Cámara y expertos alertan de los efectos secundarios de los aranceles de Trump para las empresas de A Coruña
La comarca exporta poco directamente a Estados Unidos, pero la barrera impositiva causará problemas a otros socios | La patronal considera que si quedan en el 15%, sin ser una «mala noticia», será un «mal menor»

Vehículos e instalaciones del polígono industrial de Pocomaco. / CARLOS PARDELLAS
Tras meses de vaivenes y amenazas de guerra comercial por parte de Estados Unidos, el presidente de la primera economía del mundo, Donald Trump, acordó a finales del mes pasado con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que los productos europeos pagarán un 15% de arancel por entrar en el mercado estadounidense. Aún podrían subir, pues Trump ha vuelto a amagar con subir el porcentaje al 35% si no se cumplen condiciones adicionales, pero el porcentaje actual ya es lesivo: la Cámara de Comercio y el economista Ramón Núñez Gamallo advierten de que, a pesar de que las exportaciones coruñesa a Estados Unidos son escasas, los aranceles pueden causar efectos secundarios y problemas a otros socios comerciales. Aunque, según indica el presidente de la Confederación de Empresarios de la Coruña (CEC), Antonio Fontenla, «es un mal menor» en comparación con otras amenazas de Trump.
Su asociación ve «con cautela» los aranceles del 15%, y en todo caso el tributo, una barrera para los productos europeos que quieran entrar en el mercado norteamericano, «no es una buena noticia». La esperanza de los empresarios coruñeses, explica Fontenla, es que «ponga fin al contexto de inseguridad continuo en el que viven nuestras empresas, que necesitan estabilidad para seguir creciendo». Para hacer inversiones y hacer planes de futuro, es preferible una barrera ya conocida con la que se pueda contar a continuos cambios.
También se queja de la «impredicibilidad del presidente Trump» la Cámara de Comercio, que es tajante a la hora de condenar su política proteccionista. «Toda imposición de aranceles es negativa puesto que supone una barrera al libre comercio internacional», indica la entidad, que señala que la política arancelaria «encubre una falta de competitividad de la industria americana y es una manera de enjuagar su déficit comercial».
Pero fuentes de la Cámara matizan que el impacto en la comarca coruñesa va a ser «moderado». Las ventas a Estados Unidos solo suponen el 2,6% de las exportaciones en la comunidad, y el 2,7% en el caso de la provincia de A Coruña, según los datos del organismo. Pero esto no quiere decir que no vaya a haber «sectores concretos» que se vayan a ver afectados porque sí tengan vínculos más fuertes con los EE UU , como los de la maquinaria, alimentación, hierro, acero y aluminio. Fontenla cree que habrá un «especial impacto» en el sector agroalimentario y en los materiales de construcción, e indica que «estaremos vigilantes de los términos del acuerdo» para ver cuánto afectará.
Y la Cámara de Comercio añade que «es muy difícil medir los efectos indirectos» que puede tener la guerra comercial. «Puede afectar a las inversiones», indica, o el encarecimiento de bienes intermedios, es decir, los que sirven para fabricar los productos que se venden al público, «lo que puede provocar desaceleración económica».
Esta es, precisamente, la preocupación del Ramón Núñez Gamallo , profesor de Economía en la Universidade da Coruña (UDC). Aunque «en una primera ronda» los aranceles no afectarán demasiado a España y A Coruña, que no tienen grandes relaciones comerciales directas con los EEUU, sí lo harán a otras economías europeas como Francia, Alemania, Italia, que podrán ver «reducida su renta y capacidad e compra». Con estos países sí hay más vinculación, con lo que, para Núñez Gamallo, «el efecto más potente será en la segunda ronda».
Este contexto, argumenta la Cámara, demuestra «una vez más» la importancia de que las empresas coruñesas diversifiquen mercados y tengan socios en varios países «para poder hacer frente, con suficientes garantías, a posibles contingencias». Fontenla añade que desde la CEC «estaremos del lado» de las compañías exportadoras de la comarca para darles «todas las herramientas para adaptarse y seguir desarrollándose, también abriéndose a nuevos mercados, para intentar afrontar el nuevo escenario que se abre a nivel global».
«Todos perjudicados»
Los aranceles que se impongan los pagarán las empresas estadounidenses que importen productos europeos, no las compañías de la UE, pero Núñez Gamallo explica que el propósito es sacarlas del mercado. «Te aumentan el precio hasta que no sea competitivo, y reduce tus ventas», con lo que el empresario tiene «dos alternativas»: o reducir el precio, «si puede», o «buscar mercados alternativos».
Pero si elige lo segundo «Trump se coge la pataleta», critica Núñez Gamallo, que lo acusa de falta de «fiabilidad» por sus continuos cambios de criterio y de emplear los aranceles como «arma de negociación política para mil cosas», como para intentar forzar a Brasil a que «deje en paz» al expresidente Bolsonaro. Y, aunque cree que Europa «está desmembrada» y no ha sabido realizar negociaciones que la beneficien, añade que los aranceles acabarán «perjudicando a los consumidores» americanos, subiéndoles los precios que pagan por sus productos, además de que serán difíciles de llevar a la práctica y gestionar. «Trump ha cambiado las reglas de juego mundiales» vigentes durante décadas, señala, y para peor.

Paula Alonso / La Opinión
«El 25% de las exportaciones de Bonilla son a Estados Unidos: buscamos diversificar»
Estados Unidos supone el 25% de las exportaciones de Bonilla a la Vista, y el 6% de sus ventas totales, según explica Paula Alonso, delegada de Ventas Internacionales en la empresa coruñesa. «Es un mercado relevante», puntualiza, y las patatas de Bonilla tienen una «muy buena acogida en el segmento gourmet» estadounidense, con solicitudes de compra continuas. Los aranceles son un «encarecimiento directo» para el consumidor, pero, si quedan en el 15%, aunque «no es una buena noticia», por lo menos permitirá «planificar con más claridad». «La incertidumbre es a veces más perjudicial que un escenario definido, aunque no sea el ideal», señala Alonso.
A corto plazo, la marca mantiene su estrategia de «expansión sostenida» a nivel internacional, pero, explica la delegada de ventas, «estamos valorando hacer algún ajuste puntual o aplicar alguna medida específica para evitar un frenazo de nuestras ventas en EE UU y adaptarnos mejor a este nuevo escenario». Como parte de esta estrategia la marca está reforzando su presencia en otros mercados distintos pero con «alto potencial», en Europa, Asia, Latinoamérica y Australia, lo que permitirá «diversificar riesgos». «A pesar del contexto, mantenemos nuestras previsiones de crecimiento con cierta moderación», puntualiza Alonso, confiando «en la fortaleza de nuestra marca y en la calidad de nuestros productos para mantener la demanda».
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