equipos educativos de centros de menores”.

“Entendiendo que, a pesar de tener más de 7 años, pertenecer a un grupo de hermanos (la variable del tiempo es muy importante)... los niños merecen esa mirada individual. Es decir, un entorno familiar”, incide. “La ley dice que un niño debe estar como máximo dos años en acogimiento residencial”, continúa. “Sin embargo, la realidad en Galicia es otra. Quiero dejar claro que nosotros estamos absolutamente alineados con la Administración en su estrategia de desinstitucionalización y fomento del acogimiento familiar. Lo que ocurre es que llevamos una velocidad que no va a permitir cumplir los objetivos de la Agenda 2026-2030, porque el número de acogimientos familiares es insuficiente para todos los niños, niñas y adolescentes que viven en centros de menores”, advierte Puga, quien indica que En Familia es un programa de acogimiento familiar “con una idiosincrasia diferente o novedosa”. “Parte, como decía, de equipos educativos, profesionales de los centros de menores, en alianza con Manaia, que es una asociación de familias tanto acogedoras como adoptivas (lo cual demuestra cómo dos mundos ‘complementarios’ hemos sido capaces de poner esto en marcha)”, resalta, antes de reivindicar “el acompañamiento especializado e intensivo” como uno de los “elementos clave” en ese programa de acogimiento familiar.

“El acompañamiento es un elemento primordial, que creemos tiene mucho sentido, y no lo puede hacer cualquier persona. Hay que tener un conocimiento y una sensibilidad muy especiales. También es muy importante el tema de la transición progresiva. Si alguien se ha cambiado alguna vez de trabajo o de vivienda, sabe que es un momento de inestabilidad, también afectiva. Si te cambias de familia, muchísimo más, de ahí que se requiera cuidar mucho ese tipo de procesos”, apunta Puga, antes de detallar que En Familia “nació, inicialmente”, como un programa “de fines de semana o periodos vacacionales para los niños”. “Lo que ocurre, muchas veces, es que eso se convierte en una transición progresiva hacia la convivencia. En algunos casos, dependiendo tanto de las circunstancias de los menores como de las familias, se queda en fines de semana y periodos vacacionales y, en muchos otros, se ha convertido en convivencia plena”, señala el coordinador del programa, quien llama especialmente la atención sobre el hecho de que “también se hace una gestión de la familia de origen”, que “sigue existiendo, evidentemente”. “Esto es necesario situarlo, acompañarlo y cuidarlo. Sin juzgar, en ningún caso porque, si somos conocedores de las circunstancias que han tenido los niños, es importante entender cómo eso ha influido en su vida. Y, cualquier visita (que muy habitualmente las hay, claro), llamada... es necesario favorecerla, acompañar y estar pendientes de los niños”, reitera.

Los interesados en obtener más información sobre el programa ‘En Familia’ pueden hacerlo a través de la página web ‘www.enfamilia.gal’, el correo electrónico ‘coordinacion@enfamilia.gal’ y/o el teléfono 634 240 914.

“Comprender los porqués de las conductas de los chavales facilita entender qué necesitan”

Sergio Puga explica que charlas como la ayer en A Coruña persiguen “dos objetivos”. “Captar familias acogedoras y crear cultura del acogimiento familiar. Que la gente pueda tener un conocimiento un poco más profundo acerca del valor de esta medida de protección de la infancia”, resalta el coordinador de En Familia, quien detalla que, “tras ese tipo de encuentros informativos (y sin perseguir a nadie), puede haber personas o familias candidatas a formarse”.

“La formación tampoco obliga a acoger, ni mucho menos. Son cuatro sesiones (durante cuatro horas, para un total de seis) en las que, poco a poco, queremos crear una mirada consciente. Entender los porqués de algunas conductas, de los miedos, las inseguridades, las culpas, las vergüenzas… que están, a veces, detrás de muchos de los comportamientos de estos niños, y que explican que, en ocasiones, estén en un ‘modo supervivencia’. Comprendiendo esos porqués es más fácil entender qué necesitan. Nuestra experiencia es que, cuando los chavales se encuentran en entornos seguros, poco a poco, de nuevo con la variable tiempo, dejan de estar en ese ‘modo supervivencia’ para entrar en un ‘modo calma’: pueden confiar en los adultos y, de esta manera, formar parte de una familia, centrarse en los estudios y hacer unas relaciones de amistad, como cualquier otro niño”, subraya.

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