Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Una pastelería clásica de A Coruña reabre en el barrio de Elviña con sabores argentinos

Un matrimonio con amplia experiencia ofrece alfajores, facturas y otras delicias de su país en uno de los establecimientos más queridos de la zona

Claudia Marcos y Hugo Arellano con sus alfajores

Claudia Marcos y Hugo Arellano con sus alfajores / Iago López

"Cuando alquilamos el local no sabíamos lo emblemático que había sido. Después nos dimos cuenta de que a Mariluz la conocía todo el mundo», confiesa Claudia Marcos, que ha revivido una de las pastelerías más queridas del barrio de Elviña junto a su marido, Hugo Arellano.

La pareja, procedente de Argentina y vecinos de Sada, lleva apenas un mes al frente de un local que durante 42 años fue un emblema del Elviña hasta su cierre en 2019. «Emprender casi a los 60 es muy difícil», confiensa. A pesar de ello, el recibimiento ha sido muy bueno por parte del barrio.

De momento, el rótulo mantiene el nombre de la antigua dueña, aunque la pareja ya ha iniciado el trámite para inscribir su marca propia. «Pusimos By Torreón del Monje porque cuando nos lo aprueben será nuestro nombre comercial y es la marca de nuestros alfajores», explica.

La propuesta combina dos mundos. «Tenemos bollería argentina, como las facturas y los alfajores de maicena, pero también empanadas gallegas. Es una combinación de las dos cosas», detalla Claudia. Todo se elabora de forma artesanal en el obrador que se ve al fondo de la tienda. «Todo lo hace mi marido. No entra nada industrial».

Hugo acumula cuatro décadas de oficio. Fue pastelero en Argentina y trabajó 18 años en la Panificadora Santa Cruz de Oleiros. Antes de abrir el nuevo local, incluso viajaron a Málaga para repasar técnicas con un antiguo maestro suyo. «Fuimos a refrescar recetas de bollería y facturas argentinas. Ahora producimos todo aquí y a mano», resume.

Entre los productos más demandados destacan los alfajores, la pasta flora, las facturas, los bizcochitos de grasa y las pepas, unas galletitas rellenas que para muchos vecinos han sido un descubrimiento. También preparan los famosos sándwiches de miga, aunque principalmente por encargo. «Es un producto caro y perecedero. Preferimos hacerlo bajo pedido para no tener que tirarlo».

El regreso del obrador ha despertado entusiasmo en Elviña. «El 99% de la gente ha sido un encanto. Nos han apoyado mucho, y ese apoyo moral es fundamental», afirma Claudia. Eso sí, aún se acercan algunos clientes en busca de patatas, arroz o bolsas de basura, como en los tiempos en que Mariluz combinaba pastelería con ultramarinos. «Hay que explicarles que ahora es distinto, pero lo entienden enseguida».

Los horarios también han cambiado: de lunes a domingo abren por la mañana hasta media tarde, y los martes descansan. «Mariluz tenía abierto desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche. Pero uno también quiere tener una vida. Esos horarios nosotros no los vamos a hacer», dice Claudia con una sonrisa.

La antigua propietaria, que comenzó en el local con apenas 20 años, lo visita de vez en cuando. «Ella viene, se toma el café y un bollito de leche, que en Argentina se llama pan de leche. Tenemos muy buena relación, es encantadora, pero deja claro que no tiene nada que ver con esto», cuenta Claudia.

Aun así, su presencia emociona a muchos vecinos que la reconocen y entran a saludarla. «Creo que le hace ilusión verlo abierto de nuevo, porque fue toda su vida», concluye.

Tracking Pixel Contents