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Las empresas reclaman «certezas» sobre los muelles interiores y mantener allí su negocio

Señalan que están en juego entre 5.000 y 6.000 puestos directos e indirectos, y que la reforma urbanística no puede enviar a punta Langosteira todas las actividades, porque no caben

Reclaman un plan estratégico que defina su futuro

Vista de la lonja y la ciudad, en la zona del puerto conocida como el Muro. |  Víctor Echave

Vista de la lonja y la ciudad, en la zona del puerto conocida como el Muro. | Víctor Echave

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A Coruña

Si algo tienen claro las empresas del puerto es que cualquier reforma de los muelles interiores de la ciudad tiene que permitir que la actividad económica continúe. La Asociación de Usuarios del Puerto de A Coruña (Ausport) se reunió este viernes con los grupos políticos municipales, en la comisión que estudia el futuro de los terrenos, y, según explica su secretario, Francisco Peleteiro, les transmitió tres puntos clave: que cualquier reforma debe respetar los miles de puestos de trabajo portuarios; que el sector necesita un plan concreto para saber su futuro; y que es necesario eliminar la «distancia» entre el puerto y la ciudadanía.

Peleteiro, que acudió a la reunión con el presidente de Ausport, Fernando Vidal, considera que no todas las actividades se pueden desplazar al puerto exterior de punta Langosteira, que ya acoge la muchas descargas de grano y a la que se está llevando el tráfico de Repsol. «El puerto actual tiene más de seis kilómetros de muelles, y el de Langosteira, 1,7 kilómetros de atraque», calcula, por lo que «es imposible que entre todo».

En los muelles interiores está la lonja y la flota pesquera, desembarcan los cruceros y «sigue habiendo muchos barcos de carga: este año vamos a tener entre 550 y 600». A esto se suma la base de Salvamento Marítimo, agentes de vigilancia aduanera y la Guardia Civil, remolques, amarradores, prácticos, y empresas auxiliares, desde abastecimiento de buques a empresas frigoríficas. En total, «entre 5.000 y 6.000 empleos, contando directos e indirectos». En el puerto exterior «no caben», y, aunque allí se desplacen algunas descargas, la ciudad sigue siendo útil para «cargas limpias, no contaminantes, que no molesten a la ciudadanía», como el cristal o los productos metalúrgicos.

Desde Ausport no se oponen a una modificación urbanística que abra terrenos para otros usos, porque «va a sobrar mucho espacio» con traslados como el de Repsol. Aunque «no somos quien para opinar sobre edificios o espacios», sí piden que el diseño se haga en base a una «perspectiva local» que tenga en cuenta que A Coruña es una ciudad de tamaño medio con un puerto marítimo, no fluvial, con espacios ya abiertos al océano como el paseo marítimo o las playas. En opinión de Peleteiro, no se deben calcar ejemplos como los de Bilbao, Hamburgo o Rotterdam, urbes diferentes.

Con este contexto, «no somos contrarios a reubicar cosas» , es decir, trasladar algunas actividades dentro de los melles, pero sí a «relocalizar», pues situar empresas y talleres portuarios en Agrela, Pocomaco y Cerceda es poco práctico y más contaminante. Sobre la idea de llevar el edificio de la lonja al muelle de Oza, donde ya está la flota pesquera, Peleteiro coincide con otros miembros del sector en que «entendemos que no hay espacio» allí, y defiende que el inmueble, ahora situado en el Muro «es un edificio casi nuevo» que «no creo que esté amortizado».

Sí ve posible liberar espacios en San Diego, donde hay concesiones que acabarán en los próximos años. Pero «más bien en la zona de Adif», donde está la terminal de tren que ahora se estudia reubicar en Uxes, que en la zona de muelles. También habría que «buscar fórmulas de compatibilizar» usos ciudadanos y empresariales. En los años 90, recuerda, el puerto estaba mucho más abierto a los caminantes, pero la legislación de seguridad creada tras los atentados del 11-S impuso vallas y «ha distanciado a la ciudadanía de la actividad portuaria».

Peleteiro considera que «la situación es mucho mejor» que hace dos décadas, cuando se firmó el primer acuerdo para reorganizar los muelles con la vista puesta a construir edificios y «todo el mundo quería su torre en el puerto». Pero, aunque ahora Ayuntamiento, Autoridad Portuaria, Xunta y Estado han firmado un protocolo para determinar un plan de futuro, y se han comprometido a mantener la titularidad pública de Batería y Calvo Sotelo, hay incertidumbre sobre qué ocurrirá, y Ausport señala que las empresas requieren «certezas».

«Necesitamos un plan estratégico», defiende, que establezca «qué zonas» van a cambiar y en «qué plazos». «Hay empresas, básicamente talleres de reparación y varaderos, que tienen autorizaciones temporales muy cortas, máximo de tres años, y así no hay compañía que pueda hacer una planificación de inversiones». En el peor de los casos, explica Peleteiro, «que nos digan si nos van a echar o no».

Comprensión de los grupos

En la comisión estaban presentes los tres grupos políticos del pleno coruñés, PSOE, PP y BNG. Peleteiro considera que todos «comparten totalmente la necesidad de compatibilizar la actividad empresarial portuaria y los posibles usos ciudadanos».

El presidente de la comisión es el portavoz municipal del BNG, Francisco Jorquera valoró las aportaciones de Ausport como «enormemente útiles» y con «gran riqueza de datos». El Bloque «concuerda absolutamente» conque hay que «preservar las actividades productivas» portuarias y que el puerto exterior tiene «poca línea de atraque». Las reurbanizaciones de Hamburgo, Bilbao o Amberes, señala, fueron en zonas portuarias «en declive y que ya no tenían actividad».

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