La UDC desarrolla un proyecto pionero para agilizar la formación de personas migrantes
La Universidade colabora con la Red Acoge, que integra asociaciones sin ánimo de lucro de toda España, en una iniciativa piloto que facilita el acceso al empleo de personas vulnerables y su regularización en Extranjería

Un hombre pasea por la calle Barcelona. | Víctor Echave
Las personas migrantes recién llegadas afrontan, diariamente, todo tipo de dificultades para empezar de nuevo. El acceso a un empleo estable, condición indispensable para regularizar su situación administrativa, es uno de sus grandes escollos, no siempre fáciles de salvar debido a que las oportunidades formativas no siempre se adaptan a las condiciones vitales de estas personas en situación de especial vulnerabilidad. Con el objetivo de paliar estas dificultades, la Red Acoge —que integra entidades sociales a nivel español— desarrolla, a través de la Universidade da Coruña y en colaboración con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, un proyecto piloto pionero para facilitar el acceso a la formación de estas personas a través de la fórmula de las microcredenciales o formaciones breves que, en este caso, tratan de adaptarse a las circunstancias vitales de su alumnado.
«Este programa nace porque queríamos comprobar si las microcredenciales, como forma de aprendizaje, son métodos útiles y válidos para personas con las que trabajamos a diario, migrantes, con bajos ingresos, solicitantes de protección internacional...», cuenta el coordinador del área de empleo de Red Acoge, Guillermo Guerrero. De este modo, el Equipo de Investigación Sociedades en Movimiento (Esomi), de la Universidade da Coruña, fue la institución pública encargada de coordinar el proceso y validar estas microcredenciales, que se han demostrado efectivas para mejorar la empleabilidad de estos colectivos, que, a menudo, encuentran obstáculos a su formación tales como la presencialidad de los cursos o la coincidencia con sus horarios laborales.
«Hicimos la prueba con dos cursos de manera paralela, uno en el campus virtual de la Universidad y otro en Red Acoge, que diseñamos en colaboración con Senda de Cuidados. Participaron personas sin documentación administrativa, que ya estaban trabajando y que podían regularizar su situación a través de esta microcredencial», cuenta Guerrero. Esta primera microcredencial piloto se centra en el sector de los cuidados, y brinda formación a los participantes para la atención a domicilio de personas dependientes, personas mayores o niños. «Para regularizar su situación por la modalidad de arraigo por formación, la persona tiene como requisito realizar algún curso conducente hacia el mercado laboral. Para eso sirve esta microcredencial», continúa Guerrero. Cumplido el requisito de formación exigido por la ley, que entra dentro de los parámetros europeos y que está validado por una universidad pública como es la UDC, la persona que haya solicitado en Extranjería su permiso de residencia ya estaría en condiciones de obtenerlo. Los resultados, detallan desde Red Acoge, demuestran la eficacia del método, con 28 personas regularizadas, aunque los plazos no siempre son los mismos para los solicitantes.
Si bien el método de las microcredenciales es una fórmula habitual para acreditar conocimientos o formación en una disciplina, su carácter pionero lo da el hecho de que se tramite con Extranjería, aunque, advierten desde Red Acoge, todavía no hay uniformidad de criterio en las oficinas a las que las personas migrantes acuden para solicitar la residencia. «En algunas oficinas nos han dicho que no se ha podido tramitar, otras que no era viable, en otras ha ido todo perfecto. Hay disparidad dentro de la misma institución», señala Guillermo Guerrero, que mantiene que, no obstante, este método constituye una herramienta útil para obtener la residencia. Según los datos facilitados por la UDC, de las 70 personas que realizaron la formación, 66 mejoraron sus competencias.
Romper con la precariedad
La formación, centrada en este caso en el ámbito de la atención a dependientes e impartida por un equipo docente de la UDC, consiste en cinco asignaturas realizadas a través del campus virtual y con clases presenciales en las entidades asociadas en la Red Acoge. En el caso de A Coruña, fue Ecos do Sur la que se encargó de hacer seguimiento a los participantes. El proyecto, por ahora, se desarrolla en trece provincias de toda España. En este caso, Ecos do Sur fue la encargada de seleccionar a los participantes y monitorizar el proceso. «Son perfiles con competencias digitales bajas y la idea es mejorar su perfil profesional. En este caso, son gente que ya venía trabajando en este sector pero no de forma regular», cuenta Rosa Mosquera, representante de Ecos do Sur.
Destaca que este programa, a diferencia de otras formaciones de mayor complejidad e inaccesibles a este tipo de perfiles, salta la barrera digital y cultural y facilita que puedan compatibilizar una formación adaptada a sus ritmos con su día a día, ayudados siempre por los técnicos de las entidades. «Muchas personas se ven abocadas a una situación de economía sumergida mientras no regularizan su situación, y a condiciones muy precarias tanto económicas como laborales. Con este curso se pretende mejorar tanto la capacitación laboral como la situación económica de las personas usuarias», detallan desde Ecos do Sur.
Una de las usuarias de esta experiencia piloto es Rosa, natural de Perú y que todavía está pendiente del sí de Extranjería para poder regularizar su situación administrativa, y que puede hablar en primera persona de la eficacia del programa. «Hemos recibido mucho apoyo en todo el proceso y nos han orientado muy bien y resuelto nuestras inquietudes. Espero que no se demore el ok de Extranjería para poder tener ya puertas libres y poder trabajar», cuenta Rosa, que comienza a ver el final de un camino que define como largo y tedioso y en el que, asegura, «he vivido de todo». Llegó a España junto a su hermana hace tres años, y, ante la ausencia de una red de apoyo que las orientase, acudieron a Ecos do Sur, donde les prestaron asesoramiento administrativo y también psicológico para afrontar el trance de la migración y le facilitaron su acceso a la formación que desarrolla la Universidade da Coruña.
«Para mi fue muy importante que se me orientara con una perspectiva humana, que se nos supiera escuchar, porque cuando llegas no sabes ni que hacer, tienes que valerte por ti», detalla Rosa. Define la experiencia con las microcredenciales como «muy enriquecedora» y como la última pieza que podía faltarle para desarrollarse laboralmente de forma tranquila y sólida tras muchos meses de dificultades y puertas cerradas debido a su situación administrativa. «Fui a consultar con un centro de mayores para trabajar. Me dijeron que todo estaba bien y que estaban muy contentos porque yo tengo mucha experiencia, he trabajado con adultos mayores y sé cómo tratarlos, y también en limpieza allá en Perú, pero que sin permiso de trabajo no me podían aceptar. Espero que pronto se solucione y se abra esa puerta, porque lo único que quiero es trabajar», detalla Rosa.
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