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Los autónomos de A Coruña se estancan: sin relevo y con mejores condiciones para los asalariados

Los asalariados suben un 24% en diez años. Entre los motivos está la falta de cambio generacional en el comercio y que muchos jóvenes prefieran el trabajo por cuenta ajena, cuyas condiciones han mejorado. El sector critica los elevados precios de los locales

Caminantes pasean ante comercios en el cruce de las calle Real, Bailén y Riego de Agua. |  G. B./r. A.

Caminantes pasean ante comercios en el cruce de las calle Real, Bailén y Riego de Agua. | G. B./r. A.

A Coruña

La afiliación a la Seguridad Social está en máximos en la ciudad. Este septiembre había más de 98.700 coruñeses dados de alta, mientras que en ese mismo mes de 2014 eran menos de 83.500. Pero el despegue del empleo en esta década ha sido muy desigual, y centrado en los asalariados. Los afiliados al régimen general y de la minería (que agrupa a la mayoría de asalariados) han subido casi un 24%, hasta rozar las 80.000 personas, pero el número de autónomos apenas ha variado, de unos 14.950 a exactamente 15.200. La respuesta, coinciden representantes del sector y expertos, es compleja, y cuentan factores como la falta de relevo generacional, la preferencia de los jóvenes por el trabajo por cuenta ajena y los altos precios de locales en la ciudad.

Para el decano de la Escuela Universitaria de Relaciones Laborales, Jesús Vázquez, un factor importante es que las condiciones del trabajo asalariado han mejorado por medidas como la subida del SMI o la reducción de los contratos temporales. En consecuencia, «una parte de los emprendedores ha decidido pasarse al régimen general». También se han perseguido casos de falsos autónomos, tanto a nivel judicial como de inspección de trabajo, lo que «provoca recelo a altas indebidas», añade.

Pero el director de la escuela, perteneciente a la Universidade da Coruña (UDC), también recuerda que el comercio, en el que trabajan muchos autónomos, «ha tenido que afrontar varias crisis», y han cerrado tiendas que «no han tenido relevo generacional». «Es visible el cierre de muchos negocios en la ciudad», y las zonas más dinámicas «no han tenido el suficiente tirón» para compensar estas pérdidas, considera Vázquez.

Comparten esta perspectiva desde la Federación Unión de Comercio Coruñesa (FUCC), cuyo presidente, José Luis Boado, tiene una tienda en Monte Alto y considera que «la competencia de las grandes superficies» y las ventas por Internet han restado clientes al autónomo. «Aunque el comercio se ha adaptado, es duro competir con quien tiene más recursos», resume.

A esto se suman los impuestos y que «los locales están muy caros». Puede parecer paradójico en una ciudad en la que hay abundancia de bajos vacíos o convertidos en vivienda, pero Boado explica que una tienda viable necesita tener un «producto tan exclusivo» que haga que el cliente se desplace, que no es el caso de la mayoría, o estar en una zona con gran movimiento de viandantes. Es en estos puntos en los que los precios son elevados, explica.

Este es también un factor relevante para el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos de Galicia (ATA Galicia), Rafael Granados, que indica que el comercio se está concentrando en unas pocas zonas de la ciudad. Según señala, el aumento de los precios en estas «hace que muchos autónomos decidan establecerse en otros municipios». Hay un «traslado demográfico», indica, a poblaciones que están creciendo, como «Cambre, Oleiros y Culleredo», lo que «puede estar provocando que muchos autónomos decidan establecer sus negocios» allí y no en A Coruña. La ciudad tiene un número de vecinos aproximadamente semejante al de hace diez años, pero Granados señala que si hay pérdida demográfica se «reduce el mercado potencial para los negocios locales y la disponibilidad de mano de obra».

Otro factor importante es la «incertidumbre geopolítica y fiscal». Este factor «puede generar un clima de inestabilidad» que afecta a la confianza de empresarios y autónomos. Y, en consecuencia, lleva a que se reduzca la inversión y haya menos personas que se animen a emprender. Y ATA coincide con la FUCC en señalar a los altos impuestos, pues «los autónomos se enfrentan a altas cargas fiscales, que han aumentado en los últimos años». Esto disminuye la rentabilidad y «disuade la creación y el desarrollo de actividades por cuenta propia».

«Aversión al riesgo»

Pero Granados añade que hay otros factores, de índole social y cultural, que juegan en contra del aumento del número de autónomos. Así, considera que en los últimos tiempos «la percepción pública hacia los empresarios ha sido a menudo negativa». Esta visión desfavorable del emprendedor puede «disuadir a las personas de iniciar actividades autónomas por temor a la estigmatización social», considera.

Además, el líder de ATA Galicia defiende que hay una «una fuerte preferencia cultural por la seguridad y estabilidad que proporcionan los empleos asalariados», algo que se ve reforzado porque «el entorno económico y laboral» favorece trabajar por cuenta ajena por encima de emprender. Los jóvenes, en concreto, «muestran una preferencia por la seguridad laboral y económica», un comportamiento que Rafael Granados cree que se debe en parte a «la percepción de mayor estabilidad y menores riesgos asociados con el empleo asalariado».

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