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A Coruña casi no pierde agua: las fugas en la red de Emalcsa están en mínimos

La empresa pública registró un reducción del 38% en un solo año | La renovación de tuberías y el control de los caudales a través de un sistema informático son fundamentales

Trabajadores de Emalcsa reparan una fuga de agua en una conducción de Alfonso Molina. | V. Echave

Trabajadores de Emalcsa reparan una fuga de agua en una conducción de Alfonso Molina. | V. Echave

A Coruña

Las fugas y robos de agua en la red de suministro de Emalcsa alcanzan un mínimo histórico. La empresa municipal de agua cerró 2024 con solo un 5,34% de pérdidas. En Galicia, la media es de un 40%, elevada por la dificultad de control en las zonas rurales, y la Xunta quiere reducirlo al 20.

La memoria de la entidad coruñesa recoge que, en un solo año, la proporción se rebajó un 38,1%. Si en 2023 supuso un 8,63 del total, el pasado ejercicio se quedó en 5,34: de 4,8 millones de metros cúbicos a poco más de tres millones.

La pérdida de suministro que queda se debe, en su mayor parte, a fugas y averías (un 4,1%). El resto, un 1,2%, a errores de medición y fraude, un fenómeno más extraño en los entornos urbanos que en el rural. La reducción, además, se registra en un año de aumentos en el consumo, un 6,4% más en el caso de los ayuntamientos del área que reciben agua de Emalcsa, un 9,3% más en el caso de los hogares y un 7,3% en el consumo no doméstico. La eficacia del sistema, según los parámetros que maneja la empresa pública, es del 92%.

El Concello tiene datos para la ciudad desde el año 1997, y nunca se llegó al 20% de pérdidas. Para Emalcsa, hay dos líneas de actuación fundamentales detrás de la reducción continua de estos números. La inversión para renovar las tuberías y el control de los caudales, en parte a través de un sistema informático, para detectar y reparar fugas.

Emalcsa realizó un inventario por antigüedad de sus tuberías hace tres lustros. Con ello, programó un plan de renovación, que ha superado, desde entonces, el 90% de las canalizaciones. Quedan zonas sin renovar, como parte de la Ciudad Vieja, por ser actuaciones más complejas por su blindaje patrimonial, por lo que suelen esperar a las obras municipales para remozar esas partes.

A nivel ambiental, la misma memoria de 2024 recoge la situación de Cecebre a lo largo del año. Destacan que han podido mantener el promedio anual de la reserva de agua en la presa de Cecebre en 16,17 millones de metros cúbicos, sobre su capacidad máxima de 20,62, lo que supone un 78%. La cota más baja fue el 28 de noviembre, con un 60,88% de la reserva.

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