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Personas con movilidad reducida disfrutan del mar en Oza: «Ir a la playa es un pilar en mi día a día»

Un año más la playa de Oza se convierte en el epicentro del programa Ayuda en Playa de la Fundación María José Jove, que asiste a personas con movilidad reducida a disfrutar de los arenales y del mar durante el verano

Iván saliendo del mar en una de las sillas anfibias en la playa de Oza. |  Casteleiro/ Roller Agencia

Iván saliendo del mar en una de las sillas anfibias en la playa de Oza. | Casteleiro/ Roller Agencia

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A Coruña

La playa de Oza es el lugar perfecto para disfrutar del mar en A Coruña sin preocuparse demasiado del oleaje. Eso, junto con las facilidades de accesibilidad que hay en el arenal, lo hacen el lugar perfecto para que personas con movilidad reducida puedan disfrutar del verano.

«Para mí esta actividad es un pilar fundamental en mi día a día», confiesa Iván, uno de los participantes con mayores dificultades de movilidad. Él comenzó con la Fundación en 2014, y desde entonces participa en varias de las actividades que le ofrecen. Al llegar a la playa es asistido por varios monitores para poder montarse en la silla de rueda anfibia que le permita bañarse en el mar. «Aquí conoces a todos y puedes hablar con todos. Me parece una actividad muy importante sobre todo porque, hasta donde yo sé, solo se hace aquí», dice Iván.

El programa Ayuda en Playa es el único de este tipo en Galicia. Empezó en 2009 pero este verano es uno de más demandados. La Fundación María José Jove ha ayudado a más de 100 personas con movilidad reducida a disfrutar del arenal todos los martes y jueves de esta temporada de verano. «Cada vez que abrimos las plazas para verano se llenan», desvela el responsable del área de Actividad Física Saludable de la Fundación, Xabi Casal. «Al final acabamos cogiendo algo más de gente, porque hay grupos que son más autónomos y puede venir más personas y otros que son más dependientes con movilidad más reducida y que tenemos que reducirlos».

A la playa van personas de todas las edades, por lo que los grupos son muy heterogéneos. «Hay otra concienciación», explican los monitores. «Tampoco hay mucho tiempo a llevarse mal. El día que vas al gua, entre que subes, bajas, te bañas, te pasas la mañana. Disfrutas estando con más gente y la convivencia se va haciendo con juegos y al final los pequeños animan a los mayores», afirma Casal.

Los asistentes al programa disfrutando del sol. |  Casteleiro/ R. A

Los asistentes al programa disfrutando del sol. | Casteleiro/ R. A

La pieza clave para llevar a cabo esta iniciativa es que la playa sea accesible. En Oza, los monitores pueden hacer uso de los baños accesibles, de las zonas de sombra y de la ayuda de los socorristas que están en el puesto del salvamento.

«El mayor reto es la accesibilidad», dice Casal. «Las zonas para sombra son por ejemplo importantes para a gente que viene con una silla eléctrica que, al estar mucho tiempo al sol se puede calentar». Las instalaciones son útiles también para las personas que no forman parte de la Fundación, que hacen uso de la grúa o los parasoles cuando lo necesitan. Gabriel y Daniel también se unen a la actividad con asiduidad. «Nos sirve para hacer ejercicio y fortalecer el abdomen». Ambos están en equipos de fútbol y están entrenando para la pre temporada y bajar a la playa con el resto de los compañeros de la Fundación les permite adentrarse algo más ligeramente en el régimen de ejercicio.

«Si no estuviéramos aquí estaríamos en nuestras casas sentados en el sofá y no haciendo nada», confiesa Daniel. Con esta actividad también pueden hacer amigos. «Yo este verano he conocido gracias a Vera», dice Dani. «Yo también me he encontrado a Dani y vamos a hacer reuniones para disfrutar de los partidos de la pretemporada del Dépor», señala Gabriel.

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